SOBRE LA TORRE DE LOS TESOROS LA TORRE DE LOS TESOROS RESIDE EN NUESTRO INTERIOR

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SOBRE LA TORRE DE LOS TESOROS LA TORRE DE LOS TESOROS RESIDE EN NUESTRO INTERIOR

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SOBRE LA TORRE DE LOS TESOROS

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e leído [yo, Nichiren,] su carta con gran atención [es decir, la misiva de Abutsu-bo]. También he recibido su ofrenda a la Torre de los Tesoros de un millar de monedas, arroz pulido y otros artículos. Por favor, quédese tranquilo; he informado de todo esto respetuosamente al Gohonzon y al Sutra del loto. En su carta, usted pregunta: «¿Cuál es el significado de Muchos Tesoros El Que Así Llega y de su Torre de los Tesoros, que irrumpió desde las profundidades de la tierra?». La enseñanza sobre la Torre de los Tesoros es de importancia fundamental. En el octavo volumen de Palabras y frases del «Sutra del loto», el gran maestro T’ien-t’ai explica la aparición de la Torre de los Tesoros. Señala que posee dos funciones distintas: dar crédito a los capítulos precedentes y preparar el camino para la revelación posterior. Es decir que la Torre de los Tesoros apareció para corroborar la enseñanza teórica e introducir la enseñanza esencial. Por decirlo de otro modo, la Torre cerrada simboliza la enseñanza teórica, mientras que la Torre abierta es la enseñanza esencial. Esta última revela los dos elementos de realidad y sabiduría. Pero como esto es sumamente complejo, ahora no voy a extenderme en detalles. En esencia, la aparición de la Torre de los Tesoros indica que los tres grupos de discípulos que escuchaban la voz pudieron percibir por primera vez la Torre de los Tesoros en su propia vida cuando oyeron el Sutra del loto. Hoy, los discípulos y seguidores laicos de Nichiren están haciendo lo mismo. En el Último Día de la Ley, no existe otra Torre de los Tesoros más que la figura de los hombres y mujeres que abrazan el Sutra del loto. Por lo tanto, se deduce que todos los que recitan Nam-myoho-renge-kyo, sean humildes o ilustres, nobles o plebeyos, son en sí mismos la Torre de los Tesoros y, de igual manera, son en sí mismos Muchos Tesoros El Que Así Llega. No existe otra Torre de los Tesoros más que Myoho-renge-kyo; el daimoku

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del Sutra del loto es la Torre de los Tesoros, y la Torre de los Tesoros es Nam-myoho-renge-kyo. En este momento, el cuerpo del honorable Abutsu está compuesto de los cinco elementos: tierra, agua, fuego, viento y espacio. Estos cinco elementos son, a su vez, los cinco ideogramas del daimoku. Por tal razón, Abutsu-bo es la Torre de los Tesoros, y la Torre de los Tesoros es Abutsubo. Ningún otro conocimiento es relevante. Es la Torre de los Tesoros adornada con las siete clases de tesoros —escuchar la enseñanza correcta, creer en ella, observar los preceptos, meditar, practicar asiduamente, renunciar a los apegos y reflexionar sobre uno mismo—. Usted podrá pensar que ha entregado obsequios a la Torre de Muchos Tesoros El Que Así Llega, pero no es así: en realidad, ha hecho estas ofrendas a su propia vida. Usted, Abutsu-bo, es El Que Así Llega, originariamente iluminado y dotado de los tres cuerpos. Debe entonar Nammyoho-renge-kyo con esta convicción; entonces, donde usted entone el daimoku será el sitio de emplazamiento de la Torre de los Tesoros. El sutra dice: «Si existe algún lugar donde se predique el Sutra del loto, allí, en ese mismo sitio, irrumpirá y se manifestará mi Torre de los Tesoros». Es tan raro y extraordinario encontrar una fe como la suya, que inscribiré la Torre de los Tesoros especialmente para usted. Jamás deberá transferirla a ninguna otra persona, salvo a su hijo. Y nunca la muestre a los demás, a menos que sean personas de fe firme y constante. Esta es la razón por la cual he nacido en este mundo. Abutsu-bo, usted merece ser llamado líder de esta provincia septentrional. ¿Podría ser que el bodhisattva Prácticas Puras haya renacido en este mundo como Abutsu-bo para venir a visitarme? ¡Qué espléndido! ¡Qué maravilloso! No alcanzo a comprender cómo su fe es tan sublime; dejaré esta pregunta para el bodhisattva Prácticas Superiores, cuando aparezca, ya que él tiene el poder de discernir tales cuestiones. No digo todo esto sin tener buenas razones; usted y su esposa deberán venerar esta Torre de los Tesoros en privado. Luego, se lo explicaré mejor. Con mi profundo respeto, Nichiren1

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Disertación No hay nada más noble o sagaz que la gente común. La época está cambiando, en dirección a una era del pueblo. Sin embargo, sigue prevaleciendo la tendencia a considerar que la gente es un medio para lograr ciertos fines, o a denigrar su humanidad y dignidad. Precisamente por eso, en esta encrucijada trascendental, es imprescindible forjar valores humanos de convicción inquebrantable. Creo con firmeza que uno de los focos más importantes de la religión en el siglo xxi debería ser formar individuos capaces de transformar positivamente la atmósfera espiritual de una sociedad, crear una corriente de respeto hacia todas las personas y establecer como valor universal el respeto a la dignidad de la vida. Son las personas las que abrirán el camino para crear esta era del pueblo. Esta época triunfal comenzará cuando cada quien tome conciencia del tesoro que existe en su propio interior.

Todo comienza por nuestra propia revolución humana ¿Dónde se encuentra el verdadero tesoro de la nación, de la sociedad, capaz de crear una nueva era? El ex presidente sudafricano Nelson Mandela, quien pasó más de veintisiete años en la cárcel por sus convicciones, triunfó sobre el mal del apartheid e inauguró una nueva alborada triunfal para el pueblo. En relación con su confianza en el ser humano, dijo: “En el subsuelo de mi país hay una gran riqueza en minerales y gemas, pero siempre he sabido que su principal riqueza es el pueblo, más valioso y resplandeciente que el más puro de los diamantes”.2 Tal como afirma, las personas son el tesoro más grande. El surgimiento de personas íntegras y de sólidos principios, sin falta, transformará la sociedad para mejor. Cada individuo es, realmente, un tesoro supremo. Por tal motivo, su revitalización espiritual es importante, como punto de partida de todo cambio positivo. La gran revolución humana como seres humanos comienza cuando tomamos conciencia del verdadero potencial de la propia vida. Cuando comprendemos el valioso e inmenso potencial de nuestra existencia, naturalmente podemos reconocer ese mismo valor en los demás. A través de desarrollar un genuino respeto por la dignidad y el valor de la vida propia y ajena, la humanidad puede elevar su estado de vida en conjunto. A través de disipar la oscuridad o ignorancia primordial3 que nubla la existencia de uno y de los semejantes, la humanidad puede transformar su karma de conflicto y de discordia. Cuando nos ponemos de pie y actuamos con la conciencia de que nuestra vida es la “Torre de los Tesoros” de suprema nobleza, podemos erigir grandes torres de paz y de felicidad en todo el mundo. Este es el propósito del budismo de Nichiren Daishonin.

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Nuestra revolución interior es la clave de todas las cosas. El tema que desarrolla Nichiren Daishonin en este escrito, Sobre la Torre de los Tesoros, dirigido a su seguidor Abutsu-bo, es tomar conciencia de nuestra identidad verdadera y original. En esta entrega, examinaremos de qué manera el Daishonin enseña este punto esencial a Abutsubo. He leído [yo, Nichiren] su carta con gran atención [es decir, la carta de Abutsu-bo]. También he recibido su ofrenda a la Torre de los Tesoros [es decir, al Gohonzon o a Nammyoho-renge-kyo] de un millar de monedas, arroz pulido y otros artículos. Por favor, quédese tranquilo; he informado de todo esto respetuosamente al Gohonzon y al Sutra del loto. En su carta, usted pregunta: «¿Cuál es el significado de Muchos Tesoros El Que Así Llega y de su Torre de los Tesoros, que irrumpió desde las profundidades de la tierra?». La enseñanza sobre la Torre de los Tesoros es de importancia fundamental. En el octavo volumen de Palabras y frases del «Sutra del loto», el gran maestro T’ien-t’ai [de la China]4 explica la aparición de la Torre de los Tesoros. Señala que posee dos funciones distintas: dar crédito a los capítulos precedentes y preparar el camino para la revelación posterior. Es decir que la Torre de los Tesoros apareció para corroborar la enseñanza teórica [los primeros catorce capítulos del sutra] e introducir la enseñanza esencial [los últimos catorce capítulos]. Por decirlo de otro modo, la Torre cerrada simboliza la enseñanza teórica, mientras que la Torre abierta es la enseñanza esencial. Esta última revela los dos elementos de realidad y la sabiduría.5 Pero como esto es sumamente complejo, ahora no voy a extenderme en detalles. En esencia, la aparición de la Torre de los Tesoros indica que los tres grupos de discípulos que escuchaban la voz6 pudieron percibir por primera vez la Torre de los Tesoros en su propia vida cuando oyeron el Sutra del loto.7

El dramático surgimiento de la Torre de los Tesoros No se sabe con certeza si el Daishonin escribió Sobre la Torre de los Tesoros durante su exilio a Sado8 o después de trasladarse a vivir en el monte Minobu. Recientes investigaciones sugieren, a partir de su contenido, que probablemente haya ocurrido esto último.

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El pasaje inicial de la carta reconoce las sinceras ofrendas de Abutsu-bo: un millar de monedas, arroz pulido y otros artículos. También nos dice que Abutsu-bo había escrito al Daishonin preguntando sobre una cuestión doctrinal: “¿Cuál es el significado de El Que Así Llega Muchos Tesoros y de su Torre de los Tesoros, que irrumpió desde las profundidades de la tierra?”.9 Para esclarecer el significado de esta cuestión, comencemos repasando la escena en la cual surge la Torre de los Tesoros en el capítulo “El surgimiento de la Torre de los Tesoros” (11o) del Sutra del loto. Este apartado comienza con la irrupción repentina de la Torre de los Tesoros ante los ojos de todos los que estaban reunidos en el Pico del Águila. La inmensa torre surge desde las entrañas de la tierra y permanece suspendida en el aire. Entonces, se oye una voz sonora que proviene de su interior: “¡Qué excelente, qué excelente, Shakyamuni, Honrado por el Mundo, que puedas tomar la gran sabiduría de la igualdad, la Ley con la cual instruir a los bodhisattvas, conservada y recordada por los budas, el Sutra del loto de la Ley prodigiosa, y que la estés predicando en bien de la gran asamblea! ¡Es como tú dices, como tú dices! ¡Shakyamuni,

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La Torre de los Tesoros es inmensa, de proporciones vertiginosas. Mide 500 yojanas14 de altura y 250 yojanas de ancho y profundidad, una medida equivalente a la tercera parte del diámetro de la Tierra, según ciertos cálculos. La torre está adornada con siete clases de minerales preciosos: oro, plata, lapislázuli, nácar, ágata, perla y cornalina. Sin duda, al imaginar ante sus ojos una torre tan refulgente y colosal suspendida en el aire, una visión de tan magnífica grandeza incomparable, Abutsu-bo tiene que haber sentido la necesidad de preguntar al Daishonin sobre su significado. De ahí la pregunta: «¿Cuál es el significado de Muchos Tesoros El Que Así Llega y de su Torre de los Tesoros, que irrumpió desde las profundidades de la tierra?».15

Percibir la Torre de los Tesoros dentro de nuestra propia vida

Honrado por el Mundo, todo lo que has expuesto es la verdad!”.10 La voz es la de Muchos Tesoros, un buda del pasado de la Tierra del Tesoro de la Pureza, situada en la región oriental, quien jura aparecer con su Torre de los Tesoros para testimoniar la validez del Sutra del loto en cualquier lugar donde se lo predique. Sin embargo, hasta este punto la torre permanece con las puertas cerradas, y nadie ha visto aún al buda Muchos Tesoros sentado en su interior. Cuando la voz termina de hablar, ocurren numerosas proezas y acontecimientos sorprendentes, como las “tres purificaciones de la tierra”,11 que prepara la escena para el encuentro de todos los budas que son manifestaciones corpóreas12 procedentes de mundos situados en las diez direcciones. Cuando estos llegan, Shakyamuni se pone de pie para abrir la puerta de la Torre de los Tesoros y se sienta en su interior, al lado de Muchos Tesoros. Con esta serie de acontecimientos extraordinarios, comienza la Ceremonia en el Aire.13 Esta magnífica ceremonia empieza con la aparición de la Torre de los Tesoros.

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Desde la Antigüedad, ha habido muchas explicaciones e interpretaciones sobre el significado de la Torre de los Tesoros que aparece en el Sutra del loto. Sin embargo, Nichiren Daishonin observó con sagacidad que nosotros somos la Torre de los Tesoros, y que la Torre de los Tesoros es también el Gohonzon. Dado que el surgimiento de esta torre tiene un inmenso y profundo significado, el Daishonin afirma: “La enseñanza sobre la Torre de los Tesoros es de Comienza importancia fundamental”.16 su explicación refiriéndose a la obra Palabras y frases del “Sutra del loto”, del gran maestro T’ien-t’ai, señalando que la aparición de la Torre de los Tesoros tiene dos funciones: 1) otorgar credibilidad a los capítulos precedentes [la enseñanza teórica] del sutra, y 2) allanar el camino hacia la revelación que tendrá lugar en los capítulos siguientes [la enseñanza esencial]. O, por decirlo de otro modo —dice—, “la Torre cerrada simboliza la enseñanza teórica, mientras que la Torre abierta es la enseñanza esencial”.17 El Daishonin señala: “Pero como esto es sumamente complejo, ahora no voy a extenderme en detalles”.18 Podemos inferir que la intención del Daishonin era ir directamente a su propia conclusión y enfocarse en el quid del asunto. Le dice: “En esencia, la aparición de la Torre de los Tesoros indica que los tres grupos de discípulos que escuchaban la voz pudieron percibir por primera vez la Torre de los Tesoros en su propia vida cuando oyeron el Sutra del loto”.19 La expresión “tres grupos de discípulos que escuchaban la voz” se refiere a los discípulos de Shakyamuni cuya futura iluminación se predice en la enseñanza teórica (primera mitad) del Sutra del loto. El Daishonin señala que el significado del surgimiento de la Torre de los Tesoros es que esos discípulos, al escuchar la enseñanza del Sutra del loto, “pudieron percibir por primera vez la Torre de los Tesoros en su propia vida”.20 En otras palabras, llegaron a comprender que la gigantesca Torre de los Tesoros que creían que había surgido en el mundo exterior, en realidad, había irrumpido en la profundidad de su propio ser. En cierto sentido, esto

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fue para ellos tan revolucionario como la cosmovisión geocéntrica de Ptolomeo, refutada por la concepción heliocéntrica de Copérnico en la Edad Media. Por ejemplo, en su obra Palabras y frases del “Sutra del loto”, T’ien-t’ai explica que la Torre de los Tesoros es el cuerpo del Dharma del Buda,21 y podía ser vista por las personas reunidas en la asamblea del Pico del Águila, pero no dijo nada sobre el hecho de que la percibieran en su propia vida. Como indica el título completo del Sutra del loto, la Torre de los Tesoros “surge” o “se manifiesta” en nosotros. En el universo interior de nuestro ser se yergue en toda su majestad una espléndida Torre de Tesoros; la vemos y tomamos conciencia de que existe. En otras palabras, el surgimiento de la Torre de los Tesoros significa reconocer que esa torre es una representación de la verdadera realidad de nuestra propia vida. ¿Qué clase de “Torre de los Tesoros” percibimos en nuestra vida los que vivimos en el Último Día de la Ley, al escuchar las enseñanzas del Sutra del loto? A continuación, el Daishonin explica más detalladamente sobre el significado de esta gran torre interior.

Cuánto se habrán sorprendido Abutsu-bo y su esposa Sennichi al leer estas palabras del Daishonin, quien explicó el significado de la “Torre de los Tesoros interior” no sólo desde el punto de vista de los pasajes del sutra, sino identificándola directamente como la propia vida de ambos. Tal vez esta pareja de mayores hayan sonreído el uno al otro, compartiendo su profunda gratitud al Daishonin por su explicación. El Daishonin declara que la vida de todos es la Torre de los Tesoros, “sean humildes o ilustres, nobles o plebeyos”.25 En el budismo, la posición social no tiene ninguna importancia. En el Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, el Daishonin afirma: “Cuando uno observa su

Hoy, los discípulos y seguidores laicos de Nichiren están haciendo lo mismo [es decir, percibiendo la Torre de los Tesoros en su propia vida]. En el Último Día de la Ley, no existe otra Torre de los Tesoros más que la figura de los hombres y mujeres que abrazan el Sutra del loto. Por lo tanto, se deduce que todos los que recitan Nam-myoho-renge-kyo, sean humildes o ilustres, nobles o plebeyos, son en sí mismos la Torre de los Tesoros y, de igual manera, son en sí mismos Muchos Tesoros El Que Así Llega.22

Los que creen en el Sutra del loto en el Último Día son, en sí mismos, la Torre de los Tesoros “Hoy, los discípulos y seguidores laicos de Nichiren están haciendo lo mismo”,23 declara el Daishonin, indicando que tal como había ocurrido con los que escuchaban la voz en tiempos de Shakyamuni, sus seguidores en el Último Día de la Ley estaban percibiendo en su propia vida la Torre de los Tesoros y tomando conciencia de ella en su interior. A continuación se lee el famoso pasaje: “En el Último Día de la Ley, no existe otra Torre de los Tesoros más que la figura de los hombres y mujeres que abrazan el Sutra del loto. Por lo tanto, se deduce que todos los que recitan Nam-myoho-renge-kyo, sean humildes o ilustres, nobles o plebeyos, son en sí mismos la Torre de los Tesoros y, de igual manera, son en sí mismos Muchos Tesoros El Que Así Llega”.24 Dicho sea de paso, el fundador y primer presidente de la Soka Gakkai, Tsunesaburo Makiguchi, subrayó en rojo este y otros muchos pasajes de este escrito en su ejemplar del Gosho, lo cual nos permite saber que había estudiado esta carta detenidamente.

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propio cuerpo, ve que ese cuerpo es un stupa [es decir, una torre] dotada de los tres mil aspectos.26 Y cuando uno observa su propia mente, ve que es un buda dotado de los tres mil aspectos”.27 Podemos interpretar que nuestro cuerpo es la Torre de los Tesoros y que el buda Muchos Tesoros sentado en el interior de la torre es nuestra mente. Esto representa una filosofía que proclama el supremo respeto a todos los seres humanos. Los que no pueden reconocer la dignidad y el valor de la vida de cada persona y discriminan a otros, en verdad, están denigrándose a sí mismos. Valorar y respetar a los demás es la forma de hacer resplandecer al máximo nuestra propia Torre de los Tesoros interior.

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Testimoniar la grandeza de la Ley Mística a través de la conducta y del ejemplo personal En este pasaje, el Daishonin también se refiere a “la figura de los hombres y mujeres que abrazan el Sutra del loto”. Aquí, la palabra “figura” abarca tanto nuestra forma exterior como nuestras acciones. No se refiere a una abstracción o ideal, sino a la realidad concreta de nuestra vida mientras cumplimos nuestros quehaceres cotidianos, aquí y ahora. El Daishonin declara que no hay otra Torre de los Tesoros más que los seres humanos reales, de carne y hueso. La vida de los que abrazamos la fe en el Gohonzon, entonamos Nam-myoho-renge-kyo y transmitimos a otros el budismo del Daishonin brilla a cada instante como una entidad de la Ley Mística. Las personas comunes, que sobrellevamos las alegrías y los pesares de este mundo, somos cada uno una Torre de los Tesoros, así tal cual somos. Y ninguna Torre de los Tesoros resplandece tanto como nuestros miembros de la SGI, que se esfuerzan incansablemente en este mundo conflictivo por transformar su propio karma y contribuir a la felicidad de los demás, sin arredrar ante los comentarios mezquinos de personas ruines e inescrupulosas. El Daishonin señala que “todos los que recitan Nammyoho-renge-kyo, sean humildes o ilustres, nobles o plebeyos, son en sí mismos la Torre de los Tesoros y, de igual manera, son en sí mismos Muchos Tesoros El Que Así Llega”.28 La razón por la cual afirma esto último es porque, como el buda Muchos Tesoros, ellos también dan prueba de la validez del Sutra del loto. Los que dan testimonio no son meros espectadores pasivos. Activamente comprometidos a ir allí donde se propague o explique la enseñanza budista, estas personas corroboran que la Ley Mística es una verdad suprema y que constituye la clave para el logro de la Budeidad. No puedo sino recordar aquí la labor heroica de nuestros estimados miembros pioneros, los integrantes del grupo Muchos Tesoros, que corporifican este ideal. Mi maestro, el segundo presidente de la Soka Gakkai Josei Toda, también elogiaba a nuestros miembros mayores, dueños de una fecunda experiencia de vida, diciendo que eran los que daban testimonio como el “buda Muchos Tesoros”, o llamándolos “nuestros nobles camaradas Muchos Tesoros”. Los miembros de este grupo de veteranos han perseverado sinceramente en su práctica budista durante veinte, treinta o cincuenta años. Se han esforzado a mi lado superando interminables vicisitudes en nuestra lucha por el kosen-rufu y en su vida personal; nunca han dejado de proclamar y demostrar con sus propias acciones y ejemplo la grandeza del budismo del Daishonin y la rectitud de la Soka Gakkai. Desde la perspectiva del budismo, no hay personas más nobles o heroicas que estas, aunque nadie acostumbre reconocer sus méritos. En sus palabras imbuidas de convicción recaía el peso de sus muchos años de enriquecedora experiencia en la vida. Ellos mismos son un testimonio viviente de la verdad de la Ley Mística.

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En medio de la catástrofe y la destrucción que produjo el terremoto y tsunami del 11 de marzo en la región oriental del Japón, una miembro del grupo Muchos Tesoros escribió estos versos, jurando ponerse de pie una vez más y reconstruir su vida. Sus palabras me hicieron llorar de emoción: Todo me ha sido arrebatado, hasta la última cosa, salvo algo que ha sobrevivido: la llama ardiente de mi corazón. Los miembros mayores de las áreas afectadas están avanzando con espíritu invencible, resueltos a no ser vencidos. Son personas queridas por sus semejantes, merecedoras de la confianza de su comunidad, a causa de su convicción y de su postura. Cada una de ellas es una magnífica Torre de los Tesoros y un buda Muchos Tesoros que testimonia la verdad de las enseñanzas del Daishonin. Mi esposa y yo estamos orando con devoción por la salud y la larga vida de todos los miembros que viven sus años dorados tanto en el Japón como en el mundo. No existe otra Torre de los Tesoros más que Myoho-renge-kyo;29 el daimoku del Sutra del loto es la Torre de los Tesoros, y la Torre de los Tesoros es Nam-myoho-renge-kyo. En este momento, el cuerpo del honorable Abutsu [Abutsu-bo] está compuesto de los cinco elementos: tierra, agua, fuego, viento y espacio.30 Estos cinco elementos son, a su vez, los cinco ideogramas del daimoku. Por tal razón, Abutsu-bo es la Torre de los Tesoros, y la Torre de los Tesoros es Abutsu-bo. Ningún otro conocimiento es relevante. Es la Torre de los Tesoros [de Abutsu-bo] adornada con las siete clases de tesoros —escuchar la enseñanza correcta, creer en ella, observar los preceptos, meditar, practicar asiduamente, renunciar a los apegos y reflexionar sobre uno mismo—.31

El brillante espejo del Gohonzon A partir de este pasaje, el Daishonin recalca que el propio Abutsu-bo es la Torre de los Tesoros de Myohorenge-kyo, refulgente y adornado de las siete clases de piedras preciosas, y que Abutsu-bo es un buda. Luego pasa a explicar por qué afirma que Abutsu-bo es la Torre de los Tesoros. Comienza diciendo: “El daimoku del Sutra del loto es la Torre de los Tesoros, y la Torre de los Tesoros es Nam-myohorenge-kyo”.32 La Torre de los Tesoros del Sutra del loto no

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es otra cosa que Nam-myoho-renge-kyo. El daimoku del Sutra del loto es la Torre de los Tesoros, que el Daishonin inscribió gráficamente en la forma del Gohonzon u objeto de devoción. En el Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, el Daishonin afirma: “Hoy, cuando Nichiren y sus seguidores entonan Nam-myoho-renge-kyo, perciben y comprenden los diez mil fenómenos como si los vieran reflejados en un brillante espejo. Ese espejo brillante es el Sutra del loto. Y, en particular, el capítulo ‘La Torre de los Tesoros’”.33 Sin un espejo, es imposible verse el propio rostro. De manera similar, necesitamos un brillante espejo para poder ver la Torre de los Tesoros que hay en nuestra vida interior. El Daishonin inscribió el Gohonzon para que sea ese espejo. El Gohonzon es la representación de su propio estado iluminado como Buda del Último Día de la Ley. Por lo tanto, cuando entonamos Nam-myoho-renge-kyo tomando el Gohonzon como brillante espejo, brota con vigor nuestra propia Budeidad inherente. El propósito del Gohonzon es hacer surgir esa Torre de los Tesoros en cada uno de nosotros.

Nosotros somos la Torre de los Tesoros de la Ley Mística A continuación, el Daishonin señala: “En este momento, el cuerpo del honorable Abutsu está compuesto de los cinco elementos: tierra, agua, fuego, viento y espacio. Estos cinco elementos son, a su vez, los cinco ideogramas del daimoku [Myoho-renge-kyo]”.34 En síntesis, nuestro cuerpo es una entidad de Myoho-renge-kyo o la Ley Mística. La Torre de los Tesoros representa a cada uno de nosotros, los que entonamos Nam-myoho-renge-kyo. Este es el significado de la declaración del Daishonin. “Por tal razón, Abutsu-bo es la Torre de los Tesoros, y la Torre de los Tesoros es Abutsubo”.35 Puede decirse que la esencia de estas palabras de oro es la conclusión última del budismo del Daishonin, y por eso a continuación afirma: “Ningún otro conocimiento es relevante”.36 Así de profunda es la visión del Buda del Último Día de la Ley. Para el Daishonin, la Torre de los Tesoros infinitamente preciada no brilla en ningún lugar con más fulgor que en la vida de las personas comunes de esta época oscura y atribulada. Si toda la humanidad poseyera la capacidad de percibir la suprema dignidad y el valor infinito de cada persona, la dirección de la historia cambiaría positivamente. El punto esencial es reconocer la dignidad inherente a cada persona y abrir los ojos al valor irreemplazable e infinito de cada individuo. El filósofo norteamericano Henry David Thoreau (18171862), hablando de la evolución gradual de los sistemas políticos en dirección a la democracia, describió este desarrollo como “un progreso hacia el verdadero respeto al individuo”.37 En otras palabras, la humanidad sólo podrá lograr el auténtico progreso cuando la sociedad respete, valore y fortalezca a cada individuo de un modo acorde a la verdadera dignidad y al valor genuino de los cuales está dotado en forma intrínseca. Thoreau añoraba el futuro logro de ese ideal social: “Nunca habrá un Estado realmente libre e iluminado, hasta que el mismo Estado reconozca al individuo como una

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fuerza independiente y superior, del cual deriva todo su poder y autoridad, y hasta que trate al individuo de manera acorde”.38 El capítulo “La Torre de los Tesoros” nos enseña que la vida de cada persona posee un valor y un brillo equivalentes a los del universo, superior al de cualquier nación o al del mundo en su conjunto. Cada persona es la corporificación de esa dignidad. El verdadero significado de la aparición de la Torre de los Tesoros en el Sutra del loto es hacer que las personas tomen conciencia de ese sublime potencial interior que todos poseemos.

Las siete clases de tesoros son el esfuerzo que llevamos a cabo en nuestra práctica budista A continuación, el Daishonin dice: “Es la Torre de los Tesoros adornada con las siete clases de tesoros —escuchar la enseñanza correcta, creer en ella, observar los preceptos, meditar, practicar asiduamente, renunciar a los apegos y reflexionar sobre uno mismo—”.39

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Si la Torre de los Tesoros es la vida de las personas comunes, en sí misma, ¿qué son entonces las siete clases de materiales preciosos que adornan la vida de los que creen en la Ley Mística, correspondientes a valiosos metales y minerales como oro, plata, lapislázuli, y que ornamentan la Torre de los Tesoros del Sutra del loto? Son, dice aquí el Daishonin, los siete elementos indispensables de la práctica budista: escuchar la enseñanza correcta, creer en ella, observar los preceptos, meditar, practicar asiduamente, renunciar a los apegos y reflexionar sobre uno mismo.40 Para nosotros, los practicantes del budismo del Daishonin, esos siete tesoros representan: 1) escuchar la enseñanza de la Ley Mística; 2) creer en la Ley Mística; 3) observar el precepto de la Ley Mística [es decir, abrazar y practicar el Sutra del loto o Gohonzon];41 4) enfocar la mente en la Ley Mística [es decir, hacer daimoku al Gohonzon]; 5) esforzarnos con diligencia en la fe y en la práctica; 6) hacer a un lado nuestro egocentrismo dando prioridad a la fe, y 7) emprender una reflexión personal sincera y tratar de mejorar siempre, día tras día. El Daishonin enseña que todos

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estos elementos están contenidos en la fe en la Ley Mística. En verdad, si observamos nuestras actividades diarias de la SGI, vemos que esto es verdad. Con respecto a los siete tesoros, en definitiva lo que adorna nuestra vida y nuestra Torre de los Tesoros interior [es decir, nuestra naturaleza de Buda] no son gemas ni piedras preciosas sino nuestro corazón y las acciones que llevamos a cabo. Usted [Abutsu-bo] podrá pensar que ha entregado obsequios a la Torre de Muchos Tesoros El Que Así Llega, pero no es así: en realidad, ha hecho estas ofrendas a su propia vida. Usted, Abutsu-bo, es El Que Así Llega, [un buda] originariamente iluminado y dotado de los tres cuerpos.42 Debe entonar Nam-myohorenge-kyo con esta convicción; entonces, donde usted entone el daimoku será el sitio de emplazamiento de la Torre de los Tesoros. El sutra dice [en el capítulo “La Torre de los Tesoros”]: «Si existe algún lugar donde se predique el Sutra del loto, allí, en ese mismo sitio, irrumpirá y se manifestará mi Torre de los Tesoros».43 Es tan raro y extraordinario encontrar una fe como la suya, que inscribiré la Torre de los Tesoros [en la forma gráfica del Gohonzon] especialmente para usted. Jamás deberá transferirla a ninguna otra persona, salvo a su hijo. Y nunca la muestre a los demás, a menos que sean personas de fe firme y constante. Esta es la razón por la cual he nacido en este mundo. Abutsu-bo, usted merece ser llamado el líder de esta provincia septentrional [de Sado]. ¿Podría ser que el bodhisattva Prácticas Puras44 haya renacido en este mundo como Abutsu-bo para venir a visitarme? ¡Qué espléndido! ¡Qué maravilloso! No alcanzo a comprender cómo su fe es tan sublime; dejaré esta pregunta para el bodhisattva Prácticas Superiores,45 cuando aparezca, ya que él tiene el poder de discernir tales cuestiones. No digo todo esto sin tener buenas razones; usted y su esposa deberán venerar [y ofrecer oraciones ante] esta Torre de los Tesoros [es decir, el Gohonzon] en privado. Luego, se lo explicaré mejor. Con mi profundo respeto, Nichiren46

de Muchos Tesoros El Que Así Llega, pero no es así: en realidad, ha hecho estas ofrendas a su propia vida”.47 Las ofrendas que hacemos a la Torre de los Tesoros —en otras palabras, al Gohonzon— en verdad son ofrendas que nos hacemos a nosotros mismos. El Daishonin también afirma que el propio Abutsu-bo es “El Que Así Llega originariamente iluminado y dotado de los tres cuerpos”,48 lo cual denota un buda perfecto y pleno. Esta declaración monumental está afirmando que cada uno de nosotros es un buda en forma originaria. El Gohonzon nos permite elevar nuestra vida y hacerla brillar al máximo. Esto es lo que distingue al budismo de Nichiren Daishonin como una enseñanza realmente humanística. Además, somos “El Que Así Llega originariamente iluminado y dotado de los tres cuerpos”, y somos la Torre de los Tesoros; por lo tanto, el lugar donde estamos es el sitio de la Torre de los Tesoros. Como escribe el Daishonin en esta carta: “Entonces, donde usted entone el daimoku será el sitio de emplazamiento de la Torre de los Tesoros”.49 Esto también quiere decir que no debemos buscar la Torre de los Tesoros en ningún otro lugar. Dondequiera y cuando quiera que hagamos daimoku con firme fe en el Gohonzon, ese momento y ese sitio de inmediato se convierten en la Ceremonia en el Aire y en el Pico del Águila, donde la Torre de los Tesoros se eleva, suspendida en lo alto.

La Torre de los Tesoros se erige en nuestra vida en el preciso lugar donde estamos en este momento A continuación, el Daishonin señala: “Usted [Abutsubo] podrá pensar que ha entregado obsequios a la Torre

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Las aspiraciones y los elogios del Daishonin a su leal discípulo Nichiren Daishonin representó visualmente la Torre de los Tesoros del Sutra del loto en forma del Gohonzon. Dice a Abutsu-bo: “Inscribiré la Torre de los Tesoros especialmente para usted”.50 “Inscribir la Torre de los Tesoros” significa inscribir Nam-myoho-renge-kyo como objeto de devoción, el Gohonzon, por medio del cual el Daishonin estableció la vía para que todas las personas puedan lograr la iluminación en la realidad concreta de su vida cotidiana. Este es el propósito fundamental y real con el cual nació en este mundo, como Buda del Último Día de la Ley . El Daishonin elogia la firme fe y la práctica altruista de Abutsu-bo, y lo llama el “líder de esta provincia septentrional”.51 Abutsu-bo fue, realmente, un noble líder del kosen-rufu. Los que toman conciencia de que son Torres de los Tesoros naturalmente comprenden que la vida de los demás también es esa misma Torre, y a causa de eso buscan ayudar a los semejantes a abrir esa Torre en su propia vida. A partir de la iniciativa de Abutsu-bo, muchas personas en toda la provincia de Sado y en las regiones vecinas del norte llegarían, en épocas posteriores, a abrazar el budismo del Daishonin y a brillar como Torres de los Tesoros. Podemos leer estas palabras del Daishonin como un serio aliento a

Abutsu-bo, como una exhortación a que se ponga de pie y se esfuerce a su lado como un verdadero discípulo y un líder del kosen-rufu. Por eso, también el Daishonin dice: “¿Podría ser que el bodhisattva Prácticas Puras haya renacido en este mundo como Abutsu-bo?”.52 Sin duda, el Daishonin sintió que el apoyo y la protección que le había ofrecido Abutsu-bo, incluso poniendo en riesgo su propia vida, se debía a alguna mística relación budista creada en el pasado entre ambos... Para expresar su agradecimiento por la sincera devoción de Abutsu-bo, el Daishonin escribe: “¡Qué espléndido! ¡Qué maravilloso! No alcanzo a comprender cómo su fe es tan sublime; dejaré esta pregunta para el bodhisattva Prácticas Superiores, cuando aparezca, ya que él tiene el poder de discernir tales cuestiones”.53 Por último, el Daishonin alienta a Abutsu-bo y a su esposa Sennichi a proteger cuidadosamente el Gohonzon y a entonar Nam-myoho-renge-kyo ante él. Escribe: “Usted y su esposa deberán venerar [es decir, ofrendar oraciones ante] esta Torre de los Tesoros en privado”.54 Posiblemente, les dice que oren “en privado” porque, después de haber sido indultado de su exilio en Sado, la situación en la isla seguía siendo difícil para los seguidores residentes en ese remoto lugar. Quizá por esta razón, les pide que extremen los recaudos para cuidar bien el Gohonzon y que hagan daimoku ante él, con el deseo de que a pesar de todas las circunstancias, mantengan una fe firme y constante basada en el Gohonzon.

Hacer resonar un gran himno a la humanidad y a la vida En 1991 —exactamente hace veinte años—, en una época en que estábamos luchando por establecer nuestra independencia espiritual tras el segundo incidente con el clero, los miembros de la SGI estudiamos una y otra vez este escrito del Daishonin, Sobre la Torre de los Tesoros. “¡Mi vida es la Torre de los Tesoros...!”. Creo firmemente que ha llegado el tiempo de que este espíritu de humanismo universal, basado en el respeto y el aprecio a la vida que caracterizan al budismo de Nichiren Daishonin, se traduzca en un gran himno triunfal a la humanidad y a la vida, que resuene en todo el mundo. La Torre de los Tesoros adornada de siete gemas preciosas simboliza nuestra dignidad y nuestra nobleza esenciales. La vida es, en sí, una majestuosa Torre de los Tesoros. El Daishonin nos enseña: “Si examinamos la naturaleza de Myoho-renge-kyo, vemos que las Torres de los Tesoros no son otra cosa que los seres vivos, y que todos los seres vivos no son otra cosa que la entidad completa de Nammyoho-renge-kyo”.55   En el esfuerzo constante por ver esa Torre de los Tesoros en nosotros mismos y en los demás, podemos hacer que surjan infinidad de Torres de Tesoros en nuestro vecindario y en todo el mundo. En cada comunidad, erijamos entonces Torres de Tesoros del kosen-rufu, dejando un monumento eterno de logros que hemos podido concretar en este

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mundo. Adornemos nuestra vida con alegría y orgullo, sintiendo: “¡Aquí está mi Torre de los Tesoros!”. Hagamos surgir esa Torre en nosotros, y ayudemos a muchos otros a hacer lo mismo. El brillo refulgente de los siete tesoros que adornan la Torre refleja directamente el esplendor rutilante de nuestra propia revolución humana. Los que se esfuerzan de este modo siempre brillan. La existencia de los que se dedican al gran juramento del kosen-rufu emana una luz imperecedera, como la de una piedra preciosa. Cada miembro de la SGI es un valiente paladín y un héroe del kosen-rufu, y su misión es hacer que en todo el mundo surjan grandes Torres de los Tesoros de dignidad humana y de respeto a la vida... Algo que la humanidad ansía imperiosamente. ¡Al fin ha llegado ese momento! (Traducción del artículo publicado en la edición de octubre de 2011 del Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai.)

NOTAS 1 Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2008, págs. 317-318. 2 Mandela, Nelson: El largo camino hacia la libertad; La autobiografía de Nelson Mandela, Ed. El país /Aguilar, Madrid, 1995, pág. 644.   3 Ignorancia u oscuridad fundamental: La ilusión más hondamente arraigada en la vida, que daría lugar a las otras ilusiones. La oscuridad fundamental denota la incapacidad de ver o de reconocer la verdad, en especial, la verdadera naturaleza de nuestra vida.   4 T’ien-t’ai (538-97): También conocido como Chih-i. Fundador de la escuela T’ien-t’ai de budismo chino. Se lo suele llamar “gran maestro T’ien-t’ai”. Sus conferencias fueron compiladas en textos como Profundo significado del “Sutra del loto”, Gran concentración e introspección, y Palabras y frases del “Sutra del loto”. Propagó el Sutra del loto en la China y estableció la doctrina de los tres mil estados contenidos en cada instante vital. 5 Con respecto a los dos elementos de la realidad y la sabiduría, el presidente Ikeda escribe: “Este es un principio crucial que explica la iluminación del Buda. La “realidad” se refiere a la verdad o realidad objetiva, e incluye todas las cosas espirituales y físicas. La “sabiduría” indica la sabiduría subjetiva de percibir o iluminar dicha verdad. La monumental sabiduría del Buda no sólo ilumina la verdadera naturaleza de todos los fenómenos universales; además, nos permite comprender que nosotros mismos somos entidades de la Ley Mística. El punto esencial con respecto a estos dos elementos de realidad y sabiduría es iluminar nuestra verdadera identidad con la luz de una inmensa sabiduría. Esto indica la fusión entre la realidad y la sabiduría, mediante la cual podemos obtener el estado de vida elevado y perfectamente sereno de un buda”. Véase SGI Newsletter No 6450. En Sobre la Torre de los Tesoros, los dos elementos de la realidad y la sabiduría quedan representados, respectivamente, por los budas Muchos Tesoros y Shakyamuni, sentados juntos en la Torre de los Tesoros abierta.

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6 Tres grupos de discípulos que escuchaban la voz: Discípulos de Shakyamuni que escuchaban la voz, cuya iluminación se predice en la enseñanza teórica (primera mitad) del Sutra del loto. Allí, Shakyamuni enseña que el único propósito con el cual el Buda adviene al mundo es exponer el vehículo único de la Budeidad, la enseñanza que conduce a todas las personas a la iluminación. Explica que los tres vehículos —las enseñanzas dirigidas a los que escuchan la voz, a los que toman conciencia de las causas y a los bodhisattvas— expuestos en sutras anteriores, no son fines en sí mismos sino medios para guiar a la gente al vehículo supremo de la Budeidad. Este concepto se denomina “sustitución de los tres vehículos por el vehículo único”. Los discípulos del buda Shakyamuni se dividen en tres grupos de acuerdo con su capacidad de comprender esa enseñanza: es decir, según su capacidad superior, intermedia o inferior. Esta división tradicional fue empleada por T’ien-t’ai (538-597) y otros, en sus interpretaciones del Sutra del loto. 7 END, pág. 317. 8 Exilio a Sado: Exilio de Nichiren Daishonin a la isla de Sado, situada en el mar del Japón, que se extendió desde 1271 hasta 1274. Cuando el sacerdote Ryokan, prior del templo Gokuraku-ji en Kamakura, fue vencido por Nichiren Daishonin en un desafío por producir lluvias mediante el poder de la oración, aquel diseminó falsos rumores sobre el Daishonin, usando su influencia sobre las viudas y esposas de altos funcionarios del gobierno. Esto condujo a una confrontación con Hei no Saemon, jefe interino del Departamento de Asuntos Militares y Policiales, quien lo arrestó y dispuso su ejecución en Tatsunokuchi, en setiembre de 1271. Como el intento fracasó, las autoridades lo sentenciaron al destierro en la isla de Sado, equivalente a una sentencia de muerte, que se hizo efectiva a partir del mes siguiente. Sin embargo, cuando se cumplieron las dos calamidades predichas por el Daishonin —la rebelión interna y la invasión extranjera—, el gobierno emitió un indulto en marzo de 1274, y el Daishonin regresó a Kamakura. 9 END, pág. 317. 10 The Lotus Sutra and Its Opening and Closing Sutras (El Sutra del loto, y los sutras de inicio y de cierre), trad. por Burton Watson, Tokio: Soka Gakkai, 2009, cap. 11, págs. 209-210. 11 Tres purificaciones de la tierra: También llamada “tres transformaciones de la tierra”. Tres instancias sucesivas que lleva a cabo el buda Shakyamuni para purificar incontables tierras, a modo de preparación para la Ceremonia en el Aire, con el fin de hacer lugar para la congregación de budas de los mundos de las diez direcciones que son sus manifestaciones corpóreas, como se describe en el capítulo “La Torre de los Tesoros” del Sutra del loto. 12 Manifestaciones corpóreas del Buda: Antes traducido como “emanaciones del Buda”. Budas que son manifestaciones separadas de un Buda verdadero. Según la creencia del Mahayana, un Buda verdadero puede dividir su cuerpo infinita cantidad de veces y aparecer en innumerables tierras a la vez, para salvar a las personas de cada lugar. De ahí deriva la expresión “emanaciones” o “manifestaciones corpóreas” del Buda. En el capítulo “La Torre de los Tesoros” del Sutra del loto, Shakyamuni convoca a sus manifestaciones corpóreas que se encuentran en las diez direcciones a fin de dar comienzo a la Ceremonia en el Aire. 13 Ceremonia en el Aire: Una de las tres asambleas descritas en el Sutra del loto, en la cual toda la asamblea queda suspendida en el espacio sobre el mundo saha. Se extiende desde

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el capítulo “La Torre de los Tesoros” (11o) hasta el capítulo “La transferencia” (22o). El núcleo de esta ceremonia es la revelación de la iluminación original del Buda en el remoto pasado y la transferencia de la médula del sutra a los Bodhisattvas de la Tierra, liderados por Prácticas Superiores. 14 Yojana: Unidad de longitud empleada en la antigua India, estimada en la distancia que podía marchar el ejército real durante una jornada. Según cierta explicación, corresponde a diez kilómetros. 15 END, pág. 317. 16 Ib. 17 Ib. 18 Ib. 19 Ib. 20 Ib. 21 Cuerpo del Dharma: También llamado “cuerpo de la Ley”. Uno de los tres cuerpos que poseen los budas: el del Dharma, el de la recompensa y el manifiesto. El cuerpo del Dharma denota la verdad o Ley fundamental, y también la entidad o verdadera naturaleza de la vida del Buda. También significa el ser de un Buda en su totalidad, que corporifica la verdad o Ley fundamental. Véase END, pág. 1250. 22 END, pág. 317. 23 Ib. 24 Ib. 25 END, pág. 317. 26 Tres mil aspectos: En cada instante vital, existen tres mil aspectos; es decir, la totalidad del mundo fenoménico. El número “tres mil” procede del siguiente cálculo: 10 (diez estados) x 10 (diez estados) x 10 (diez factores) x 3 (principios de individualización). La vida, a cada instante, manifiesta uno de los diez estados. Cada uno de ellos posee en sí mismo el potencial de los diez, y por eso la posesión mutua de los diez estados se expresa como “cien estados posibles”. Cada uno de estos cien posee los diez factores, lo cual da mil factores o potenciales, y estos operan en cada uno de los tres principios de individualización o tres planos de la existencia, lo cual da tres mil aspectos o estados. 27 The Record of the Orally Transmitted Teachings (Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente), traducido por Burton Watson, Tokio: Soka Gakkai, 1996, pág. 229. 28 END, pág. 317. 29 En sus escritos, el Daishonin suele usar “Myoho-rengekyo” y “Nam-myoho-renge-kyo” como expresiones sinónimas, que denotan el daimoku del Sutra del loto. Myoho-renge-kyo se escribe con cinco ideogramas chinos, mientras que Nam-myohorenge-kyo se escribe con siete (namu o nam se compone de dos caracteres).   30 Cinco elementos: Según una antigua creencia india, cinco elementos constitutivos de todo lo que existe en el universo. Son tierra, agua, fuego, viento y espacio. Los primeros cuatro se conocen como los cuatro elementos básicos y corresponden, respectivamente, a los estados físicos sólido, líquido, cálido y gaseoso. El espacio se interpreta como el factor que integra y armoniza los otros cuatro.   31 END, pág. 317. 32 Ib. 33 Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, pág. 149. 34 END, pág. 317. 35 Ib.

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36 Ib. 37 Thoreau, Henry David: Walden and Civil Disobedience (Walden y la desobediencia civil), Nueva York: Penguin Books, 1983, pág. 413. 38 Thoreau, Henry David: Walden and Civil Disobedience (Walden y la desobediencia civil), op. cit., pág. 413. 39 END, pág. 317. 40 Véase END, pág. 317. 41 Véase Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, pág. 37. 42 Tres cuerpos: Tres clases de cuerpo que puede poseer un buda. Son el cuerpo del Dharma, el cuerpo de la recompensa y el cuerpo manifiesto. El cuerpo del Dharma es la verdad o Ley fundamental con respecto a la cual está iluminado un buda. El cuerpo de la recompensa es la sabiduría necesaria para percibir la Ley. Y el cuerpo manifiesto es la conducta compasiva que llevan a cabo los budas para guiar a las personas a la felicidad. En general, se cree que un buda posee uno de estos tres cuerpos. En otras palabras, los tres cuerpos representan tres clases distintas de budas: budas del cuerpo del Dharma; budas del cuerpo de la recompensa y budas del cuerpo manifiesto. Sobre la base del Sutra del loto y del principio de los tres mil estados contenidos en cada instante vital, T’ien-t’ai mantuvo que los tres cuerpos no eran entidades separadas, sino tres aspectos integrales de un buda individual. Desde este punto de vista, el cuerpo del Dharma indica la propiedad esencial de un buda, que es la verdad o Ley con respecto a la cual se encuentra iluminado. El cuerpo de la recompensa indica la sabiduría o propiedad espiritual de un buda, que le permite percibir la verdad. Se lo llama cuerpo de la recompensa porque se considera que la sabiduría de buda es la recompensa derivada del esfuerzo y de la disciplina incesante. El cuerpo manifiesto indica la conducta compasiva y benevolente, o la propiedad física de un buda. Es el cuerpo con el cual un buda lleva a cabo actos compasivos para guiar a la iluminación a todas las personas; también denota las acciones en sí mismas. En su obra Palabras y frases del “Sutra del loto”, puesto a interpretar el pasaje del capítulo “Duración de la vida” (16o) del Sutra del loto que dice: “Debéis prestar oídos con atención y escuchar el secreto de El Que Así Llega y sus poderes trascendentales”, T’ien-t’ai interpreta que la palabra “secreto” significa que un buda individual posee los tres cuerpos y que estos últimos se encuentran en un buda individual. 43 Paráfrasis de un pasaje del Sutra del loto: «Si, habiendo llegado a ser un buda y habiendo pasado a la extinción, en las tierras de las diez direcciones hubiera un lugar donde se estuviera predicando el Sutra del loto, allí surgirá mi torre funeraria para que yo pueda escucharlo; ella aparecerá en ese lugar para testimoniar su validez y encomiar su excelencia». Véase El “Sutra del loto” y sus sutras de apertura y de clausura, cap. 11, pág. 210. 44 Bodhisattva Prácticas Puras: Uno de los cuatro adalides de los Bodhisattvas de la Tierra que aparecen en el capítulo 15o del Sutra del loto (“Irrumpir de la Tierra”). La obra Suplemento de “Palabras y frases del ‘Sutra del loto’”, de Tao-hsien —sacerdote de la escuela china T’ien-t’ai que vivió en el siglo viii— dice que los cuatro bodhisattvas representan las cuatro virtudes de la vida del Buda: verdadera identidad, eternidad, pureza y felicidad. De estas cuatro virtudes, el bodhisattva Prácticas Puras representa la pureza. 45 Bodhisattva Prácticas Superiores: Líder de los Bodhisattvas de la Tierra: Shakyamuni confía a Prácticas Superiores la

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propagación del Sutra del loto durante la época impura del Último Día de la Ley. En sus escritos, Nichiren Daishonin se identifica con el bodhisattva Prácticas Superiores diciendo que él ha cumplido la misión encomendada por Shakyamuni a este bodhisattva, y se refiere a su labor de propagación como la tarea de Prácticas Superiores. Nichikan Shonin, 26o sumo prelado, consideraba que el Daishonin era la reencarnación del bodhisattva Prácticas Superiores, en cuanto a su conducta externa, y del Buda del Último Día de la Ley en cuanto a su iluminación interior. 46 END, págs. 317-318. 47 Ib., págs. 317-318. 48 Ib., pág. 318. 49 Ib. 50 END, pág. 318. 51 Ib. 52 Ib. 53 Ib. 54 Ib. 55 Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, pág. 230.

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