Sarah Finci. Universidad de Ginebra

CLAVILEÑO y LA TRADICIÓN DE LOS VIAJES CELESTES Sarah Finci Universidad de Ginebra El tema del vuelo, del viaje celeste, es un motivo que encontramo...
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CLAVILEÑO y LA TRADICIÓN DE LOS VIAJES CELESTES

Sarah Finci Universidad de Ginebra

El tema del vuelo, del viaje celeste, es un motivo que encontramos desde los tiempos más lejanos y en muchas culturas, en ámbitos tan distintos como el mitológico, el religioso y el literario. En la mayoría de los casos, animales más o menos fantásticos ayudan a los héroes a subir a los aires. Jerusalén, además, ha conocido varias de esas ascensiones, y por eso he creído que era tema adecuado para esta ocasión. Con este marco, lo que nIe propongo es examinar estas ascensiones con el apoyo de un paseo iconográfico y tratar de dar precisiones al episodio de Clavileño teniendo en cuenta sus antecedentes 1 •

MITOLOGÍA

En la mitología griega, quién no recordará el vuelo de Ícaro y de su padre Dédalo. Prisioneros en el laberinto del Minotauro, Dédalo imaginó una estratagema para salir del laberinto. Se fabricaron alas con

1 En este artículo. dej;¡remos de bdo los vuelos efectu;¡dos con la ayuda de ,,1[ornbras volantes, como el que aparece en los Trabajo, de Persiles y Sigisrnunda (1, 8), que pertenecen a otra tradición y merecen un artículo aparte.

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plumas recogidas en el suelo y pegadas con cera. Pero como todos sabemos, Ícaro no siguió los consejos paternos y, al acercarse demasiado al sol, la cera se derritió. Asistimos así a la famosa caída de Ícaro. El caballo alado, nacido de la sangre de la Medusa cuando la mató Perseo, Pegaso, también forma parte de esta tradición. Recién nacido, ayudó a Perseo a huir después de haber matado a su madre. Domado luego por Belerofonte, le permitió cumplir varias hazañas, entre ellas, la de matar a la Quimera. Después de la caída de su dueño, acabó, según las versiones, en las caballerizas celestes del Olimpo, siendo el que le traía a Zeus los relámpagos y truenos, antes de que los lanzara, o subió al cielo formando la constelación que tiene su nombre. Asimismo, la mitología germánica tiene su caballo maravilloso: Sleipnir. Tiene la particularidad de contar con ocho patas y de poder galopar tanto en la tierra, como sobre el mar o por los aires. Tenemos también noticia de animales fantásticos y carros volantes en la mitología india. Así, Garuda, palabra que significa «águila» en sánscrito, es un ave fabulosa que sirve de vehículo a Vishnu. La Garuda es el emblema de Indonesia2 . Del mismo nlodo, en el Ramayarta, nos enteramos de la existencia de un carro volante, que podía recorrer largas distancias en el cielo, es el Pushpaka Vimana 3 .

RELIGIÓN

En el ámbito religioso, cada una de las tres religiones monoteístas del mundo occidental tiene su episodio celeste. En el Judaísmo, es Elías el que se inscribe en esta tradición de viajes al cielo. Con cierta edad, el Señor decidió hacerlo subir al cielo. Elías estaba caminando y hablando con Eliseo cuando un carro de fuego con cuatro caballos de fuego los separó. Elías subió al cielo en medio de una tormenta (11 Reyes, 2, 11-13). En el Cristianismo, un episodio muy significativo en relación con nuestro tema es la Ascensión de Cristo al cielo, a la vista de sus discípulos (Ltlcas, 24, 51).

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Radice, 1975. Ramayarta, 2004.

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En el Corán, la sura 17 (v. 1) alude al viaje celeste de Mahoma, viaje recogido en la biografia más antigua del profeta, la de Ibn Ishak. El relato es éste: Mahoma estaba durmiendo en casa de 'Umm Hani, muy cerca del templo de la Ka'ba en la Meca, cuando llegó el ángel Gabriel y lo despertó. Después de haberle purificado el corazón, lo condujo a una montura misteriosa, resplandeciente y rápida como un relámpago (burdq), de tamaño medio, entre una mula y un burro, y con cara de mujer.

El Buraq se fue muy rápido desde la mezquita sagrada (Al Masjidul Hardm) a la mezquita lejana (Al Masjidul Aqsa). La exégesis más frecuente del episodio considera que el viaje tuvo lugar en dirección a Jerusalén, donde estaba el templo sagrado (Baytul Maqdis). El arcángel los acompañó en su viaje. Una vez llegado a Jerusalén, rezó sobre las ruinas del templo de Salomón. Con esta etapa se termina la primera parte del viaje, llevado a cabo sobre su montura alada. Es en esta estancia en Jerusalén cuando Mahoma dejaría la huella de su pie sobre la Cúpula de la Roca (Qubbatu-s-Sakhra)4.

LITERATURA

En la tradición pagana, hay también muchas referencias a viajes celestes. Recordemos así a Alejandro Magno. Con sus proezas, el héroe entró en la leyenda y se le atribuyeron aventuras maravillosas como una bajada al océano en una jaula de cristal o un viaje al cielo. Estos episodios se encuentran -entre otros- en el Libro de Alexandre. Deseoso de ver desde arriba cómo era el mundo (vv. 2946-2514), Alejandro imaginó un ardid para subir a los aires con la ayuda de dos grifos. Hizo coser una funda de cuero en la que cabía un hombre. La ató con cuerdas a los grifos que llevaban tres días sin comer, y se puso dentro. Llevaba en la lnano una vara con carne ensartada que dirigía hacia arriba. Los grifos hambrientos, atraídos por la comida, se pusieron a volar y permitieron así a Alejandro despegar del suelo y volar por donde él quería, dominando también el mundo «de los cielos».

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Bencheikh, 1960, p_ 99.

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Antes de pasar a la ascendencia literaria más plausible de Clavileilo, conviene mencionar aquí un caballo volante que forma parte de la épica italiana, anterior en algunas décadas al Quijote. Todos recordarán el hipogrifo, la montura del mago Atlante, el caballo alado que llevará a Astolfo al Paraíso terrestreS. En el canto IV del Orlando Furioso, podemos leer que es hijo de uua yegua y de un grito. Del padre, tiene las plumas, las alas, las patas anteriores, el hocico y la cabeza, y de la madre, el restd'. El hipogrifo se maneja con un fren0 7 . En el episodio del vuelo a la Luna x, el viaje se efectúa en dos etapas. La primera en hipogrifo hasta el Paraíso terrestre, donde Astolto encuentra a San Juan Evangelista, Enoch y Elías. De allí, San Juan acompaña al paladín a la Luna y viajan con el carro de Elías y sus caballos flameantes 9 . Es interesante notar cómo se entrecruzan los elenlentos de varias tradiciones.

CABALLOS DE MADERA

Sin embargo la primera aventura que puede ser de manera indirecta la que inspiró a Cervantes el episodio de Clavileño, es la del "Caballo de ébano», en las Mil y l/nas noches (pp. 357-370). Este cuento ha sido fuente de varias versiones posteriores, siempre con variantes lll . Tuvo sus prinleros ecos en la literatura francesa con el Clcomades de Adenet le Roi (h.1280-1294) y el Meliacin de Girard d'Amiens (h.1285-1291). Encontramos luego varias versiones posteriores y sobre todo una en castellano, La Historia del nllly valiente y esforzado caval/ero Clamadcs, hijo del rey de Castilla, y de la linda C1arn1>. Y más adelante, «se llama Clavileño el Alígero, cuyo nombre conviene con el ser de leño, y con la clavija que trae en la frente, y con la ligeraza con

Aebischer, 1962. Inspirado del resumen hecho por Albert Henry (1971) en la introducción a "Cleomades» de Adenet le Roi, pp. 606-608. II

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que camina» (11, 40, p. 851) 13. El mecanismo es casi el mismo. Clavileño tiene una sola clavija cuando los demás caballos tenían varias, y desde luego, todos los caballos mágicos de esta ascendencia son de madera. Otro estudio más tardío de A. H enry 14 plantea la posibilidad de que la novela francesa Valentin et Orson pueda haber sido otro antecedente plausible del episodio de Clavileño 15 . Esta novela francesa, a su vez procedente de la descendencia cleomadesca, presenta también semejanzas muy evidentes con la novela de Cervantes. Entre los puntos en común, destaca el hecho de que en el Valentin et Orsol1, el caballo de madera es obra de un enano encantador, Pacolet, de la misma manera que Clavileño es obra de Merlín el encantador. En la novela francesa como en el Quijote, la clavija que permite dirigir al caballo es de madera mientras que las mencionadas en el eleomades son de acero. y según lo menciona en su artículo, la descripción del vuelo del caballo en el Valentin et OrSOI1 y en el Quijote se parecen mucho: «il s'en alloit par l'air aussi soudainement et plus legerement que nul oiseau ne sauroit volen>16 y «vuela por el aire con tanta ligereza, que parece que los mesmos diablos lo llevam (11, 40, p. 850). Además de lo referido, en el Valcntin et Orson existen otros elementos que encontramos luego en el Quijote. Se tratan de los episodios de la representación de Maese Pedro (11,26) y de la cabeza encantada (11,62)17. Sin embargo, a pesar de las muchas razones que nos podrían llevar a pensar en la ascendencia directa del Valentin et Orson sobre el Quijote, queda todavía una cuestión: ¿cómo pudo Cervantes conocer esta obra? En efecto, no se conserva ninguna versión en prosa caste-

13 A partir de aquí las citas del Q,,¡¡ole serán tomadas de la edición de Francisco Rico (2005) y sólo se indicará el libro, el capítulo y el número de página. 14 Henry, 1969. 15 Henry precisa también que la cuestión ya había sido planteada por Richard Hale en 1789.Ver Henry, 1969, p. 247. 16 Henry, 1969, p. 253. Henry cita aquí el principio del opítulo XXIV y utiliza el ejemplar de la B. N.: L'hisloire de Válenlin el Oyson, 1523. 17 Para más precisiones con respecto a tales episodios del J'álmlin el Orsoll en relación con el Quijote. referirse a G illet, 1957.

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llana del Va/el/fin et Or50n. Lo más probable, si es que la leyó, es que lo hiciera en una traducción italiana 1K • Cuando se le ocurrió a Cervantes poner una aventura celeste en el Quijote, tenía conciencia de la larga tradición del vuelo. No es cualquier animal el que los lleva en esta aventura, sino un caballo de madera, animal que recuerda por su funcionamiento otros caballos de la literatura incluyendo al famoso caballo de Troya. El de Troya estaba lleno de hombres, mientras que Clavileño está repleto de cohetes tronadores, por lo que Don Quijote y Sancho aterrizan entre turbulencias. El contenido es distinto, pero en ambos casos, el caballo de madera es el que permite el ardid. Al contar su experiencia del viaje, Sancho invierte los papeles, y hace de los duques burladores los burlados. De hecho, no pueden negar su experiencia si son ellos los que la hicieron posible, y ello aún menos delante de don Quijote. Al margen de la mayor o menor veracidad de su relato, se opera un cambio en el escudero, un cambio que revela su afán de dominar otro espacio: ahora, en vez de pedir al duque su Ínsula, prefIere recibir «una tantica parte de cielo, aunque no fuese más de media legua, la tomaría de mejor gana que la mayor Ínsula del mundo» (11,42, p. 865). Así pues, la conquista de los cielos es un tema recurrente en todos los ámbitos, un tema presente desde la noche de los tiempos. Según los casos, puede revelar tanto la ambición del hombre corno servir de medio para una elevación mística o ligada a lo religioso. Haciendo a sus protagonistas víctimas de una broma, Cervantes se ríe de la tradición y convierte el episodio de Clavileño en la parodia de los viajes celestes.

18 De hecho, tenemos noticia de varias impresiones realizadas en Venecia, a partir de 1557, ver Seelm~nn, W, Valentin und Namelos, Die niederdeutsche Dichtlwg. Die hochdeutschc Prosa. Die Bruchstücke der mittelniederl.Jndischen Dichtung, Nebst Einleitllng Bibliographie und Analyse des Romans Valentin & Orson, (Niederdeutsche Denkmaler, herausg. v. Verein ftir niederdeutsche Sprachforschung, IV), Norden-Leipzig, 1884. Bibliographie passim, zie bijzonder lijst Ndl. volksboeken, pp. :XXVIII. citado por Henry, 1969, p. 256.

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La Ascensión de Cristo

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REFERENCIAS: (09.02.2006)

Ícaro: BNF, Franc;:ais 137, folio 106. http://visualiseur.bnffrNisual iseur? Destination=Mandragore&O=81 00128& E=79&I=22672&M=imageseule Pegaso: BNF, Franc;:ais 138, folio 16. http://visualiseur. bnf. fr/Visualiseur? Destination=Mandragore&O=81 00270& E=6&I=22757&M=imageseule Sleipnir: http://visualiseur. bnf.frlVisualiseur? Destination=Mandragore&O=81 00270& E=6&I=22757&M=imageseule Garuda: http://www.dharrnakshetra.comldemigods/demigods%201.html Pushpaka: http://www.ramayan.com Elías: Detalle del manuscrito: Koninklijke Bibliotheek, The Hague, KB, 76 F 5. Folio 8r sc. lA: mino http://www.kb.nl/vhcgi/ vhoverview. pI ?Iconkeywords=71M* &icon View= IMAGELIST Cristo: Gustave Doré http://www.therionweb.de/dore/bible/gustave_dore_ bibel_ the_ ascension.jpg

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El Buraq: - 1. BNF, Supplément persan 1029, folio 256. http://visualiseur. bnffr/CadresF enetre?Oc~COMP-17 &J=2&M=imageseule& Y=JmagesFixes - 2. BNF, detalle del Supplément persan 1029, folio 4v http://visualiseur. bnf. fr/CadresF enetre?O=COMP-27 &J = 3&M=imageseule& Y = ImagesFixes Alejandro Magno: - 1. BNF, Franyais 9342, folio 180 v. http://v isualiseur. bnf. frNisualiseur?Destinati on =Mandragore&O=07 824 39 4&E= 1&I=45799&M=imageseule - 2. Oxford, Bodleian library, detalle del MS Bodley 264, folio 81r. Southern Loy Countries, dated 1138 and 1344. El hipogrifo: Gustave Doré 1. http://www.therionweb.de/dore/orlando/gustave_dore_arios tos _ orlando_furioso_ 00 l.j pg 2. http://www.therionweb.de/dore/orlando/gustave_dore_ariostos_orlando Jurioso_009 .jpg Clavileño: Gustave Doré http://www.gutenberg.org/files/5946/5946-h/p30.htm#ch41 b

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