HISTORIA PATRIMONIAL DE LAS TORRES DE QUART

HISTORIA PATRIMONIAL DE LAS TORRES DE QUART Historia y Gestión del Patrimonio Artístico Marta Tornero Ferrando Historia del Arte 3º-A UNIVERSIDAD DE ...
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HISTORIA PATRIMONIAL DE LAS TORRES DE QUART Historia y Gestión del Patrimonio Artístico

Marta Tornero Ferrando Historia del Arte 3º-A UNIVERSIDAD DE VALENCIA

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ÍNDICE I.

Introducción: la Valencia del siglo XV…………………………………………….4

II.

Arquitectura valenciana del siglo XV: las Torres de Quart. Análisis e interpretación………………………………………………………………………………..5

III.

Valoración de las Torres de Quart como patrimonio históricoartístico ……………………………………………………………………………………….11

IV.

Conservación y Restauración de las Torres de Quart…………………...13

V.

La conciencia del patrimonio en materia de conservación y restauración en las Torres de Quart: del siglo XIX al XXI …………….19

Anexo imágenes…………………………………………………………………………...27 Bibliografía………………………………………………………………………………….39

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Es mi intención en la presente exposición realizar una síntesis de la historia patrimonial de las Torres de Quart de la ciudad de Valencia. Para ello, en primer lugar, resulta preciso analizarlas y estudiarlas tanto desde el punto de vista constructivo y estilístico como de aproximación al significado, para poder con ello, conocer el ambiente histórico del momento en el que las Torres fueron creadas, y así establecer las relaciones necesarias que nos permitan comprender esta construcción en el marco de su época y su evolución como monumento histórico, teniendo en cuenta los diferentes usos, cambios e intervenciones que las Torres han experimentado desde su creación hasta nuestros días.

I.Introducción: La Valencia del siglo XV

Figura 1. Anton Van den Wyngaerde, Vista de Valencia, 1563.

La construcción de las Torres de Quart se enmarca en el siglo XV. Este siglo constituye en la historia de la ciudad de Valencia uno de los momentos de máximo esplendor, crecimiento, desarrollo y expansión cultural, por lo que también es conocido como el Siglo de Oro Valenciano. Asistimos así a un período en el que Valencia asume la hegemonía en los aspectos demográficos, socio-económicos y culturales. La Valencia del siglo XV fue con ello una de las ciudades artesanales, mercantiles, y financieras más activas del Mediterráneo. Su principal industria era la textil, seguida de la cerámica, los curtidos, la orfebrería, agricultura y, en general, toda una industria artesanal que dio gran vitalidad a los gremios, instituciones que ejercieron mucha influencia en el desarrollo de la ciudad. Es también el siglo en el que las instituciones políticas se consolidan y se afianza la personalidad jurídica y lingüística de la ciudad. Fue el rey Alfonso el Magnànim1 quien, en 1419, estableció la separación definitiva de los Fueros de Aragón, otorgando a la Generalitat del Regne una organización permanente y Furs propios, los fueros como forma de legislación y gobierno autóctono que permanecería hasta el siglo XVIII.

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Alfonso V de Aragón (1396 - 1458), llamado también el Magnánimo y el Sabio, entre 1416 y 1458 fue rey de Aragón, de Valencia (Alfonso III), de Mallorca (Alfonso I), de Sicilia (Alfonso I) de Cerdeña (Alfonso II) y conde de Barcelona (Alfonso IV); y entre 1442 - 1458 rey de Nápoles (Alfonso I).

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Paralelamente, experimentó un gran crecimiento demográfico: contaba con unos 25.00030.000 habitantes para alcanzar hasta unos 75.000 a finales de siglo2. Ello es muestra del aumento demográfico que conllevó la etapa esplendorosa y que produjo que se convirtiera en una de las mayores ciudades europeas. De esta forma, Valencia abierta a toda clase de visitantes, manifestaciones y corrientes culturales, era una gran capital no solo en el ámbito peninsular sino también en el ámbito de prestigio europeo. Como parte integrante de todo ese esplendor de la ciudad, encontramos una importante y novedosa actividad constructiva.

II. Arquitectura valencia en el siglo XV: las Torres de Quart. Análisis e Interpretación

Figura 2. Las Torres de Quart en la actualidad.

Durante la segunda mitad del siglo XV y principios del XVI tuvo lugar en la Corona de Aragón, y concretamente en el Reino de Valencia, un importante episodio de arquitectura tardogótica con nuevas expresiones formales. En esta época, los edificios valencianos más significativos muestran novedosas aplicaciones geométricas en el trazado de sus arcos, bóvedas, escaleras y soportes. Las arquitecturas combinaron viejas tradiciones constructivas mediterráneas con la investigación técnica y cierto grado de experimentación en el arte de corte de piedras, y aplicaron estos avances consiguiendo interesantes geometrías. Característicos registros de este momento son las bóvedas aristadas y las disposiciones en esviaje de los vanos e incluso de la totalidad de la planta del edificio. En este contexto, la ciudad de Valencia, a nivel urbanístico, se encontraba rodeada por amplias murallas que sustituían el reducido circuito amurallado musulmán. El Portal y las To-

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SOLAZ, R. “La Valencia del siglo XV”. En http://www.origenvalencianodelajedrez.com/uploads/editor/Rafael_Solaz.pdf p.1. (Consultado el 28 de Octubre 2014).

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rres de Quart, testimonio de la muralla medieval urbana de la ciudad de Valencia, son un fantástico ejemplo de este importante episodio de arquitectura tardogótica mediterránea que tuvo lugar entre mediados del siglo XV y principios del XVI (Fig. 3 y 4). Las Torres de Quart constituían una de las cuatro puertas mayores de la ciudad de Valencia. Su construcción sustituyó a una puerta de menor tamaño, construida en 1356, con el fin de alzar en su lugar un gran portal que estuviera a la altura de la importancia de la ciudad. En sus laterales todavía se puede contemplar algún pequeño tramo de la muralla construida a partir de 1356 por Guillem Nebot durante el reinado de Pedro IV el Ceremonioso3 (1336-1387). Las otras tres puertas mayores (Fig. 26) eran las Torres de Serranos (norte), la Puerta de San Vicente (sur) y la Puerta del Mar (este), estas dos últimas derruidas en 1865 por el gobernador Cirilo Amorós, quedando en pie solo las Torres de Serrano y las de Quart.

