RECONOCIMIENTO DE LA COMUNION EN LA FE

Leandro Hernández XV ENCUENTRO INTERAMERICANO GLCC RECONOCIMIENTO DE LA COMUNION EN LA FE 1. Fundamentación Bíblica de la Comunión: La comunión crist...
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Leandro Hernández XV ENCUENTRO INTERAMERICANO GLCC

RECONOCIMIENTO DE LA COMUNION EN LA FE 1. Fundamentación Bíblica de la Comunión: La comunión cristiana está basada en vínculos de fe y no de sangre y se debe reflejar en la comunidad, los valores humanos y cristianos en cuanto provienen de la vida trinitaria y se deben reflejar en unidad. La comunión entre los seguidores de Cristo, debe ser la expresión de unos grupos ó equipos que se construyan sobre la vida de gracia y sea artículo de fe que fue aceptado desde el s.v, en el quedó introducido en el símbolo apostólico. Se funda con el concepto de Koinonia (griego= comunidad) propio del NT, con el que se designa la comunión de los fieles con Cristo y entre sí por la fe, que tiene lugar en la celebración eucarística. Este contenido conceptual habría que tenerlo en cuenta también hoy día en primer plano; los “santos” son, por de pronto, los que pertenecen al pueblo santo de Dios, que son uno en el Espíritu Santo, en la gracia de la justificación y en la caridad, en la realización de los sacramentos. Correspondientemente interceden y trabajan unos por otros. Comunión de los santos designa también ulteriormente la unión con los que ya murieron y con los ángeles (purgatorio, indulgencia, santos (veneración de los)). Por ejemplo, la madurez como valor humano y en ese aspecto La Dra. Jane Loevinger psicóloga del desarrollo de la Universidad de Washington, propuso la teoría de la personalidad y encontró que la madurez es un estado psico-socio-afectivo elevado del ser humano. Que en él se dá una armonía estructural entre lo cognitivo, lo social y lo afectivo y determinó los siguientes niveles de Madurez: Nivel 1: Madurez Impulsiva, Nivel 2: Madurez Auto-Defensiva, Nivel 3: Madurez Conformista-Imitativa, Nivel 4: Madurez Consciente, Nivel 5: Madurez Filantrópica y el Nivel 6: Madurez Integrada.

1.1 Fracción del Pan: La comunión eucarística es uno de los gestos en que el cristiano manifiesta la originalidad de su fe, la certeza de tener con el Señor un contacto de una proximidad y de un realismo que están por encima de toda expresión. Esta experiencia única tiene su traducción en el vocabulario: la palabra comunión (gr. koinonia) está casi totalmente ausente del AT y en él no designa nunca una relación del hombre con Dios. En el NT, por el contrario, caracteriza las relaciones del cristiano con cada una de las tres divinas personas. La aspiración a la comunión con la divinidad no es cosa extraña al hombre; la religión aparece con frecuencia destinada a vincular al hombre con Dios; tratar de lograr mediante los *sacrificios la comunidad entre el dios y sus fieles, es un tema religioso fundamental. En ciertas comidas sagradas colocaban los romanos entre los comensales estatuas de sus dioses: concepción mítica, en que se expresa el deseo profundo del hombre. Si sólo Jesucristo, nuestro único mediador, es capaz de colmar este deseo, sin embargo, el AT, aún manteniendo celosamente las distancias infranqueables antes de la encarnación, prepara ya su realización. AT.1. El *culto israelita refleja la necesidad de entrar en comunión con Dios. Esto se expresa sobre todo en los sacrificios llamados «de paz», es decir, de dicha, en los que una parte de la víctima corresponde al oferente: comiéndola, es admitido a la mesa de Dios. Así muchas traducciones lo llaman «sacrificio de comunión» (cf. Lev 3). En realidad el AT no habla nunca de comunión con Dios, sino únicamente de comida tomada «delante de Dios» (Éx 18,12; cf. 24,11).

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a) Adhesión a Cristo: Según san Pablo, el fiel que se adhiere a Cristo por la fe y por el bautismo, participa en sus misterios (cf. los verbos compuestos del prefijo syn). El cristiano, muerto al pecado con Cristo, resucita con él a una vida nueva (Rom 6,3s; Ef 2, 5s); sus sufrimientos, su propia muerte lo asimilan a la pasión, a la resurrección del Señor (2Cor 4,14; Rom 8,17; Flp 3,10s; ITes 4,14). Esta «comunión con el Hijo» (ICor 1,9) se realiza a lo largo de los días por la participación en el cuerpo eucarístico de Cristo (10,16) y en la acción del "Espíritu Santo (2Cor 13,13; Flp 2,1).

b) La comunidad Identidad entre el Padre y el Hijo: Según San Juan, la comunión con Cristo nos da a la vez la comunión con el Padre y la comunión fraterna entre cristianos (1Jn 1,3). Esta comunión hace que «permanezcan» los unos en los otros. Como el Padre y el Hijo permanecen el uno en el otro y forman uno solo, así los cristianos deben permanecer en el amor del Padre y del Hijo observando sus mandamientos (Jn 14, 20; 15,4.7; 17,20-23; 1Jn 2,24; 4, 12), por el poder del Espíritu Santo (Jn 14,17; 1Jn 2,27; 3,24; 4,13). El pan eucarístico es el alimento indispensable de esta comunión permanente (Jn 6,56). Así el cristiano gusta anticipadamente el gozo eterno, sueño de todo corazón humano, esperanza de Israel: «estar con el Señor, siempre» (1Tes 4,17; cf. Jn 17,24). Alianza - Amor - Cuerpo de Cristo - Culto - Permanecer - Iglesia - Eucaristía - Hermano - Comida - Sacrificio – Unidad.

2. La Fe, Fundamento de la Verdadera Comunión: 2.1 Fuente de Vida Religiosa: Para la Biblia es la fe la fuente de toda la vida religiosa. Al designio que realiza Dios en el tiempo, debe el hombre responder con la fe. Siguiendo las huellas de Abraham, «padre de todos los creyentes» (Rom 4, 11), los personajes ejemplares del AT vivieron y murieron en la fe (Heb 11), que Jesús «lleva a su perfección» (Heb 12,2). Los discípulos de Cristo son «los que han creído» (Act 2,44) y «que creen» (1Tes 1,7). La variedad del vocabulario hebreo de la fe refleja la complejidad de la actitud personal del creyente. Dos raíces dominan sin embargo: aman (cf. amen) evoca la solidez y la seguridad; batah, la seguridad y la confianza. El vocabulario griego es todavía más diverso. La religión griega, en efecto, no dejaba prácticamente lugar para la fe; los LXX, que no disponían por tanto de palabras apropiadas para reproducir el hebreo, procedieron a tientas. A la raíz batah corresponden sobre todo: elpis, elpizo, pepoitha (Vulg.: spes, sperare, confido); a la raíz aman: pistis, pisteuo, aletheia (Vulg.: fides, credere, veritas). En el NT las últimas palabras griegas, relativas a la esfera del conocimiento, resultan netamente predominantes. El estudio del vocabulario revela ya que la fe según la Biblia tiene dos polos: la confianza que se dirige a una persona «fiel» y reclama al hombre entero; y por otra parte un proceso de la inteligencia, a la que una palabra o signos sirven para acercarse a realidades que no se ven (Heb 11,1).

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2.2 Es Lo Que Sostiene La Credibilidad: Abraham, padre de los creyentes. Yahveh llama a "Abraham, cuyo padre «servía a otros dioses» en Caldea (Jos 24,2; cf. Jdt 5,6ss), y le promete una, tierra y una descendencia numerosa (Cén 12,1 s), Contra toda verosimilitud (Rom 4,19), Abraham «cree én Dios» (Gén 15,6) y en su palabra, obedece a esta "vocación y pone toda su existencia en función de esta "promesa. El día de la "prueba su fe será capaz de sacrificar al hijo, en el que se está realizando ya la promesa (Gén 22); en efecto, para ella la "palabra de Dios es todavía más verdadera que sus frutos: Dios es "fiel (cf. Heb 11,11) y todo "poderoso (Rom 4,21). Abraham es desde ahora el tipo mismo del creyente (Eclo 44,20). Es el precursor de los que descubrirán al verdadero Dios (Sal 47,10; cf. Gál 3,8) o a su Hijo (Jn 8,31-41.56), a los que para su salud se remitirán únicamente a Dios y a su palabra (IMac 2,52-64; Heb 11,8-19). Un día se cumplirá la promesa en la resurrección de Jesús, descendencia de Abraham (Gál 3,16; Rom 4,18-25). Abraham será entonces el «padre de una multitud de pueblos» (Rom 4, 17s; Gén 17,5): todos los que en la fe se unirán con Jesús. AT. La fe de Israel tiene por objeto primero un acontecimiento: la liberación de Egipto, y se expresa en una serie de fórmulas. Con ocasión de las grandes fiestas del año, el israelita recuerda su Credo (Dt 26,510) y lo transmite a sus hijos (Éx 12, 26; 13,8; Dt 6,20). Israel no cree más que en su Dios: su historia es la de las vicisitudes y del desarrollo de su fe. Los Profetas De La Fe De Israel En Peligro: Las dificultades de la existencia de Israel hasta su ruina fueron una dura "tentación para su fe. Los profetas denunciaron la "idolatría (Os 2,7-15; Jer 2,5-13) que suprimía la fe en Yahveh, el formalismo cultual (Am 5,21; Jer 7,22s) que limitaba mortalmente sus exigencias, la prosecución de la salud por la fuerza de las armas (Os 1,7; Is 31, Iss). Isaías fue el más señalado de estos heraldos de la fe (Is 30,15). Llama a Ajaz del "temor a la "confianza tranquila en Yahveh (7,4-9; 8,5-8) que mantendrá sus promesas a la casa de David (2Sa 7; Sal 89,21-38). Inspira a Ezequías la fe que permitirá a Yahveh salvar a Jerusalén (2Re 18-20). Por la fe descubre él la paradójica sabiduría de Dios (Is 19,1115; 29,13-30,6; cf. 1 Cor l, 19s). La fe de Israel estuvo especialmente amenazada en la ocasión de la toma de Jerusalén y del exilio. Israel, «miserable y pobre» (Is 41, 17), corría peligro de atribuir su suerte a la impotencia de Yahveh y de volverse hacia los dioses de Babilonia victoriosa. Los profetas proclaman entonces la omnipotencia del Dios de Israel (Jer 32,27; Ez 37,14), creador de! mundo (Is 40,28s; cf. Gén 1), señor de la historia (Is 41, 1-7; 44,24s), roca de su pueblo (44,8; 50,10). Los "ídolos no son nada (44,9-20). «No hay dios fuera de Yahveh» (44,6ss; 43,8-12; cf. Sal 115,7-11): pese a todas las apariencias, merece siempre una confianza total (Is 40,31; 49,23). Los Profetas Y La Fe Del Israel Futuro: En conjunto, Israel no escuchó el llamamiento lanzado por los profetas (Jer 29,19). Para oírlo hubiera debido primero creer en los profetas (Tob 14,4), como en otro tiempo en Moisés (Éx 14,31). Pero también le hablaban falsos profetas (Jer 28,15; 29,31): ¿cómo discernir los verdaderos de los falsos (23,932; Dt 13,2-6; 18,9-22)? Sin embargo, la verdadera dificultad se hallaba en la fe misma, por razón de su contenido, de su objeto, de sus exigencias. A. La Fe Personal De Los Profetas: En primer lugar en los "profetas mismos se transmite la autenticidad de la fe. El fracaso de su predicación los forzaba a renovar su fe en la vocación y en la "misión recibidas de Dios (cf. Heb 11,33-40). A veces se mantenía inquebrantable desde los orígenes (Is 6; 8.17; 12,2; 30,18); a veces vacilaba antes de afirmarse frente a un llamamiento exigente (Jer 1) o era probada por una aparente ausencia de Dios (1 Re 19; Jer 15,10-21 ; 20,7-18), antes de llegar a una tranquila firmeza (Jer 26; 37-38).

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Esta fe irradiaba en un grupo más o menos amplio de discípulos (Is 8,16; Jer 45), que constituía por adelantado el resto prometido. B. La Fe Del Pueblo Venidero: El fracaso del llamamiento a arrastrar a Israel entero por el camino de la fe induce a los profetas a profundizar las promesas del Dios fiel y a aguardar en el futuro la fe perfecta. El Israel futuro será reunido por la fe en la "piedra misteriosa de Sión (Is 28,16; cf. 1 Pe 2,6s); el "resto de Israel será un pueblo de "pobres a los que reúne su "confianza en Dios (Miq 5,6s; Sof 3,12-18). En efecto, sólo «el justo vivirá, por su fidelidad (LXX = su fe)» (Hab 2,4); la salvación es para los que superan la prueba (Mal 3,13-16). En estas visiones del futuro la fe se llama "conocimiento (Jer 31,33s), y supone que Dios ha renovado definitivamente los "corazones (32,39s; Ez 36, 26) haciéndolos perfectamente "obedientes (36,27). Supone finalmente el sacrificio del "siervo de Yahveh: en una prueba que va hasta la muerte (Is 50,6; 53), la fe «endurece su rostro» en una confianza absoluta en Dios (50,7ss; cf. Le 9,51), que el porvenir justificará plenamente (Is 53,10ss; cf. Sal 22). Ahora bien, el pueblo venidero no comprende solamente al Israel histórico, sino que se extiende incluso a las "naciones. La "misión del siervo las alcanza efectivamente (Is 42, 4; 49,6). El Israel futuro, pueblo de la fe, se abre a todos los que reconocen al Dios único (43,10), lo "confiesan (45,14; 52,15s; cf. Rom 10, 16) y cuentan con su poder para ser salvos (Is 5J,5s). Hacia La Reunión De Los Creyentes: En los siglos que siguen al exilio la comunidad judía tiende a configurarse al Israel futuro anunciado por los profetas, aunque sin llegar a vivir en una verdadera «asamblea de creyentes» (1 Mac 3,13). 1.1 La Fe De Los Sabios, De Los Pobres Y De Los Mártires: Como los profetas, también los sabios de Israel sabían hacía tiempo que para ser «salvos» sólo podían contar con Yahveh (Prov 20,22). Cuando toda salvación resulta inaccesible en el plano visible, la "sabiduría requiere una confianza total en Dios (Job 19,25s), con una fe que sabe que Dios es siempre omnipotente (Job 42,2). En esto están los sabios muy cerca de los "pobres que cantaron su confianza en los salmos. El salterio entero proclama la fe de Israel en Yahveh, Dios único (Sal 18,32; 115), creador (8; 104) todopoderoso (29), señor fiel (89) y misericordioso (136) para con su pueblo (105), rey universal del futuro (47; 96-99). No pocos salmos expresan la confianza de Israel en Yahveh (44; 74; 125). Pero los más altos testimonios de fe son "oraciones, en las que la fe de Israel se expansiona en una confianza individual de rara calidad. Fe del justo perseguido, en Dios que lo salvará tarde o temprano (7; 11; 27; 31; 62); confianza del pecador en la misericordia de Dios (40, 13-18; 51; 130); seguridad apacible en Dios (4; 23; 121; 131) más fuerte que la muerte (16; 49; 73): tal es la oración de los pobres, reunidos por la certeza de que por encima de toda prueba (22) les reserva Dios la buena nueva (Is 61,1; cf. Le 4,18) y la posesión de la tierra (Sal 37,11; cf. Mt 5,4). Por primera vez sin duda en su historia (cf. Dan 3) se enfrenta Israel después del exilio con una sangrienta "persecución religiosa (1 Mac 1,62ss; 2,29-38; cf. Heb 11,37s). Los mártires mueren no sólo a pesar de su fe, sino por causa de la misma. Sin embargo, la fe de los mártires no flaquea al afrontar esta suprema ausencia de Dios (1 Mac 1,62); incluso se profundiza hasta esperar, por la fidelidad de Dios, la "resurrección (2Mac 7; Dan 12,2s) y la inmortalidad (Sab 2,19s; 3,1-9). Así la fe personal, afirmándose cada vez más, reúne poco a poco el "resto, beneficiario de las promesas (Rom 11,5).

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2.1 La Fe De Los Paganos Convertidos: Por la misma época pasa por Israel una corriente misionera. Como en otro tiempo Naamán (2Re 5), no pocos paganos creen en el Dios de Abraham (cf. Sal 47,10). Entonces se escribe la historia de los ninivitas, a los que la predicación de un solo profeta, para vergüenza de Israel, induce a «creer en Dios» (Jon 3,4s; cf. Mt 12,41); la de la conversión de Nabucodonosor (Dan 3-4) o de Ajior, que «cree y entra en la casa de Israel» (Jdt 14,10; cf. 5,5-21): Dios deja a las "naciones el tiempo de «creer en él» (Sab 12,2; cf. Eclo 36,4). 3.1 Las Imperfecciones De La Fe De Israel. La persecución suscita mártires, pero también combatientes que se niegan a morir sin luchar (1 Mac 2,39ss) para liberar a Israel (2,11). Contaban con Dios para que les procurase la victoria en una lucha desigual (2,49-70; cf. Jdt 9,11-14). Fe, admirable en sí misma (cf. Heb 11,34.39), pero que coexistía con una cierta confianza en la "fuerza humana. Otra imperfección amenazaba a la fe de Israel. Mártires y combatientes habían muerto por fidelidad a Dios y a la ley (1 Mac 1,52-64). Israel, en efecto, había acabado por comprender que la fe implicaba la obediencia a las exigencias de la alianza. En esta línea estaba amenazada por el peligro al que sucumbirán no pocos fariseos: el formalismo que se interesaba más por las exigencias rituales que por los llamamientos religiosos y morales de la "Escritura (Mt 23,13-30), soberbia que se fiaba más del hombre y de sus "obras para su justificación, que de Dios sólo (Lc 18,9-14). La confianza de Israel en Dios no era, pues, pura, en parte porque seguía subsistiendo un velo entre su fe y el designio de Dios anunciado por la Escritura (2Cor 3,14). Por lo demás, la verdadera fe sólo se había prometido al Israel futuro. Por su parte los paganos podían compartir difícilmente una fe que por lo pronto desembocaba en una "esperanza nacional o en exigencias rituales demasiado pesadas. Además, ¿qué hubieran ganado con ello (Mt 23, 23)? Finalmente, adherirse a la fe de los pobres no podía hacer a los paganos participar en una salvación que no era todavía más que una esperanza. Así pues, Israel, y las naciones, no tenían otra salida sino esperar a aquel que llevaría la fe a su perfección (Heb 12,2; cf. 11, 39s) y recibiría el Espíritu «objeto de la promesa» (Act 2,33).

2.3 La Fe, Una Condición de la Alianza: La Fe, Exigencia De La Alianza: El Dios de Abraham visita en Egipto a su infortunado pueblo (Éx 3, 16). Llama a Moisés, se le revela y le promete «estar con él» para llevar a Israel a su "tierra (Éx 3,1-15). Moisés, «como si viera lo invisible», responde a este gesto divino con una fe que «se mantendrá firme» (Heb 11, 23-29) pese a eventuales flaquezas (Núm 20,1-12; Sal 106,32s). Como mediador comunica al pueblo el designio de Dios, mientras que sus milagros indican el origen de su "misión. Israel es así llamado a «creer en Dios y en Moisés, su servidor» (Éx 14,31; Heb 11,29) con absoluta confianza (Núm 14,11; Éx 19,9). La "alianza consagra esta implicación de Dios en la historia de Israel. En cambio, pide a Israel que "obedezca a la "palabra de Dios (Éx 19,3-9). Ahora bien, «escuchar a Yahveh» es ante todo «creer en él» (Dt 9,23; Sal 106,24s); la alianza exige, pues, la fe (cf. Sal 78,37). La vida y la muerte de Israel dependerán en adelante de su libre "fidelidad (Dt 30,15-20; 28; -Heb 11,33) en mantener el amén de la fe (cf. Dt 27,9-26) que ha hecho de él el pueblo de Dios. A pesar de las innumerables infidelidades de que está entretejida la historia de la travesía del desierto, de la conquista de la tierra prometida y del establecimiento en Canaán, esta epopeya pudo resumirse así: «Por la fe cayeron las murallas de Jericó... y me falta tiempo para hablar de Gedeón, Baraq, Sansón, Jefté, David» (Heb 11, 30ss). Según las promesas de la alianza (Dt 7,17-24; 31,3-8), la omnipotente fidelidad de Yahveh se había manifestado siempre al servicio de Israel, cuando Israel había

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tenido fe en ella. Así pues, proclamar estas maravillas del pasado como la gesta del Dios invisible era para Israel confesar su fe (Dt 26,5-9; cf. Sal 78; 105) conservando la "memoria del amor de Yahveh (Sal 136).

2.4 La Fe de Jesús: La Fe En El Pensamiento Y En La Vida De Jesús: A. Las Preparaciones: La fe de los pobres (cf. Le 1,46-55) es la que acoge el primer anuncio de la salvación. Imperfecta en Zacarías (1,18ss; cf. Gen 15,8), ejemplar en María (Lc 1,35ss.45; cf. Gén 18,4), compartida poco a poco por otros (Le 1-2 p), no se deja ocultar la iniciativa divina por la humildad de las apariencias. Los que creen en Juan Bautista son también pobres, conscientes de su pecado, y no "fariseos soberbios (Mt 21,23-32). Esta fe los reúne sin que ellos se percaten alrededor de Jesús, venido en medio de ellos (3, 11-17 p), y los orienta hacia la fe en él (Act 19,4; cf. Jn 1,7). B. La Fe En Jesús Y En Su Palabra: Todos podían «oir y ver» (Mt 13,13 p) la palabra y los milagros de Jesús, que proclamaban la venida del reino (11,3-6 p; 13,16-17 p). Pero «escuchar la palabra» (11,15 p; 13,19-23 p) y «hacerla» (7,24-27 p; cf. Dt 5, 27), "ver verdaderamente, en una palabra: creer (Mc 1,15; Lc 8,12; cf. Dt 9,23), fue cosa propia de los discípulos (Le 8,20 p). Por otra parte, palabra y milagros planteaban la cuestión: «¿Quién es éste?» (Me 5, 41; 6,l-6.14ss p). Esta cuestión fue una prueba para Juan Bautista (Mt 11,2s) y un escándalo para los fariseos (12,22-28 p; 21,23 p). La fe requerida para los milagros (Le 7, 50; 8,48) sólo respondía a esta cuestión parcialmente reconociendo la omnipotencia de Jesús (Mt 8,2; Mc 9,22s). Pedro dio la verdadera respuesta: «Tú eres el Cristo» (Mt 16,13-16 p). Esta fe en Jesús une ya desde ahora a los discípulos con él y entre sí haciéndoles compartir el secreto de su persona (16,18-20 p). En torno a Jesús que es "pobre (11,20) y se dirigió a los pobres (5, 2-10 p; 11,5 p) se constituyó así una comunidad de pobres, de «pequeños» (10,42), cuyo vínculo, más precioso que nada, es la fe en él y en su pa-labra (18,6-10 p). Esta fe viene de Dios (11,25 p; 16,17) y será compartida un día por las "naciones (8, 513 p; 12,38-42 p). Las profecías se cumplen. C. La Perfección De La Fe. Cuando Jesús, el siervo, emprende el camino de Jerusalén para "obedecer hasta la muerte (FIp 2,7s), «endurece su rostro» (Le 9,51; cf. Is 50,7). En presencia de la muerte «lleva a su perfección» la fe (Heb 12,2) de los pobres (Le 23,46 = Sal 31,6; Mt 27,46 p = Sal 22), mostrando una confianza absoluta en «el que podía», por la resurrección, «salvarle de la muerte» (Heb 5,7). Los discípulos, a pesar de su conocimiento de los "misterios del reino (Mt 13,11 p), se lanzaron con dificultad por el camino, por el que debían seguir en la fe al "Hijo del hombre (16,21-23 p). La confianza que excluye todo cuidado y todo temor (Le 12,22-32 p) no les era habitual (Mc 4,35-41; Mt 16,5-12 p). Consiguientemente, la "prueba de la pasión (Mt 26,41) será para ellos un escándalo (26,33). Lo que entonces ven exige mucho a la fe (cf. Me 15, 31s). La misma fe de Pedro, aunque no desapareció, pues Jesús había orado por ella (Le 22,32), no tuvo el valor de afirmarse (22,54-62 p). La fe de los discípulos tenía todavía que dar un paso decisivo para llegar a ser la fe de la Iglesia.

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3. Obediencia Eclesial. Expresión de Comunión: La obediencia, lejos de ser una su-jección que se soporta y una sumisión pasiva, es una libre adhesión al "designio de Dios todavía encerrado en el misterio, pero propuesto por la palabra de la fe, que permite por tanto al hombre hacer de su vida un servicio de Dios y entrar en su gozo. I.

La Creación Obedece A Dios. En la "'creación misma, fuera del hombre, aparece como un presentimiento de esta obediencia y de este gozo. Que el Señor ponga un garfio a Behemot (Job 40,24) o divida a Rahab (Sal 89,11), es prueba de su dominio soberano: Que Jesús calme la tempestad o expulse a los demonios es prueba de que, al igual que los demonios, «los vientos y el mar le obedecen» (Mt 8,27 p; Mc 1,27), y estos gestos de poder provocan un temor religioso; pero lo qué, más que el "silencio del universo que reconoce a su dueño, maravilla a la Biblia y la hace prorrumpir en acciones de gracias, es el ímpetu gozoso con que las criaturas acuden a la voz de Dios: «Los astros brillan... complacidos; él los llama y dicen: "Henos aquí" y brillan con gozo para el que los creó» (Bar 3,34s; cf. Sal 104,4; Eclo 42,23; 43,13-26). Ante este ardor con que las más bellas de las criaturas cumplen la misión que Dios les asigna en el universo, la humanidad «encerrada en la desobediencia» (Rom 11,32) evoca inconsciente y dolorosamente lo que habría debido ser su obediencia, y Dios le hace entrever y esperar lo que puede ser la obediencia espontánea y unánime de la creación liberada por la obediencia de su Hijo (Rom 8,19-22). II. El Drama De La Desobediencia. 1. Ya En Los Orígenes desobedece Adán a Dios, arrastrando en su rebelión a todos sus descendientes (Rom 5,19) y sujetando la creación a la vanidad (8,20). La rebelión de Adán muestra por contraste lo que es la obediencia y lo que Dios aguarda de ella: es la sumisión del hombre a la voluntad de Dios, la ejecución de un mandamiento, cuyo sentido y cuyo precio no vemos nosotros, pero cuyo carácter de imperativo divino percibimos. Si Dios exige nuestra obediencia, es que tiene un designio que realizar, un universo que construir, y que necesita nuestra colaboración, nuestra adhesión en la fe. La fe no es la obediencia, sino su secreto; la obediencia es el signo y el fruto de la fe. Si Adán desobedece, es que olvidando la "palabra de Dios ha escuchado la voz de Eva y la del tentador (Gén 3,4ss). 2. Para salvar a la humanidad suscita Dios la fe de Abraham, y para asegurarse de esta fe la hace pasar por la obediencia: «Deja tu país» (Gén 12,1), «Camina en mi presencia y sé perfecto» (17,1), «Toma a tu hijo... ofrécelo en holocausto» (22, 2). Toda la existencia de Abraham reposa en la palabra de Dios, pero esta palabra le impone constantemente avanzar a ciegas y realizar gestos cuyo sentido no se le alcanza. De este modo la obediencia es para él una prueba, una tentación de Dios (22,1), y para Dios un testimonio sin precio: «Tú no me has rehusado a tu hijo único» (22,16). 3. La alianza supone exactamente el mismo proceso «Todo lo que ha dicho Yahveh lo haremos, y obedeceremos», responde Israel adhiriéndose al pacto que Dios le propone (Éx 24,7). La alianza implica un tratado, la ley, una serie de mandamientos e instituciones que encuadran la existencia de Israel y que están destinados ha hacerle vivir como "pueblo de Dios. Varias de estas disposiciones imponen deberes de obediencia a los hombres, para con los padres (Dt 21,18-21), los reyes, los profetas, los sacerdotes (17,1418, 22). Con frecuencia estos deberes están ya inscritos en la naturaleza del hombre, pero la palabra de Dios, incorporándolos a su alianza, hace de la sumisión del hombre una obediencia en la fe. Dado que la "fidelidad a la ley no es verdadera sino en la adhesión a la palabra y a la alianza de Dios, la obediencia a

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sus preceptos no es una sumisión de esclavos, sino un proceso de "amor. Ya el primer Decálogo opera el enlace: «...los que me aman y guardan mis mandamientos» (Éx 20,6; el Deuteronomio la reasume y la desarrolla (Dt 11,13-22); los salmos celebran en la ley el gran don de amor de Dios a los hombres y la fuente de una obediencia de amor (Sal 19,8-11; 119).

3.1 Jesús: Cristo, Nuestra Obediencia: Pero nadie obedece a Dios. Israel es «una casa rebelde» (Ez 2,5), son «hijos rebelados» (Is1,2); «gloriándose en su ley, deshonra a Dios infringiéndola» (Rom 2,23); no puede hacer valer superioridad alguna sobre el pagano, pues como él está incluido én la desobediencia» (3,10; 11,32). El hombre, esclavo del pecado, aunque desde el fondo de él mismo aspira a obedecer a Dios, es incapaz de hacerlo (7, 14). Para llegar a ello, para que halle «la ley en el fondo de su ser» (Jer 31,33), es preciso que Dios envíe a su siervo, que «todas las mañanas despierte [su] oído» (Is 50,4) a fin de que pueda decir: «Heme aquí que vengo... a hacer tus voluntades» (Sal 40,7ss). «Así como por la desobediencia de uno solo la multitud fue constituida pecadora, así por la obediencia de uno solo la multitud será constituida justa» (Rom 5,19).

3.2 Adhesión del Designio de Dios: La obediencia de Jesucristo es nuestra salvación y por ella nos es dado volver a la obediencia a Dios. La vida de Jesucristo fue, desde «su entrada en el mundo» (Heb 10,5) y «hasta la muerte de cruz» (Flp 2,8), obediencia, es decir, adhesión a Dios a través de una serie de intermediarios: personajes, acontecimientos, instituciones, Escrituras de su pueblo, autoridades humanas. Venido «para hacer no [su] voluntad, sino la voluntad del que [le] ha enviado» (Jn 6,38; Mt 26,39), pasa toda su vida en los deberes normales de la obediencia a los padres (Le 2,51), a las autoridades legítimas (Mt 17,27). En su "pasión llega al colmo su obediencia, al entregarse sin resistir a poderes inhumanos e injustos, «haciendo a través de todos estos sufrimientos la experiencia de la obediencia» (Heb 5,8), haciendo de su muerte el "sacrificio más precioso a Dios, el de la obediencia (10,5-10; cf. 1 Sa 15,22). La Obediencia Del Cristiano: Jesucristo, que por su obediencia fue constituido «el "Señor» (Flp 2,11), revestido de «todo poder en el cielo y en la tierra» (Mt 28,18), tiene derecho a la obediencia de toda criatura. Por él, por la obediencia a su Evangelio y a la palabra de su "Iglesia (2Tes 3,14; Mt 10,40 p) alcanza el hombre a Dios en la fe (Act 6,7; Rom 1,5; 10,3; 2Tes 1,8), escapa a la desobediencia original y entra en el "misterio de la salvación: Jesucristo es la única "ley del cristiano (1 Cor 9,21). Esta ley comprende también la obediencia a las autoridades humanas legítimas, padres (Col 3,20), maestros (3,22), esposos (3,18), poderes públicos, reconociendo en todas partes la «autoridad de Dios» (Rom 13,1-7). Pero como el cristiano no obedece nunca sino para servir a Dios, es capaz, si es preciso, de enfrentarse con una orden injusta y «obedecer a Dios más que a los hombres» (Act 4,19).

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Por medio del cuerpo es que nos comunicamos con el mundo material. Pero con el mundo espiritual nos comunicamos a través del espíritu. No puede existir comunicación entre dos naturalezas diferentes. Hablamos de comunión entre cosas de un mismo género, idioma, y naturaleza. ¿Por qué tú no puedes hablar con una hormiga? Porque no eres de su misma naturaleza. No puede haber comunión con la hormiga. (1 Corintios 6:17 "El que se une al Señor, un espíritu es con él") Cuando Dios nos creó, su intención fue tener una comunión con nosotros.

*UNA PREGUNTA: ¿DIOS ES INTELIGENTE? *SI SOMOS CREADOS A SU IMAGEN Y SEMEJANZA: ¿SOMOS NOSOTROS INTELIGENTES?

DIOS DESEA QUE LO SEAMOS “LA INTELIGENCIA ES ALGO QUE DEBEMOS "DESARROLLAR" Colosenses 1:9,10: "Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios".

El Apóstol San Pablo en la carta a los Colosenses ora pidiendo inteligencia espiritual y la describe como: “La capacidad dada por Dios para vivir plenamente en congruencia con la fe cristiana proclamada”.

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Este es un concepto muy antiguo, pero a su vez muy moderno en las organizaciones y diversas prácticas de desarrollo humano. Actualmente, mucha gente está en búsqueda de trascendencia personal a través de prácticas relacionadas con esoterismo, nueva era, meditación, etc. Hay una creciente búsqueda espiritual del ser humano. Han surgido diversas teorías, autores, eventos, movimientos, y un montón de actividades que apuntan a la necesidad del desarrollo de la inteligencia espiritual

UN POCO DE TEORIA… Las nuevas teorías de la inteligencia nos hablan de 3 niveles: I.

En el primer nivel, la inteligencia más básica, la inteligencia emocional, que está más relacionada con el cuerpo, los instintos y es acerca de sentir.

II.

El segundo nivel lo ocupa la inteligencia intelectual que está más relacionada con las actividades de la mente, lo cognitivo y es acerca de pensar.

III.

El tercer nivel lo ocupa la inteligencia espiritual que está más relacionada con el bienestar, con vivir una vida feliz y es acerca del Ser.

Según Danah Zohar e Ian Marshall, la Inteligencia Espiritual se distingue por las siguientes características: 1. Capacidad de ser flexible. 2. Poseer un alto nivel de conciencia de sí mismo. 3. Capacidad de afrontar y trascender el dolor y el sufrimiento. 4. La capacidad de ser inspirado por visiones y valores. 5. Temor o cuidado a causar daños innecesarios. 6. Marcada tendencia a preguntar ¿Por qué? 7. Facilidad para estar contra las convenciones. La inteligencia espiritual es exclusivamente humana: Mientras animales y computadoras muestran evidencias de inteligencia emocional e intelectual, la inteligencia espiritual es de exclusividad humana, ni máquinas ni animales tienen inteligencia espiritual ni pueden desarrollarla. La inteligencia emocional está arraigada y depende de nuestros instintos, sentimientos, hormonas, etc., su objetivo es dar una respuesta emocional aceptable a una situación particular. Un ejemplo de inteligencia emocional animal: Para lograr atrapar a su presa, un tigre necesita ser silencioso, esperar la oportunidad, posponer la satisfacción, atacar en el momento indicado, en síntesis, controlar sus emociones; la inteligencia emocional no pregunta ¿por qué?

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Hay algo más profundo que nuestra mente; algo más allá del afecto y la emoción; algo más poderoso que la voluntad y es la existencia del espíritu en nuestro interior. El apóstol San Pablo nos habla de la inteligencia espiritual. Observa que la inteligencia espiritual tiene que ver con la sabiduría y el conocimiento de Dios y esto es un asunto de la mente espiritual.

Un cristiano Inteligente es una persona sabia, dotada e instruida.

(video 1)

La inteligencia espiritual es la facultad que te da el Espíritu Santo para que tu mente espiritual "comprenda" a Dios y las cosas de Dios.

¿Qué es comprender? Es percibir mentalmente. San Pablo dice en 1 Corintios 2:12 "... nosotros hemos recibido el Espíritu que proviene de Dios; para que sepamos lo que Dios nos ha concedido". Si tú no sabes lo que Dios te ha concedido; no eres un inteligente espiritual.

El que tiene inteligencia espiritual: 1. 2. 3. 4.

Entiende la palabra; Interpreta la palabra; Percibe la palabra y Conoce la palabra de Dios. ¿Y cómo podemos obtener inteligencia espiritual? Romanos 8:5 " los que son del Espíritu, piensan en las cosas del Espíritu" Filipenses 4:8 "...todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad “