MICHOACAN: LA HISTORIA Y SUS INSTRUMENTOS

M I C H O A C A N : L A HISTORIA Y SUS I N S T R U M E N T O S Joaquín FERNANDEZ DE CÓRDOBA M U Y POCOS ESTADOS de l a República M e x i c a n a o...
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M I C H O A C A N : L A HISTORIA Y SUS I N S T R U M E N T O S Joaquín

FERNANDEZ

DE

CÓRDOBA

M U Y POCOS ESTADOS de l a República M e x i c a n a ofrecen, como Michoacán, panoramas tan variados y sugerentes a l a m i r a d a escrutadora del historiador. E n l a época p r e c o l o m b i n a floreció en su suelo l a peculiar civilización tarasca, cuyo enigma apenas empieza a ser descifrado. L a conquista española y, sobre todo, el proceso de colonización, marcan otra etapa d i g n a de u n análisis concienzudo. Durante las tres centurias de existencia v i r r e i n a l , frailes sapientísimos y sacerdotes insignes desplegaron celosamente sus energías para propagar l a c u l t u r a hispánica desde las aulas de sus célebres colegios y monasterios. E n las postrimerías del siglo x v m , Michoacán rivaliza con otras provincias en l a producción de escritores, teólogos y humanistas. Las primeras ideas políticas de autonomía se gestaron en Michoacán, cuna de los principales caudillos de l a revolución independentista y escenario vasto y agitado de las más cruentas luchas p o r la libertad nacional. Es natural que u n Estado con tan robusta tradición c u l t u r a l y tan fecundo en episodios heroicos, haya tenido en todas las épocas hombres notables consagrados a narrar su pasado glorioso, desde los primitivos cronistas de las órdenes religiosas, hasta los historiadores contemporáneos. Como consecuencia de las tremendas conmociones políticas y sociales que h a padecido el Estado, es n a t u r a l también que sus archivos y b i b l i o tecas hayan tenido mermas considerables, que nunca dejará de lamentar el investigador que acuda a esas fuentes informativas en busca de materiales para abordar su h i s t o r i a . I) E N S E Ñ A N Z A . — E n las escuelas primarias dependientes del Estado y de la Federación, así como en las particulares incorporadas, se h a n adoptado los programas y textos aprobados por l a Secretaría de Educación Pública. E n las escuelas secundarias sostenidas p o r l a Federación y el Estado, se imparten dos cursos de H i s t o r i a de México, ceñidos a los programas federales y a los textos de C i r o E . González Blakaller y Alfonso T o r o . E n l a Escuela N o r m a l de M o r e l i a (federalizada) y en las escuelas Secundaria y Preparatoria de l a U n i v e r s i d a d Michoacana de San Nicolás de H i d a l g o , se utilizan las obras de Alfonso T o r o , Pérez Verdía, T e j a Zabre y varios l i bros auxiliares. E n los cursos de verano, que anualmente organiza l a U n i versidad M i c h o a c a n a , f i g u r a u n ciclo de conferencias sobre H i s t o r i a dé América y u n a cátedra especial de H i s t o r i a de México, con referencias a la H i s t o r i a de Michoacán, que comprende l a época precortesiana, l a conquista, la c o l o n i a , l a revolución de independencia y período autónomo de México.

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M u y poca atención se consagra en Michoacán a l estudio de su historia particular, de gran interés, por su trascendencia nacional. L a enseñanza de la historia, sobre todo en las escuelas universitarias, deja mucho que desear, p o r l a falta de maestros especializados. II) ARCHIVOS.—El Archivo General y Público, instalado en el Palacio de Gobierno (antiguo Seminario), fué removido a Uruápan en el año de 1863, cuando el general Felipe Berriozábal, gobernador y comandante militar del Estado, se vio obligado a evacuar l a plaza de M o r e l i a por la presión de las fuerzas intervencionistas. L a mayor parte de los documentos de este repositorio oficial, concernientes a l a vida c i v i l de Michoacán, desde el virreinato hasta la erección en entidad l i b r e y soberana, se destruyeron o se dispersaron a raíz de su éxodo desventurado. A l restablecimiento de l a República, el gobierno ordenó rehacer e l Archivo Público, l o que se p u d o lograr en parte, pues algunas pérdidas eran irremplazables. Hace poco tiempo, cierto gobernador tan inepto como irresponsable, autorizó la venta, a u n a fábrica de cartón, de casi todo l o que se había vuelto a reunir en l a dependencia citada, quedando a tal grado exhausta, que en sus vetustos armarios sólo quedaron contados papeles, algunas colecciones incompletas de periódicos, varias memorias oficiales, el archivo de notarías y los libros d e l registro civil de los m u n i c i p i o s del Estado. E l A r c h i v o Histórico (Casa de Morelos), cuyo p r i n c i p a l fondo es el arhivo d e l arzobispado, que el gobierno incautó a l a M i t r a en 1917, consta de u n regular número de legajos relativos a l a Intendencia de V a l l a d o l i d , a sus negocios eclesiásticos y a las actividades de los proceres de nuestra independencia. Este archivo, en proceso de catalogación, todavía no ha sido bien explorado, a pesar de que varios investigadores, entre ellos E n r i q u e Arreguín, Melesio A g u i l a r Ferreira, e l doctor Julián Bonavit y los licenciados José Ugarte y A n t o n i o A r r i a g a , ya h a n dado noticia de felices hallazgos. C u a n d o se examine su contenido con meticuloso cuidado, quizá nos b r i n d e otras sorpresas. E l Museo Michoacano posee u n reducido archivo de documentos y manuscritos de positivo valor histórico. E n t r e ellos cabe mencionar l a crónica inédita de los ermitaños agustinos de México, escrita por fray M a n u e l González de l a Paz; el testamento de A n t o n i o Uitziméngari, hijo del último rey de Michoacán; varios títulos de pueblos, el l i b r o de consultas d e l convento de Santa María Magdalena de Cuitzeo (1787); parte de l a correspondencia del general Vicente R i v a Palacio; u n a colección de autógrafos y papeles de caudillos insurgentes; los códices originales de Caráp a n , Puácuaro y el de los caciques C u a r a Irecha, de Pátzcuaro (siglo xvi). L a U n i v e r s i d a d Michoacana cuenta con su archivo, por desgracia bastante m u t i l a d o , sobre todo el ramo correspondiente a la fundación y desarrollo d e l P r i m i t i v o y N a c i o n a l Colegio de San Nicolás, formado por legajos d e l patronato, de constituciones antiguas d e l establecimiento, de nóminas de catedráticos, de grados y de matrículas, de estados de fondos y gastos, tesis, disertaciones, reglamentos y planes de estudio. Los archivos del T r i b u n a l Superior de Justicia, del Congreso y del

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A y u n t a m i e n t o , h a n sido objeto de substracciones cuantiosas y permanecen en e l más completo abandono. E n el Estado existen otros archivos municipales, que todavía conservan algo de su patrimonio documental. E l de Pátzcuaro era notablemente r i c o , pero l a i n c u r i a de las autoridades ocasionó que sus más preciados tesoros fueran a parar a manos de particulares. Entre los archivos eclesiásticos merecen señalarse, en primer término, los parroquiales, fuentes de capital i m p o r t a n c i a para las investigaciones genealógicas. E l más copioso y ordenado es e l p a r r o q u i a l de l a c i u d a d de M o r e l i a , que contiene los libros de partidas de nacimientos, matrimonios y defunciones de los vecinos de l a antigua V a l l a d o l i d , desde el siglo x v i hasta nuestros días. De los archivos parroquiales foráneos, los más completos son los de Uruápan, Zamora, Pátzcuaro, Tacámbaro, L a P i e d a d y J i q u i l p a n . III) BIBLIOTECAS.—Fray Alonso de l a Veracruz formó las primeras bibliotecas en Michoacán, en los conventos de Tiripetío (1540) y Tacámbaro (1545). E l obispo Vasco de Q u i r o g a , fundador d e l R e a l Colegio de San N i c o lás de Pátzcuaro (1540), donó al establecimiento su escogida biblioteca, compuesta de 626 volúmenes, que por disposición testamentaria debían servir de consulta a los maestros y estudiantes del benemérito centro de cultura. Fray J u a n de M e d i n a Rincón, sexto obispo de la diócesis michoacana, dejó a su muerte (1588) u n a estimable biblioteca al convento de San Agustín de V a l l a d o l i d . D e l siglo x v i datan también las bibliotecas de los conventos de San Buenaventura de V a l l a d o l i d , San Agustín y la del colegio de jesuítas. E n l a misma época existían librerías en los manasterios de T z i n t z u n t z a n , Pátzcuaro, Uruápan, T z a c a p u , Cuitzeo y C h a r o . Estas bibliotecas y las que se formaron después, como las de los mercedarios, carmelitas y dieguinos, l a del Seminario T r i d e n t i n o y l a parroq u i a l de Pátzcuaro, a d q u i r i e r o n con el tiempo proporciones notables. A l cronista agustino fray Matías de Escobar debemos la noticia curiosa sobre el caudal de libros y manuscritos que poseía la biblioteca del convento de C h a r o , en el p r i m e r tercio del siglo x v m : Sin d u d a alguna que mueven a escribir y a estudiar las paredes de este santo convento. Estantes llenos hay en l a librería de manuscritos de religiosos que h a n morado aquí. Y de otros que no mandaron a los cuadernos sus estudios; p u d i e r a hacer u n dilatado catálogo. R a r o l i b r o no se hallará margenado d e l P . Lector Fray Diego Rodríguez, muchos del Maestro Fray Nicolás de Posadas. N o pocos del Maestro Fray Nicolás de G u e r r e r o . Y de otros casi infinitos, en que se reconoce que les i n f u n d e en entrando a este convento u n a propensión notable a l estudio. P a r a completar l a cita d e l ilustre historiador, apuntaré los títulos de algunos preciosos manuscritos, legados p o r sus autores a los anaqueles de l a biblioteca de C h a r o : Arte de la lengua matlatzinca, de fray P e -

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dro de San Jerónimo; Arte, vocabulario y sermones en lenguas matlatzinca, de fray Francisco Acosta; Arte, vocabulario y manual con algunas oraciones en lengua matlatzinca, de fray M i g u e l de Guevara; Arte de la

lengua tarasca, Sermones en lengua tarasca, Arte de la lengua matlatzinca, Vocabulario de la lengua, matlatzinca, Doctrina cristiana en lengua matlatzinca y otras catorce obras sobre temas filosóficos, teológicos y jurídicos, de fray Diego Basalenque; las crónicas agustinianas de l a Provincia de Michoacán, escritas por fray J u a n González l a Puente, fray Diego Basalenque, fray Jacinto de Aviles y fray Matías de Escobar; V i d a de fray Diego Basalenque, de fray Pedro Salguero. Consumada nuestra independencia, Michoacán comenzó a promover cuanto era conducente para d i f u n d i r l a instrucción en todas las clases sociales: se introdujo l a i m p r e n t a en V a l l a d o l i d (1821) y poco después se implantó en las principales ciudades; se m u l t i p l i c a r o n los colegios civiles; se proyectó l a erección de las primeras bibliotecas públicas y, del elemento culto del bajo clero y de las profesiones liberales, surgió u n gran número de escritores, bibliófilos, anticuarios y eruditos, fervorosamente entregados a l acopio de libros y manuscritos, q u e en los tres siglos d e l d o m i n i o español habían sido p a t r i m o n i o exclusivo de las comunidades religiosas, de las altas dignidades de l a iglesia y de contados individuos de esclarecida nobleza o de grandes recursos pecuniarios. Entre los bibliófilos michoacanos d e l siglo x i x , que lograron r e u n i r bibliotecas más o menos valiosas, f i g u r a n : Francisco Uraga, J u a n Pastor Morales, J u a n José Martínez de Lejarza y A l d a y , Isidro García de Garrasquedo, M a n u e l de l a T o r r e L o r e d a , José María Chávez y Villaseñor, M a riano R i v a s , M u c i o Valdovinos, José G u a d a l u p e Romero, Clemente de Jesús Munguía, Ignacio A r c i g a y Ruíz. de Chávez, Antonio F l o r e n t i n o Mercado, José María Ortíz Izquierdo, M e l c h o r Ocampo, M i g u e l Martínez, P e d r o Villalón, P a b l o García A b a r c a , Francisco Planearte y Navarrete, M e l c h o r Ocampo Manzo, Francisco E l g u e r o , Nicolás León, E d u a r d o Ruíz, L u i s González Gutiérrez, Crecencio García, R a m ó n Sánchez, T r i n i d a d Mendoza, J u a n Campero y M a r i a n o de Jesús Torres. L a mayor parte de las bibliotecas conventuales sufrieron pérdidas irremplazables durante nuestras revoluciones y , finalmente, desaparecier o n o se dispersaron a raíz de l a nacionalización de los bienes eclesiásticos. N o quiero resistir a l a tentación de reproducir algunos pasajes d e l interesante artículo que escribió para su revista La Aurora Literaria (1875-1876), e l eminente polígrafo michoacano, M a r i a n o de Jesús Torres, testigo presencial de l a dolorosa odisea que padeció nuestro acervo b i b l i o gráfico, a l entrar en vigor las leyes de R e f o r m a : E n las bibliotecas de los conventos había datos preciosísimos para la historia, documentos m u y importantes q u e podían servir para e l objeto indicado; pero e l gobierno l i b e r a l q u e ocupó los bienes eclesiásticos e n Michoacán, y , p o r tanto, las bibliotecas de aquéllos, n o cuidó, como era su obligación, de recoger éstas, reunirías y conservarlas c o n escrupuloso esmero, sino, antes b i e n , las entregó a l pillaje y a l a devastación, las dejó e n e l abandono más lamentable y n o hizo u n

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esfuerzo siquiera para aprovechar aquellas grandes o b r a s . . . E r a doloroso m i r a r q u e respetables pergaminos, donde se encerraban tantas joyas de grande estima, para las ciencias y las letras, se vendían en los tendajos a precio más que v i l ; era triste ver q u e manuscritos, que valían u n a fortuna, se llevaban a las coheterías para sacarles cualq u i e r c o s a . . . C u a n d o se hizo l a ocupación de l a biblioteca del Semin a r i o , donde había preciosidades históricas, n o se cuidó por desgracia de hacerlo de manera ordenada, inventariando los libros, poniéndolos en lugar seguro y entregándolos a u n empleado a propósito para que los conservase. Recuerdo todavía con tristeza q u e en e l edificio que servía de prefectura estaban hacinados en el suelo, en lamentable confusión, pilas de libros que se extraían c o n facilidad los soldados que hacían l a guardia y llevaban a vender p o r papel viejo a las coheterías y a las tiendas de comistrajo. Así fué como quedaron truncas muchas obras valiosas y de mérito; así fué como se extraviar o n preciosos manuscritos; así fué, por último, como se perdieron las colecciones de periódicos, que allí existían. Los actuales fondos bibliotecarios de Michoacán son paupérrimos, en contraste con los tesoros bibliográficos que a c u m u l a r o n sus colegios y monasterios durante e l virreinato y los primeros años de vida independiente. L a Biblioteca Pública de l a Universidad Michoacana es e l arsenal más importante con que cuenta e l Estado. Desde el año de 1930 ocupa el e d i f i c i o d e l ex templo de l a Compañía, pero su fundación se remonta a l año de 1874. P r i m i t i v a m e n t e perteneció a l gobierno y estuvo instalada e n e l Palacio del Poder Ejecutivo (antiguo Seminario T r i d e n t i n o ) . F u é r e m o v i d a e n varias épocas, hasta q u e las autoridades decidieron cederla a l a U n i v e r s i d a d . Se formó con los restos de las bibliotecas de los extinguidos conventos de San Francisco, San Agustín, E l C a r m e n , L a Merced y San Diego, de l a ciudad de M o r e l i a ; con parte de los libros que pertenec i e r o n a otros claustros de Michoacán y a los colegios de San Nicolás, Seminario T r i d e n t i n o , Santa C a t a r i n a de Pátzcuaro y San Vicente de P a u l . Más tarde se enriqueció con las bibliotecas de M e l c h o r Ocampo, José G u a d a l u p e R o m e r o , Clemente de Jesús Munguía, L u i s González Gutiérrez y M a r i a n o de Jesús Torres. Esta biblioteca, saqueada con sistema, se h a l l a en e l más completo desorden y sin catalogar. T i e n e 60,000 volúmenes aproximadamente. E n tre ellos figura u n crecido número de obras de historia relativas a l país y e n p a r t i c u l a r a l Estado de Michoacán; más de 800 tomos de Papeles varios, de los siglos xvín y x i x , que contienen cerca de 15,000 folletos coloniales y republicanos sobre diversos temas y u n a extensa colección de periódicos michoacanos antiguos y modernos, de los cuales sólo registramos los que tienen mayor interés historiográfico: El Astro Moreliano (1829), La Som-

bra de Washington (1833), El Michoacano Libre (1830-1832), El Filógrafo (1838), La Voz de Michoacán (primera época, d e l 27 de febrero de 1842 a l 4 de enero de 1846; segunda época, d e l 8 de enero de 1846 a l 3 d e septiembre d e l mismo año), El Federalista (6 de septiembre de 1846 a 25 de a b r i l de 1847), El Sentido Común (1846-1847), La Restauración (1853-1867),

blo

El Porvenir (1855), Periódico Oficial (1855), El PueLa Bandera Roja (1859-1863), Boletín Oficial (1864),

(1856-1858),

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El Constitucionalista (1868-1870), El Progresista (1870-1878), El Pensamiento Católico (1871-1875), La Aurora Literaria (1875-1876), La Bandera de Ocampo (1873-1876), Gaceta Oficial (1885-1893), La Lira Michoacana (1894-1913), La Libertad (1893-1914), La Diadema de Gloria (18961905) y El Centinela (1893-1922). H a y otras bibliotecas universitarias que cuentan con secciones pequeñas de historia, como l a d e l Museo Michoacano, que conserva, además, algunas joyas bibliográficas procedentes de l a biblioteca d e l colegio de Tiripetío, acotadas p o r f r a y Alonso de l a Veracruz; l a d e l colegio de San Nicolás y las de las facultades de M e d i c i n a y Jurisprudencia. E n l a p r o p i a ciudad de M o r e l i a , e l Seminario está f o r m a n d o activamente u n a selecta biblioteca, incrementada en fecha cercana con l a valiosa colección de libros y manuscritos que pertenecieron a l finado historiador, Canónigo J u a n B . Buitrón. E n e l Estado f u n c i o n a n bibliotecas públicas en Pátzcuaro, Zamora, L a Piedad, J i q u i l p a n y Uruápan, pero sus fondos de historia n o tienen mayor significación. Las bibliotecas particulares, a u n cuando no son m u y ricas n i numerosas, en conjunto representan l a fuente más importante para e l investigador de historia michoacana. Entre estas bibliotecas, destaca l a del dentista Jesús García T a p i a , por e l sinnúmero y diversidad de materiales que h a logrado acumular en e l transcurso de varios años de pacienies búsquedas. Su colección comprende obras, folletos, periódicos, revistas, documentos, manuscritos y, en general, todo l o que de algún m o d o se refiere a l a historia de Michoacán. L o s vastos recursos de esta biblioteca están siendo aprovechados p o r su poseedor, en u n p l a n editorial que y a empezó a dar los primeros frutos con l a publicación de sus Siluetas Uayángarenses, 1951. De similar i m p o r t a n c i a son también las bibliotecas del presbítero José María Núñez, distinguido historiador y filólogo; las de los canónigos José María Villaseñor y Damián Álvarez; l a d e l L i c . A n t o n i o A r r i a g a , integrada p o r obras, opúsculos, periódicos rarísimos y documentos de excepcional contenido, s i n los cuales sería imposible reconstruir algunas etapas de l a historia regional; finalmente, l a d e l L i c . Ángel Campero Calderón, que heredó de su padre, el bibliófilo J u a n Campero, se caracteriza porque en ella está incorporado e l archivo particular de Pudenciano Dorantes, gobernador de Michoacán (1881-1885). Merecen párrafo aparte, tres bibliotecas especializadas e n impresos sobre Michoacán, que a u n cuando no radican en e l Estado, sino e n l a ciudad de México, constituyen e l acervo más rico y novedoso para e l estud i o de nuestra historia. L a p r i m e r a de ellas es l a d e l profesor Jesús R o m e r o Flores, ex director de l a Biblioteca Pública de M o r e l i a , n u t r i d a de joyas bibliográficas de extremada rareza, de abundante folletería, de manuscritos y de documentos. Siguen las d e l ingeniero Francisco A l v a r a d o y l a d e l licenciado J o a q u í n Fernández de Córdoba, que abarca unas 300 obras relativas a Michoacán, como e l Diccionario histórico, biográfico, geográfico, estadístico, zoológico, botánico y mineralógico de Michoacán, 1905-1915, p o r M a r i a n o de Jesús Torres; l a Historia civil y eclesiástica

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de Michoacán, d e l m i s m o autor; Los tarascos y los Anales del Museo Michoacano, 1888-1891, d e l D r . Nicolás León; e l Boletín de la Sociedad Michoacana de Geografía y Estadística 1905-192; l a Colección de leyes y decretos del Estado de Michoacán, 1824-1905; crónicas de religiosos, historias, memorias oficiales, estadísticas, artes, vocabularios, confesionarios y catecismos en lengua tarasca, etc. Además, l a colección comprende mapas, planos, litografías y alrededor de 1,500 opúsculos de los siglos x i x y x x , l a mayor parte estampados e n l a ciudad de M o r e l i a , que versan sobre cuestiones históricas, religiosas, jurídicas, políticas y literarias d e l Estado de Michoacán. I V ) P U B L I C A C I O N E S — E l diario El Sol de Michoacán suele insertar en sus páginas artículos de divulgación histórica de carácter local. C o n más frecuencia se h a n ocupado de temas de este género, las revistas Logos (1940-1943), Viñetas de Literatura Michoa\cana (1944-1947), Gaceta de Historia y Literatura (1946-1947), La Espiga y el Laurel (1947-1951), Trento (1944-1950), Michoacán (1950-1951) y Universidad Michoacana (1944-195 )0

E l número 17 de Universidad Michoacana contiene casi todos los trabajos históricos referentes a Michoacán, presentados e n e l I V Congreso M e x i c a n o de H i s t o r i a , celebrado en l a c i u d a d de M o r e l i a , durante e l mes de marzo de 1940. E n e l número 18, que corresponde a enero-febrero de 1942, f i g u r a n tres estudios de historia r e g i o n a l , cuya lectura reviste cierto interés: Colegios coloniales de Valladolid, p o r Jesús R o m e r o Flores; Don Vasco de Quiroga y Pátzcuaro, p o r M a n u e l Toussaint y Origen probable de los antiguos habitantes de Michoacán, ipor José C o r o n a Núñez. E l único órgano especializado en asuntos históricos, arqueológicos, etnológicos y antropológicos, que existe actualmente en e l Estado de M i c h o a cán, a u n cuando aparece con cierta i r r e g u l a r i d a d , son los Anales del Museo Michoacano, dirigidos e n su segunda época p o r e l L i c . A n t o n i o Arriaga. Hasta l a fecha h a n circulado cuatro números de esta meritísima p u b l i cación, que recogen importantes documentos inéditos y escogida colaboración. V) S O C I E D A D E S . — E n e l año de 1905 se fundó e n l a ciudad de M o r e l i a la Sociedad M i c h o a c a n a de Geografía y Estadística. Esta benemérita institución se extinguió e n 1912. S u Boletín, que alcanzó a formar ocho tomos, constituye hoy u n a de las fuentes informativas más importantes p a r a e l estudio de nuestra historia. E n 1939 quedó constituida en l a ciudad de M o r e l i a , l a Sociedad de Geografía e H i s t o r i a d e l Estado de M i choacán, presidida p o r e l L i c . J o a q u í n Fernández de Córdoba y reconocida oficialmente p o r l a U n i v e r s i d a d y e l G o b i e r n o . Los destinos de l a Sociedad quedaron regidos p o r u n Comité Consultivo de M i e m b r o s H o n o r a r i o s , integrado p o r e l D r . J o h n C . M e r r i a m , presidente emeritus de l a Carnegie I n s t i t u t i o n de W a s h i n g t o n (fallecido); doctor Sylvanus G . M o r l e y , de l a Carnegie I n s t i t u t i o n de W a s h i n g t o n (fallecido); D r . H e r b e r t J . Spinden, d e l B r o o k l y n M u s e u m ; D r . G i l b e r t

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Grosvenor, presidente de T h e N a t i o n a l Geographical Society de W a s h i n g ton; Ing. P e d r o G . Sánchez, director d e l Instituto Panamericano de Geografía e H i s t o r i a ; D r . Alfonso Caso, ex director del Instituto N a c i o n a l de Antropología e H i s t o r i a y L i c . A n t o n i o Villacorta C , ex presidente de l a Sociedad de Geografía e H i s t o r i a de Guatemala. E l vasto p l a n de investigación que se había propuesto desarrollar esta Sociedad, se vio i n t e r r u m pido p o r l a incomprensión de los gobiernos locales y l a falta absoluta de apoyo económico. L a Sociedad de Geografía e H i s t o r i a d e l Estado de M i choacán funciona ahora e n l a capital de l a República, e n donde m u y pronto proseguirán sus actividades, bajo los auspicios d e l actual gobernador del Estado, general Dámaso Cárdenas. Desde e l año de 1886, existe e l Museo Michoacano, creado p o r e l eminente polígrafo D r . Nicolás León, redactor de sus célebres Anales (18881891). E n 1939 fué objeto de u n a reforma radical, proyectada p o r su d i rector, e l L i c . A n t o n i o A r r i a g a , a quien se debe l a reanudación de los Alíales. E l Museo R e g i o n a l Michoacano depende técnica y económicamente de l a U n i v e r s i d a d Michoacana y d e l Instituto N a c i o n a l de A n t r o p o l o gía e H i s t o r i a . C o n el f i n de fomentar el desarrollo de los estudios históricos y antropológicos e n e l Estado, e l Museo Michoacano h a nombrado investigadores honorarios a las siguientes personas: D r . J u l i á n Bonavit, L i c . José Ugarte, D r . Macouzet Iturbe, L i c . Joaquín Fernández de Córdoba, L i c . Gustavo Avalos Guzmán, Prof. Melesio A g u i l a r Ferreira, Prof. José Corona Núñez y M i g u e l B e r n a l Jiménez. E n 1946 se formó l a Sociedad de Estudios Históricos d e l Museo R e g i o n a l Michoacano y d e l Departamento de Extensión Universitaria, integrada p o r u n grupo de profesores y estudiantes de historia; hay que lamentar que sólo haya dado señales de vida hasta el año de 1947. VI) T R A B A J O S R E A L I Z A D O S P O R INSTITUCIONES N A C I O N A L E S Y E X T R A N J E R A S . —

Durante los días d e l 21 a l 27 de enero de 1940, como acto conmemorativo del I V Centenario de l a fundación del Colegio P r i m i t i v o y N a c i o n a l de San Nicolás de H i d a l g o , se efectuó en l a ciudad de M o r e l i a e l I V C o n greso M e x i c a n o de H i s t o r i a , dedicado a l estudio y discusión de temas históricos, arqueológicos y antropológicos de Michoacán. Casi todos los trabajos de los congresistas se p u b l i c a r o n en e l número 17 de l a revista

Universidad Michoacana. L a Sociedad M e x i c a n a de Antropología dedicó su cuarta reunión de Mesa R e d o n d a , celebrada en l a ciudad de México, d e l 23 a l 28 de septiembre de 1948, a l estudio de los problemas históricos, arqueológicos, antropológicos y lingüísticos d e l Occidente de México. Investigadores nacionales y extranjeros presentaron valiosas ponencias sobre l a zona tarasca y su cultura. Durante los últimos diez años (1940-1951), varias instituciones norteamericanas h a n realizado investigaciones de carácter histórico, arqueológico, etnológico y antropológico, e n e l Estado de Michoacán, con equipos de técnicos estadounidenses y de estudiantes graduados de diversas nacionalidades. E n 1938, 1939 y 1941, l a Universidad de N u e v o México envió a l Es-

MICHOACÁN

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tado de Michoacán, a l D r . D o n a l d D . B r a n d y a u n n u t r i d o grupo de investigadores versados en asuntos históricos, geográficos, arqueológicos y antropológicos, entre quienes figuraron: M a r j o r i e F l i n n , Dorothy G o g g i n , J o h n G o g g i n , A n i t a L e i b e l , Robert Lister, D a n i e l M c K n i g t h , C a r o l y n Miles, Douglas Osborne, W i l l i a m Pearce y V i g i l Pearce. Sus actividades preliminares se concretaron al ocopio de materiales en archivos y bibliotecas michoacanas, para poder emprender después, sobre bases firmes, estudios planificados en l a región tarasca, en l a cuenca d e l Balsas y en l a costa de Michoacán. E l resultado de esas expediciones se tradujo en l a publicación de varias obras y artículos. E n 1944 se firmó u n convenio entre el Instituto Nacional de A n t r o pología e H i s t o r i a y l a Smithsonian Institution de Washington, para llevar a cabo u n amplio programa de investigaciones mancomunadas en la zona tarasca de Michoacán. Son fruto de los trabajos desarrollados en distintas temporadas, las cuatro documentadas monografías que h a dado a l a estampa hasta ahora, el Instituto de Antropología Social de l a Smithsonian I n s t i t u t i o n : Houses and House use of the Sierra Tarascan, 1944, par R a l p h Beals, Pedro Carrasco y T h o m a s M e . Corkle; Cherárl: a Sierra Tarascan Village, 1946, por R a l p h Beals; Empire's Childrens: The People of Tzintzuntzan, 1948, p o r George M . Foster y Quiroga, a Mexican Municipio, 1951, p o r D o n a l d D . B r a n d , ayudado p o r José C o rona Núñez. E l A n d e a n Institute Research, de l a Universidad de C a l i f o r n i a , d i r i gido p o r A l f r e d L . Kroeber y C a r i Sauer, comisionó a l a D r a . Isabel T . K e l l y , pnra realizar exploraciones arqueológicas en Apatzingán, patrocinadas p o r l a J o h n Simón Guggenheim M e m o r i a l F o u n d a t i o n , Carnegie Institution de W a s h i n g t o n y A m e r i c a n P h i l o s o p h i c a l Society. Sus investigaciones fueron recogidas en u n volumen i n t i t u l a d o : Excavations at Apatzingán, 1947, cuya publicación costeó e l V i k i n g F u n d de Nueva York. VII) OBRAS MICHOACANAS DE LOS ÚLTIMOS AÑOS.—La extensa lista que f i gura en esta reseña, está m u y lejos de ser completa. S i n embargo, recoge los principales trabajos de historia michoacana y de temas afines, que h a n aparecido en publicaciones periódicas durante los últimos diez años, i n c l u sas las obras y opúsculos de género similar, estampados en Michoacán, en México y a u n e n el extranjero. T a n copiosa y variada producción revela, p o r u n a parte, que Michoacán es campo m u y fértil para e l cultivo de l a historia y de las disciplinas conexas; p o r otra, l a diligente y meritoria actividad desplegada p o r los especialistas y amantes de l a i n vestigación. AGUAYO SPENCER, Rafael.—Siluetas michoacanas. Cinco ensayos. N o t a prel i m i n a r de Efraín González L u n a . México, 1941. 140 p p . , retratos. AGUILAR FERREIRA, Melesio.—El doctor Martínez Solórzano. M o r e l i a , 1940. 14 p p . "Documentos para l a historia de Michoacán, sobre l a venta de las primeras casas episcopales", en Anales del Museo Michacano, III: (!944), 5 9 - 2 . " F r . A n t o n i o de San M i g u e l anuncia l a construcción d e l acueducto de M o r e l i a " , e n Anales del Museo Michoacano. I V : (1946), 79-81. 6

JOAQUÍN FERNÁNDEZ DL CORDOVA

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Los gobernadores de Michoacán. M o r e l i a , 1950. Talleres Gráficos d e l Estado. 226 p p . , retratos. ANDRADE, Cayetano.—Antología de escritores nicolaitas. México, 1940. 800 p p . A R R E Ó L A C O R T É S , Raúl.—Notas para la¡ historia de la Escuela Normal de Michoacán. Ediciones conmemorativas d e l X X X I I Aniversario. M o relia, 1947. Imprenta de M a x i m i n o García. 44 p p . A R R I A G A , Antonio.—"Características de los tarascos y mutilaciones d e l sistema d e n t a r i o " , en Anales del Museo Michoacano, I I : (1941), 14-19. Los derroteros que recibió el caudillo don José María Morelos. M o relia, 1947. F i m a x Publicistas. 50 p p . "Documentos para l a historia d e l Museo M i c h o a c a n o " , e n Anales del Museo Michoacano, I I I : (1944), 63-64. " E l e d i f i c i o d e l Museo M i c h o a c a n o " , e n Anales del Museo Michoacano, I I I : (1944)* 79-92. < José María Morelos y la política del gobierno americano. M o r e l i a , 1943. 16 p p . Notas y documentos sobre don José María Morelos. M o r e l i a , 1947. F i m a x Publicistas. 40 p p . , retratos, facs. "Notas sobre l a esclavitud en Michoacán", en Anales del Museo Michiacano, I I : (1941), 20-36. " L a relación geográfica d e l pueblo de C h a r o " , e n Anales del Museo Michoacano, I V : (1946), 97-106. AVALOS G U Z M Á N , Gustavo.—Historia Americana. Cuaderno Ni» 1. M o r e l i a , 1944- 5 P P Historia Americana. Cuaderno N