Figura 3. Torres de Quart en 1400.

Figura 5. Torre de Quart en 1704.

Figura 4. Torres de Quart 1608.

Figura 6. Torres de Quart. Trama urbana 2013.

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Pedro el Ceremonioso: Pedro IV de Aragón, llamado el Ceremonioso, II de Valencia y de Ampurias, I de Mallorca y Cerdeña y III de Barcelona, rey de Aragón, Valenciay conde de Barcelona (1336-1387); rey de Mallorca (1344-1387), duque de Atenas (1380-1387) y Neopatria (1377-1387) y conde de Ampurias (1386-1387), hijo de Alfonso el Benigno.

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La construcción de las Torres fue decisión de Els Jurats de la ciudad, de la Fàbrica de Murs e Valls y del Mestre Racional. Las obras comenzaron en el 1441 de la mano de Francesc Baldomar. En 1460 tomó el relevo de las obras Jaime Pérez al cual le sucedería Pere Compte trabajando en las torres hasta finales de 1468. En 1474 las obras continuaron de la mano de Pere Bonfill quien las dio por terminadas en 1493. Su levantamiento está documentado debido a la conservación de los libros de la Fábrica de Murs y Valls y Sotsobrería, a excepción de los años 1441 y 1442 debido a la perdida de los libros de esos años. Antiguamente las Torres de Quart eran conocidas como el «Portal de la Cal», ya que desde 1650 toda la cal que llegaba a Valencia entraba por dicha puerta. También era la puerta hacia Castilla, cuyo camino pasaba por Quart de Poblet, de donde toman el nombre. Actualmente se encuentran emplazadas en la confluencia de las calles de Quart y de Guillen de Castro. El estilo arquitectónico de las Torres es un gótico arcaizante de influencia provenzal. Están construidas con mortero y cal, utilizando la piedra picada en los ángulos, arcos y cuerpos volantes. De base cilíndrica en su parte frontal y seccionada verticalmente en la parte posterior, se asientan sobre un basamento en forma de talud. Las torres cilíndricas se consideraban más convenientes para resistir los nuevos cambios con el uso de la artillería, así como para favorecer la sustitución de la piedra tallada por un muro de tapia lisa que facilitaba la defensa.

Figura 7. Torres de Quart parte trasera.

Ambas Torres quedan unidas por un cuerpo central compuesto por un arco de medio punto en su planta baja, con las puertas de madera de cuatro metros de altura (Fig. 8), en cuya parte superior aparecía el Ángel Custodio de la ciudad, sustituido posteriormente por el escudo del Reino de Valencia. A ambos lados del escudo del Reino se sitúan los escudos de la ciudad, conservados actualmente (Fig.9). En el primer piso, por el contrario, se abre un arco apuntado.

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Figura 8. Puertas de madera.

Figura 9. Escudos del Reino y de la ciudad.

Las Torres se distribuyen en planta baja, dos pisos altos y terraza. Mirando hacia el interior de la ciudad podemos ver que la planta baja está formada en su centro por la puerta y a ambos lados los dos cuerpos cerrados. En el primer piso se abren tres grandes galerías descubiertas, mientras que en el segundo piso sólo se abren dos galerías que se corresponden a cada una de las torres. Todas ellas se abren a la ciudad mediante grandes arcadas ojivales (Figura 7). La comunicación entre plantas se realiza a través de unas escaleras de tradición gótica adosadas al muro. El hueco de la escalera se protege por garitas de planta rectangular y tejado de piedra. En cuanto al sistema de bóvedas, podemos encontrar desde bóvedas de medio cañón apuntado con plementería de ladrillo, las cuales se apoyan en arcos fajones que descansan sobre ménsulas en el muro, hasta bóvedas de arista en el cuerpo central. Por último, coronando sendas torres encontramos las terrazas (Fig.36.) amplias y diáfanas, sólo interrumpidas por las garitas cilíndricas de protección de los huecos de la escalera de caracol (Fig.35) que dan acceso a la mismas. Rodeando el perímetro se sitúa una línea de almenas reconstruidas en la década de los años cincuenta del siglo XX, puesto que las originales fueron destruidas durante la Guerra de Sucesión (Fig.37). El acceso a las Torres se efectúa por una empinada escalera de construcción posterior, que accede al primer piso a través de una puerta de arco apuntado (Fig. 10). Esta puerta se sitúa en el lateral de la torre derecha mirando hacia el interior de la ciudad. Otra puerta está situada a nivel de calle concretamente en el lateral de la torre izquierda. Una tercera puerta se encuentra también a nivel de calle en la parte posterior de la torre izquierda, la cual es cerrada por una reja de hierro con el escudo de la ciudad (Fig.11). Además de estas puertas, las Torres tienen, a la altura del primer piso, una puerta en cada lateral que comunicaba con el paseo de ronda de las murallas, las cuales a día de hoy se encuentran cerradas pues como sabemos, apenas conservamos se conservan vestigios de la muralla (Fig. 40). Respecto a su ornamentación, las Torres cuentan con pocos elementos decorativos, prácticamente reducidos a una moldura que recorre la planta baja y que acaba en el talud inclinado.

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Figura 11. Escudo de la Ciudad de Valencia. Figura 10. Escalera de acceso y puerta de arco apuntado.

Uno de los aspectos más singulares de esta obra es que la planta está dispuesta ligeramente en oblicuo, para adaptarse al trazado del camino de Quart que no era perpendicular a la muralla, sino que se abría en disposición diagonal. Por lo que a sus usos respecta, han sido varias a las funciones a las que ha respondido a lo largo de su historia: desde un principio consta que el Consejo de la Ciudad no utilizó las Torres de Quart como fortaleza para defensa de la ciudad, de tal forma que se destinaron a diferentes quehaceres: en 1562 la Diputación de la Generalidad del Reino ocupó una parte de las Torres como almacén de pólvora necesaria para la defensa del territorio. En 1585 fueron por primera vez utilizadas como prisión con motivo del incendio de la antigua Casa de la Ciudad. Posteriormente, ya habilitadas las Torres de Serrano como prisión, fueron trasladaron allí los presos de las Torres de Quart, las cuales pasaban así a ser prisión de mujeres en 1626. Debido al movimiento de 1808 contra la invasión de las tropas de Napoleón Bonaparte se decidió trasladar las reclusas a otro lugar del interior de la ciudad amurallada. Las Torres han soportado toda clase de conflictos sobre todo en el siglo XIX. Primero fue la guerra de Sucesión (1701-1713) seguida de la guerra de la Independencia (1808-1814). Concretamente, durante esta última sufrieron diversos ataques. Todavía en las Torres, pueden observarse los impactos de la artillería francesa que bombardearon la ciudad de Valencia al mando del Mariscal Moncey4. De los avatares de esta guerra nos ha quedado también una lápida conmemorativa con el escudo de la ciudad, colocada por la Sociedad Lo Rat Penat. Por encima de esta placa, otra lápida de mármol blanco dice: «Ciudad de Valencia / Capital de Provincia / Puerta de Cuarte» ______________________ 4

Bon Adrien Jeannott de Moncey, Duque de Conégliano (Palise, cerca de Besançon, Francia, 1754 – París, Id., 1842), militar francés nombrado mariscal en 1804.

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(Figs. 41 y 42). A ello le sigue la Guerra Civil de 1936. Así, en los procesos de restauración se ha querido dejar las huellas de los impactos de bala de cañón, contabilizando hasta un total de 132 marcas de cañón y más de 1.000 perforaciones de proyectiles de fusil. También la Casa Galera, una de las prisiones de la ciudad, estuvo ubicada en el interior de las Torres de Quart. En el siglo XIX el gobernador militar volvía a reivindicar el uso del edificio como prisión pero esta vez militar. El 1 de septiembre de 1931 el gobierno de la II República devolvía a la ciudad las Torres de Quart, tras haber sido declaradas el 3 de junio de ese mismo año Monumento Histórico Artístico Nacional y nombradas en la ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Fig. 11. 1812. Torres de Quart en la época del asedio de Valencia en la guerra de la Independencia.

Figura 12. 1815.

Figura 13. Torres de Quart como prisión en el siglo XIX.

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Con todo ello, las Torres de Quart constituyen un magnifico vestigio de la Valencia del siglo XV, muestra de la grandiosidad e importancia de la ciudad, así como de la arquitectura gótica del momento, albergando entre sus muros, diferentes piezas de cantería de un interés excepcional y planteando nuevos problemas geométrico-constructivos más propios de la estereotomía renacentista que de la cantería gótica. Nos encontramos en última instancia, ante un momento de transición hacia nuevas técnicas y procedimientos aplicados a las construcciones de piedra en la ciudad de Valencia, que algunos autores incluso han llegado a considerar como el inicio de la estereotomía moderna.

III. Valoración de las Torres de Quart como patrimonio históricoartístico La idea de lo que se ha entendido por arte a lo largo de la historia es un concepto sumamente cambiante, ya que cada época ha entendido como tal bienes muy diversos. Sin embargo, a día de hoy podemos entender como parte del patrimonio histórico-artístico, todos aquellos bienes que cuentan con valores estéticos reconocidos por una comunidad. De esta manera dentro del concepto actual de bien histórico-artístico se incluyen una gran variedad tipológica de bienes que tiene en común la capacidad de provocar una experiencia estética. No todos los bienes culturales están dotados de un valor artístico y algunos bienes pueden ser clasificados, a su vez, en otras categorías. Es por ello por lo que es importante tener en cuenta los valores de la obra de arte, concretamente, podemos atribuir a ésta un valor dual muy importante: por una parte, un valor histórico, es decir, la obra como documento. Más allá del valor estético de la obra, ésta es valorada como testimonio cultural producido por una sociedad concreta en un espacio y en un momento determinado de la historia. En este sentido la obra de arte es una fuente que aporta información histórica. Del mismo modo, nos da testimonio sobre la evolución de la obra las huellas que se han ido acumulando sobre ella, en el caso de la Torres de Quart, las marcas de los bombardeos de la guerra, que le añaden indudablemente un fuerte valor histórico a la construcción. Por ello, se han de conocer los valores históricos de la obra en las restauraciones, no se debe eliminar los añadidos, como ocurría en el pasado, hoy en día esas tendencias ya se consideran inapropiadas teniendo en cuenta los valores históricos de la obra. A pesar de ello, es indudable la dificultad de encontrar equilibrio entre valores históricos y valores artísticos. Por otra parte, hablamos del valor artístico en sí mismo: en este sentido, la obra se presenta desde el punto de vista de unidad de la imagen. La obra presenta en el momento de su creación una imagen completa y unitaria que contiene una serie de valores tales como los valores sensoriales, los valores formales y los valores expresivos. Dentro de estos bienes histórico-artísticos, encontramos diferentes categorías entre de las cuales nos interesa considerar el patrimonio arquitectónico, dentro del cual se integran las Torres de Quart. De él, forman parte los bienes que son fruto de la planificación constructiva y en los que un grupo de individuos reconocen un valor histórico artístico. La noción de monumento histórico comprende la creación arquitectónica aislada así como el conjunto urbano o rural que da testimonio de una civilización particular, de una evolución significativa o de un acontecimiento histórico. Se refiere no solo a las grandes creaciones sino también a las obras modestas que han adquirido con el tiempo una significación cultural.

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El 3 de junio de 1931, las Torres de Quart fueron declaradas como Monumento Histórico Artístico Nacional Español. Así mismo, fueron declaradas Bien de Interés Cultural por el Decreto 26 de enero de 1944. BOE 16.02.44. Número 47, y nombradas en la ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico5. Con ello quedaron reconocidos en ellas los siguientes valores:

Figura 14. Fragmento de la revisión simplificada del Plan General de Valencia. Catálogo de bienes y espacios protegidos. Ordenación estructural. (20013.)

Un vez claros estos conceptos para poder comprender el valor de las Torres de Quart como patrimonio histórico-artístico, debemos considerar los diferentes comportamientos que se han tenido ante el patrimonio, y concretamente ante ellas, lo cual es visible en las formas y metodologías empleadas en las diferentes restauraciones que han experimentado según épocas. Es importante tener en cuenta que a lo largo de la historia la conservación de los bienes culturales ha estado fundamentada por motivos complejos, ya bien sean culturales, políticos, económicos o religiosos. Para categorizar un objeto como bien cultural u obra de arte, es imprescindible que haya una reflexión crítica que reconozca un privilegiado valor histórico, artístico o cultural, y esta reflexión crítica solo se ha dado en la época contemporánea, a partir de los últimos años del siglo XVIII. Es entonces y no antes cuando surge el concepto de monumento histórico, el significado del cual ha ido ampliándose durante los dos siglos siguientes hacia diversas categorías de objeto, comprendidos dentro de un concepto genérico más amplio que llamamos bienes culturales. Por tanto vemos que es un concepto de evolución, un concepto relativo, que se construye mediante un complejo proceso de atribución de valores, que cambia a lo largo de la historia.

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LA TORRE HERANDEZ, M. “Revisión simplificada del plan general de Valencia. Catálogo de bienes y espacios protegidos”. En http://www.valencia.es/revisionpgou/catalogo/urbano/Feb2013/FCPD/DISTRITO%201/BIC/1.34%20TO RRES%20DE%20QUART_firmado.pdf (Consultado el 2 de Noviembre, 2014).

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A partir de ahí se seleccionan uno objetos que integran el patrimonio cultural y con ellos, la necesidad de su conservación y transmisión para las generaciones futuras. Los bienes culturales han existido siempre, lo que ha ido cambiando es la forma de verlos, de valorarlos y de entenderlos. Desde este punto de vista plateamos pues el recorrido por las diferentes intervenciones llevadas a cabo en las Torres de Quart a lo largo de su historia, estableciendo a partir de la mismas, la evolución de las diferentes actitudes y miradas hacia los bienes culturales.

IV. Conservación y Restauración de las Torres de Quart Las primeras intervenciones se remontan al año 1933, cuando se procedió a una tímida restauración de las Torres. Después de la Guerra Civil en la década de los años 50 (Fig. 15) se volvieron a efectuar reparaciones entre las cuales se incluyó la colocación de nuevas almenas en lo alto de ambas torres ya que las suyas propias habían sido destruidas durante la Guerra de Sucesión (17011713) por las tropas borbónicas de Claude François Bidal, marqués d'Asfeld6. También de esta época es la liberación de las Torres de todos los postizos efectuados cuando fueron acondicionadas para su uso como cárcel.

Figura.15. Torres de Quart 1932. Un año antes de su primera restauración.

Figura 16. Torres de Quart 1950, tras la restauración de ese mismo año.

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Claude François Bidal (1665-1743) fue marqués de AAsfeld y general francés nombrado Mariscal de Francia en 1374. Fue un destacado militar borbónico que participó en la Guerra de Sucesión.

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Por fin, entre 1976 y 1982 el arquitecto municipal Emilio Rieta López junto Román Jiménez, procedieron a una rehabilitación integral del edificio. También llevaron a cabo la instalación de la escalera lateral neogótica, a día de hoy la subida habitual a las Torres, realizada con sillares procedentes del Palacio de los Condes de Parcent. La última intervención tuvo lugar en 2007. Promovida por la Concejalía de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Valencia, consistió en una tarea de restauración y limpieza total del conjunto tras la que las Torres fueron abiertas al público. El profesor Manuel Ramírez de la Universidad Politécnica fue el encargado de coordinar el proyecto de limpieza y restauración, ayudado por el catedrático Javier Benlloch y asesorado por el director del Museo HistóricoMilitar, coronel Adán García. La actuación se inició a principios de mayo de 2006, con un presupuesto de dos millones de euros enmarcado dentro del plan de embellecimiento de Valencia con vistas a la Copa de América. La recuperación del monumento, consistió básicamente en la limpieza de toda la estructura, la eliminación de revestimientos de cemento impropios de la construcción y la consolidación de los revestimientos de las Torres, de sus soportes antiguos y del portón de madera, todo ello, desde el máximo respeto a las huellas históricas dejadas en la piedra por disparos de cañón y fusil. En términos generales se trató de conservar al máximo y operar sólo en los lugares en los que fuese realmente necesario por motivos estructurales.

Figura 17.Torres de Quart antes de la restauración de 2007.

Figura 18. Torres de Quart tras la restauración de 2007.

Antes de comenzar con las intervenciones, se llevó a cabo una fase previa de diagnóstico: «La fase previa de diagnóstico realizada mediante georradar ya ha permitido localizar el antiguo foso defensivo, por lo que el director del proyecto planteará al consistorio la posibilidad de realizar dos catas arqueológicas en una zona que no afecte al tráfico rodado. ». 7 ______________________ 7

http://www.arteylibertad.org/articulo-503/restauracion-de-las-torres-de-quart (Consultado el 30 de Octubre, 2014).

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También se abrieron ventanas y estancias que permanecían tapiadas desde la adaptación de las Torres a sus funciones presidarias en el siglo XVI, XVII y durante la Guerra Civil. En el último nivel se llevó a cabo la sustitución de todo el pavimento, que se encontraba en muy mal estado (Fig.19).

Figura 19. Pavimento del último nivel tras la restauración de 2007.

Dentro del proyecto, una de las partes más llamativas fue la eliminación de los que los técnicos llaman «elementos impropios». La limpieza de las Torres de Quart dejó las paredes medievales al descubierto: la restauración incluyó la eliminación del enlucido de las fachadas traseras. Las paredes interiores, del mismo modo, fueron objeto de una profunda intervención. De color gris, el enlucido de los años 60, totalmente ajeno a las torres de Quart, fue considerado especialmente inadecuado. Lo mismo sucedió con las paredes traseras situadas junto a la escalera. Esta limpieza eliminó una restauración realizada en los primeros años 90, demasiado severa según los técnicos de la Politécnica que dirigieron los trabajos. Por esta razón, se hizo lo mismo que en las paredes interiores, es decir, dejar a la vista la construcción original.

Figuras 20 y 21. Proceso de eliminación de los revestimientos y recuperación del color original.

Oculto a la visión del público, se trabajó en la eliminación de toda la capa de mortero y enlucido de las paredes, para dejar a la vista la obra medieval, en busca de los colores originales del monumento. Fue así como el equipo de la Politécnica encabezado por la catedrática Ángela García se encargó de recuperar el color almagra. 8 ______________________ 8

El color almagra fue muy característico en la época de la construcción de una de las puertas principales de la ciudad, una moda que luego cayó en desuso debido a la terminación de las fachadas con materiales nobles.

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A cerca de este aspecto de la restauración, podemos encontrar diferentes noticias publicadas en prensa, no exentas de crítica hacia los resultados: « […] Esto motivó las críticas de la asociación Acció pel Patrimoni Valencià, quien al hilo de la retirada de la lona afirmó que, a su juicio, la intervención ha sido “nefasta”, citando como ejemplo la recuperación de la pigmentación original de color rojizo, y que no se corresponde con el color del monumento».9 Sin embargo, otros artículos afirman el riguroso estudio de recuperación de color que se llevó a cabo en las Torres de Quart y la adecuación total a la apariencia originaria de las mismas: «Ramírez rechazó estas acusaciones e invitó a la asociación a esperar el desmontaje total de los andamios y la apertura de las salas interiores antes de “emitir un juicio”. Desde la calles se puede ver una de las muestras del nuevo color almagra, aunque el arquitecto reiteró que el cubrimiento de las paredes interiores “se ha hecho con el máximo rigor posible por parte de todos». […] A partir del próximo 10 de marzo, las torres de Quart quedarán al desnudo, libres de los andamios que han servido para la limpieza del monumento medieval, construido en el siglo XV y dañado por una gruesa capa de suciedad debido al tráfico de coches y el paso de los siglos. Aun así, uno de los elementos que más llamarán la atención será el color almagra (rojizo) de sus estancias interiores, que pretenden recuperar el diseño original del monumento. De este trabajo se ha encargado la catedrática de Expresión Gráfica Arquitectónica Ángela García, quien comentó a Las Provincias que el color es resultado de una investigación con la referencia de la carta internacional de colores y el estudio de varios restos hallados en las paredes por los restauradores. Definió el almagra como “potente” y muy de la época. Este color es un óxido de hierro, que no tiene comparación en la ciudad en otros edificios. […] El estudio de colores también se ha extendido a la parte de las torres que recae a la calle Guillem de Castro, aunque en esta ocasión la intervención ha sido mucho más leve. “Agua, marmolina y una lechada de cal añeja es lo único que hemos empleado”, dijo Ramírez».10 «En esas paredes había “un mortero de cemento colocado en los años 60, totalmente ajeno a las torres de Quart; deberíamos haber dejado una muestra para que el público se diese cuenta del cambio».11 Por otra parte, del pasado como cárcel de las Torres de Quart quedaban todavía huellas, a pesar de la restauración realizada en los años 50 y 60 que eliminó parte de esta obra. Con ello, se destaparon los huecos traseros. En los años que la Torre sirvió de cárcel, Ramírez recordó que fueron tapiados para evitar que los presos se suicidasen lanzándose al vacío.

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http://www.lasprovincias.es/alicante/prensa/20070222/valencia/torres-quart-recuperancolor_20070222.html (Consultado el 30 de Octubre, 2014). 10

Ibidem (Consultado el 30 de Octubre, 2014).

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http://www.lasprovincias.es/alicante/prensa/20070228/valencia/destape-torresasediadas_20070228.html (Consultado el 31 de Octubre, 2014)

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Figuras 22, 23 y 24. Las Torres como cárcel y la vuelta a su aspecto original. Visible también la eliminación del revestimiento y la recuperación del color.

Por lo que respecta a la labor de consolidación de las capas originales, ésta se realizó también con sumo cuidado. Se llevó a cabo una total limpieza de las Torres, consistente en la eliminación de la suciedad con una pasada de agua y polvo de mármol para eliminar la humedad que deja este proceso. El objetivo de los técnicos fue también proteger los orificios de impacto de balas de cañón producidos durante la Guerra de la Independencia, para así preservar estas huellas históricas de la inclemencia de la propia naturaleza, conservado parte de su valor histórico. De esta forma, la intención era la de preservar los impactos de cañonazo y fusilería que poseen las Torres como testimonio de tal conflicto bélico, para ello se colocó un consolidante químico en dichos orificios para endurecer el revoco, después de lo cual los técnicos colocaron un hidrofugante para que el agua no se filtrara por ellos. «Nuestra intención inicial, y así ha salido, era eliminar la costra de suciedad y consolidar las zonas más frágiles. […] Se trata de las “heridas” de las torres, aunque los responsables del proyecto han decidido no tapar ninguna. Es más, las dos bolitas de plomo pertenecientes a disparos de fusil y dos balas de cañón extraídas de la fachada serán objeto de estudio, posiblemente para que formen parte de una exposición en el interior de las mismas Torres. […] Los restos históricos hay que mostrarlos, nunca se me hubiera ocurrido pintar fuera como lo hemos hecho dentro». 12 Así, tras un año de trabajo, finalmente en mayo del 2007 las Torres de Quart lucían ya restauradas y limpias (Fig.24). El acontecimiento fue seguido por la prensa, la cual publicó acerca de la tarea realizada tanto durante el proceso de restauración como en el momento de su finalización, anunciado la reapertura de las Torres: «El monumento del siglo XV reabre sus puertas en Valencia tras un año de obras […] Las Torres de Quart lucen de nuevo limpias y relucientes tras un año de trabajos de conservación y restauración».13

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http://www.lasprovincias.es/alicante/prensa/20070228/valencia/destape-torresasediadas_20070228.html (Consultado el 3 de Noviembre, 2014) 13

http://elpais.com/diario/2007/05/08/cvalenciana/1178651890_850215.html (Consultado el 3 de Noviembre, 2014).

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Figuras 25. Las Torres de Quart restauradas y limpias.

Por último, cabe destacar, que en el 2012 se desarrolló un exhaustivo trabajo de medición cromática de los restos de pigmentos existentes en las fachadas extramuros del edificio, sobre tres estratos materiales de distinta naturaleza. De la misma forma, se estudió la incidencia de la luz solar sobre las superficies del edificio. Según lo indicado en el Informe de la Construcción, Vol. 64, 527, 261-274, de JulioSeptiembre del 2012, en este análisis: « […] se describe y justifica el proceso llevado a cabo para la obtención de un documento gráfico preciso del estado del color y su iluminación que permita establecer un protocolo de actuación para intervenir en el monumento».14 «El presente artículo expone la metodología y conclusiones del estudio desarrollado por el Grupo de Color, Fotogrametría, Levantamientos y Análisis Grafico para la Arquitectura histórica, que pertenece al Instituto de restauración del Patrimonio de la Universidad Politécnica de Valencia, en el marco de dichos trabajos de restauración. En dicha actuación se propuso desarrollar un estudio global de los revestimientos originales, tanto en lo relativo a la composición original de los mismos, como en lo referente al cromatismo original. Dicho estudio incluía la determinación de las características cromáticas originales, así como un estudio de las condiciones de degradación cromática al que estaban expuestas las Torres de Quart y su relación con el soleamiento, analizando la degradación del mortero original en relación con la diferente exposición solar de cada cara, con el objetivo de desarrollar una propuesta de actuación que respetase el cromatismo original, y dotase a la intervención de unas condiciones de durabilidad suficiente. […]Como resultado de este análisis de los restos de pigmentos encontrados en las fachadas extramuros de las Torres de Quart de Valencia, sobre tres estratos materiales de distinta naturaleza (mortero 1, mortero 2 y piedra), y el efecto del soleamiento sobre sus pará-

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http://informesdelaconstruccion.revistas.csic.es/index.php/informesdelaconstruccion/article/viewArt icle/2188 (Consultado el 2 de Noviembre, 2014).

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metros cromáticos, se ha obtenido un documento gráfico preciso del estado del color y su iluminación previo a la intervención arquitectónica. Un registro necesario para la intervención arquitectónica, como recomiendan varios estudios sobre restauración desde finales del s. XIX – Camilo Boito (1836-1914), en la Carta de Venecia (1964)14 y en las sucesivas Cartas de Restauración del siglo XX-».15 Este estudio no se había realizado nunca con anterioridad sobre el monumento, sus realizadores entendieron que podía ser útil para investigaciones futuras sobre el deterioro del color arquitectónico. Al tiempo permitió la aproximación más exacta posible para conocer la pigmentación de color de las Torres de Quart y su información fue de gran utilidad para producir una visualización definitiva, posibilitando la toma de decisiones sobre el acabado superficial para la restauración arquitectónica. Con ello, las obras de restauración y conservación de las Torres de Quart, han sido diversas a lo largo de su historia, respondiendo todas ellas, a la conciencia de conservación del patrimonio del periodo en el que fueron restauradas. En el momento en el que nace la necesidad de conservar y restaurar, se pone de manifiesto la conciencia de los valores, equivalente a una determinada forma de llevar a cabo esa restauración, la cual no ha sido siempre la misma, sino que ha ido cambiando a lo largo de la historia en relación a esa apreciación cambiante y subjetiva del monumento que, de la misma manera, ha ido variando con el paso del tiempo. Por tanto la forma de restaurar esta en relación con el momento cronológico en el que es realizada.

V. La conciencia del patrimonio en materia de conservación y restauración aplicado al caso de las Torres de Quart. Del siglo XIX al XXI. No siempre ha existido el concepto de patrimonio tal y como hoy es entendido, ni tampoco siempre ha existido una misma valoración patrimonial de los bienes. Concretamente fue en el siglo XIX cuando se produce un cambio social y, consecuentemente, un cambio en la conciencia del patrimonio. El concepto actual de monumento proviene de la época del Romanticismo, movimiento cultural que transformó las relaciones con el pasado artístico y estableció lazos emotivos con ______________________ 15

La Carta de Venecia es un documento firmado en la ciudad de Venecia - Italia, en 1964 con motivo del II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos, celebrado en mayo de dicho año, en donde se congregaron importantes especialistas de la restauración de monumentos a fin de establecer los principios comunes que deben presidir la conservación y la restauración; considerando que las obras monumentales están cargadas de un mensaje espiritual del pasado que continúan siendo en la vida presente, el testimonio vivo de sus tradiciones. Entre los principios que se establecen, se proponen las definiciones de "monumento histórico", "conservación" y "restauración", cuyos objetivos son principalmente, salvaguardar tanto la obra de arte (aspecto formal) como el testimonio histórico (significado y valoración) 16

TORRES BARCHINO, A. et alt. “Análisis del color y el soleamiento en las Torres de Quart de Valencia”. En http://riunet.upv.es/handle/10251/40276 (Consultado el 8 de Noviembre, 2014).

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determinadas etapas históricas, sobre todo con la Edad Media. En este sentido el Romanticismo produjo un avance respecto a la visión de patrimonio de épocas anteriores, concretamente de la Ilustración, en la que pesar de estar presente el afán de aproximar el patrimonio al pueblo, realmente el público más humilde no tuvo en ninguno de los casos acceso al mismo. Esta dimensión social que propugnó la Ilustración pero que no puedo llevarse a acabo, empieza a hacerse realidad y extenderse con el Romanticismo, ya que fue un movimiento basado en los lazos afectivos, lo que hizo que fuera mucho más asimilable por la sociedad, gracias a esa emotividad que le caracterizó, al contrario que el racionalismo ilustrado. Es por ello por lo que el concepto de patrimonio pudo transmitirse más ampliamente a las masas de la sociedad. Con ello empieza a abrirse el concepto de patrimonio, surgiendo así nuevas interpretaciones del mismo y otorgándole nuevos valores, que hacen emerger la necesidad de conservar y restaurar esos bienes. De la misma forma que el concepto de patrimonio y monumento han ido cambiando a lo largo de los siglos, también lo han hechos la conciencia y con ello las formas de restaurar y conservar los bienes culturales. La dualidad conservar-restaurar para preservar el patrimonio arquitectónico es, por tanto, una cuestión discutida desde finales del siglo XIX. Desde antiguo ha existido la necesidad de reconstruir elementos que habían sido dañados fundamentalmente por acciones bélicas entre los o la reutilización de piedra de otras ediciones para reconstruir obras dañadas o para levantar un nuevo monumento. Sin embargo, la base de los criterios de restauración moderna se inicia en el siglo XIX. Es a mitad de este siglo cuando aparecen fundamentalmente, dos teorías de restauración contrapuestas: las teorías defendidas por Eugene Viollet-le-Duc (1814-1870) y las teorías de John Ruskin (1819-1900). Viollet-le-Duc defiende la restauración estilística, que permite la reconstrucción total del edificio a partir de los restos que quedan mediante analogías de estilos. Concibe la recuperación mimética del aspecto original del monumento. Por el contrario Ruskin propone una conservación del monumento, únicamente interviniendo para mantenerlo, sin reconstruir ni alterar su fisionomía. Ruskin aboga por lo que denomina «restauración romántica», en donde se defiende el propio valor de ruina. Desde esta perspectiva, la escuela francesa propiciaba la reconstrucción, mientras que la escuela inglesa defiende la autenticidad histórica de los monumentos sin incorporar nada ajeno a ellos. Se puede indicar de manera general que en estos años la escuela estilística vendió a la escuela romántica. A finales de este siglo aparece otra tendencia que intenta reconciliar ambas teorías, en donde se propone el «restauro filológico» por parte del italiano Camilo Boito (1854-1933). Boito propone llevar a cabo la mínima intervención en el patrimonio, admitiendo nuevas adiciones en casos extremos, siempre y cuando queden perfectamente documentadas y diferenciadas del resto del edificio. En una línea semejante encontramos a Gustavo Giovanni (1873-1947), con su llamado «restauro científico», un compendio doctrinal de restauración en continuidad con las aportaciones del restauro filológico de Camilo Boito. Es además quien introduce la importancia del entorno en que se encuentra el monumento y defiende la conservación de los casos históricos de las ciudades. En definitiva, estas líneas han establecido los puntos básicos para acometer una intervención en el patrimonio arquitectónico de interés histórico-artístico, las cuales son: 20

   

Intervención mínima Respecto a la autenticidad Diferenciación de lo restaurado de lo original. Considerar cada obra como elemento individualizado en donde es difícil establecer reglas generales.

A partir de estas teorías se promueve un mayor sensibilidad a la ha de proceder a las intervenciones de restauración de los monumentos, y se inicia la redacción de cartas de recomendaciones para orientar los criterios de las intervenciones a realizar. De ellas destacamos la Carta de Atenas de 1931, la Carta Internacional de Venecia de 1964, y al Carta del Restauro de 1972. Con la Carta de Atenas, que corresponde a las conclusiones de una Conferencia organizada por la Sociedadad de Naciones, se inicia un movimiento internacional sobre la conservación del Patrimonio con la redacción de documentos por distintos organismo. En esta carta se indica la necesidad de respetar los conjuntos históricos artísticos, al igual que su perspectiva de entorno, indicando la conveniencia de utilizar todos los recursos tecnológicos disponibles para su protección. Igualmente indica que los materiales utilizados para la restauración deberán ser siempre reconocibles y diferenciados de los originales. La Carta de Venecia, en su artículo I indica: «la restauración es una operación que debe tener un carácter excepcional. Tiene como fin conservar y revelar los valores estéticos e históricos de un monumento y se fundamenta en el respeto hacia los elementos antiguos y las partes auténticas». En este artículo indica la importancia de mantener la autenticidad de la obra en restauración. En el artículo 10 dice: «cuando las técnicas tradicionales se revelan inadecuadas, la consolidación de un monumento puede asegurarse apelando a otras técnicas más modernas de conservación y de construcción, cuya eficacia haya sido demostrada científicamente y garantizada por la experiencia». La Carta del Restauro de 1972, define como restauración “cualquier intervención destinada a mantener en eficacia, a facilitar la lectura y a transmitir íntegramente al futuro de la sobras y los objetos definidos”, en sus artículos 1 y 2. Esta carta establece en sus artículos 6 y 7, los trabajos de salvaguardia y restauración prohibidos y permitidos sobre las obras de arte. En octubre de 1975m el Consejo aprueba en Ámsterdam la Carta Europea del Patrimonio Arquitectónico, que es la base de las nuevas legislaciones sobre protección del Patrimonio en la mayoría de los países europeos. Estas cartas han sido la base para la redacción de diferentes legislaciones de protección del patrimonio de los pises de la Unión Europea. En España quedan recogidas en la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, y en las diferentes normativas de las Comunidades Autónomas sobre Patrimonio Histórico. En el 2002, el Instituto del Patrimonio Histórico Español, dependiente del Ministerio de Cultura, estableció los «criterios de Intervención en Materiales Pétreo» en donde se indica «Únicamente será justificable la sustitución de aquellos elementos que por su avanzado estado de deterioro hayan dejado de cumplir su función estructural o de protección o, en casos excepcionales, de aquellos otros cuya conservación in situ resulte probadamente imposible. En cualquier caso, se considera la sustitución de elementos únicamente cuando los tratamientos de conservación del material pétreo no resulten efectivos».

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En definitiva, en estas actuaciones se diferencia entre dos conceptos importantes a tener en cuenta en las intervenciones en un monumento:  

Restituir y sustituir la piedra degrada para restaurar y/o poner en valor el elemento. Consolidar y proteger para conservar y ralentizar el proceso de deterioro de los materiales del monumento.

Tabla de intervenciones de las Torres de Quart en correspondencia a los criterios generales de intervención según épocas INTERVENCION EN LAS TORRES DE QUART

AÑO DE LA INTERVENCION

CRITERIO DE INETRVECION ELEGIDO

-Tímida restauración

1933

-John Ruskin: conservación del monumento, dejarlo como esta y únicamente intervenir para mantenerlo sin reconstruir ni alterar su Fisionomía.

-Colocación nueva almenas, sin distinción con el resto de construcción original.

1950

- Villet-le-duc: la arquitectura sigue unos principios racionales por lo que si un monumento no está completo, conociendo esos principios y leyes de la arquitectura puede completarse. No distingue esas partes completadas como nuevas.

-Liberación de postizos que sirvieron para adecuar las Torres a su uso como prisión.

-Viollet-le-Duc: retorno a la forma original del edificio.

-Añadido escalera neogótica.

- Viollet-le-Duc: sigue unos principios racionales por lo que si un monumento no está completo, conociendo esos principios y leyes de la arquitectura puede completarse. (No diferencia lo original de lo añadido.)

1976 -1982

- Camilo Boito: plantea la necesidad de añadidos siempre que sea estrictamente necesario. (Diferencia estricta entre lo original y lo añadido a partir de 22

materiales y formas.)

-Rehabilitación integral de las Torres.

-Viollet-le-Duc: retorno a la forma original del monumento.

-Fase previa de diagnóstico.

- Gustavo Giovanoni: para llevar a cabo cualquier restauración se han de tomar datos exactos proporcionados por el monumento, un estudio previo y exhaustivo del monumento para poder plantear la restauración. Esos estudios previos son fundamentales para entender el monumento y comenzar su restauración. 2007 -Carta De Venecia: 1964: estudio arqueológico-histórico previo del monumento.

-Limpieza total de la estructura.

- Gustavo Giovanoni: mantenimiento del monumento como forma de preservar su conservación. - Carta de Atenas, 1931: en el primer epígrafe resalta importancia de la conservación con tareas de mantenimiento.

-Carta de Venecia, 1964: se hace una distinción entre conservación y restauración artículos 4 al 8. Conservación: mantenimiento sistemático.

-Eliminación de los elementos impropios (revestimientos) y búsqueda de los colores originales del monumento.

-Consolidación de soportes antiguos y revestimientos de las Torres.

-Viollet-le-Duc: retorno a la forma original del monumento.

- Gustavo Giovanoni: propugna la conservación de todos los elementos artísticos. 23

-Carta de Venecia, 1964: distinción entre conservación y restauración. Conservación: mantenimiento sistemático. Restauración: procesos que ha de mantener un carácter excepcional.

- Gustavo Giovanoni: respeta la ruina como elemento básico. Entiende el monumento como un documento de la historia, todas las aportaciones que se hacen forman parte de ese edificio que es entendido como documento histórico.

-Respeto hacia la huella histórica (marcas de disparos y bombardeos).

2007 -Una conservación con el objetivo de respetar al máximo y operar sólo en los lugares en los que fuese necesario por motivos estructurales.

-Cesare Brandi: Su teoría se basa en que se restaura únicamente la materia de la obra de arte pero no la imagen. También para él se ha de entender el máximo respeto por la autenticidad histórica de la obra de arte y rechaza toda falsedad artística. -Gustavo Giovanoni: remarca la necesidad de restaurar los monumentos siempre y cuando sea estrictamente necesario.

RESTAURO CIENTÍFICO

Con todo ello, a partir de las intervenciones llevadas a cabo en las Torres de Quart podemos apreciar el cambio de conciencia respecto a la conservación y restauración del patrimonio, pasando de unas acciones más agresivas en la línea de Viollet-le Duc durante el siglo XX, a una mayor conciencia y sensibilidad hacia el monumento y su valores patrimoniales en el siglo XXI, abogando generalmente por el restauro científico. Así, el comportamiento como patrimonio ante las Torres de Quart ha sido, o al menos se ha intentado que fuera, lo más respetuoso posible con los valores de las mismas como patrimonio histórico-artístico. Pasando por todas las tendencias de restauración a lo largo de la historia, de una forma u otra, las aplicadas en las Torres de Quart, han permitido su perpetuación en el tiempo y, a pesar de que la última restauración de las Torres y la más amplia, fuera impulsada 24

no por el valor en sí mismo del monumento sino como parte integrante de un proyecto de embellecimiento de la ciudad, los criterios usados en ellas han demostrado la existencia en la actualidad de un alto grado de conciencia frente a la conservación y restauración del patrimonio y de sus valores como tal. La conservación del patrimonio artístico constituye así, el conjunto de actos de prevención y salvaguardia dirigidos a asegurar una duración intencionadamente ilimitada a la configuración material del objeto considerado. Como ya dijo John Ruskin: «no tenemos derecho alguno para tocarlos. No son nuestros. Pertenecen, en parte, a quienes lo construyeron, y en parte, a todas las generaciones humanas que nos han de seguir».17 Sin embargo, sí es nuestro deber velar y proteger ese rico patrimonio del que nosotros somos sus herederos.

______________________ 17

Cfr. ZARAGOZÁ CATALÁN A. Arquitectura gótica valenciana. Siglos XIII-XV. Tomo I, Valencia: Generalitat Valenciana, 2000, p. 10.

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Figura 26. Puertas de la muralla cristiana de la ciudad de Valencia. 1356-1866.

Figura 27.

Figura 28.

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Figura 29.

Figura 30.

Figura 31.

Figura 32.

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Figura 33. Figura 34.

Figura 36. Terrazas.

Figura 35. Escalera de caracol.

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Figura 37.

Figura 38.

Figura 39.

30

Figura 40. Restos de la muralla de la ciudad.

Figura 41.

Figura 42.

31

Figura 43. 1563. Portal de Quart dibujado por Anthonie Van Den Wijngaerde.

Figura 44. Torres de Quart, 1858.

Figura 45. Torres de Quart 1888.

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Figura 46. Torres de Quart 1910.

Figura 47. Tranvía pasando por las Torres de Quart.

Figura 49. Torres de Quart durante la Guerra Civil. Figura 48. Torres de Quart, 1936, durante la Guerra Civil.

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Figura 50.

Figura 51. Vista aérea de las Torres de Quart, 1940.

34

Figura 52. Torres de Quart en el cambio de siglo (XX-XXI).

Figuras 53 y 54. Torres de Quart en el proceso de conservación y restauración, 2007.

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Figura 55.

Figura 56.

Figura 57. 36

Figura 58.

Figura 59. Proceso de recuperación del revestimiento original.

Figuras 60 y 61. Restos del revestimiento original.

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Figura 62. Las Torres de Quart en la actualidad.

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BIBLIOGRAFÍA 

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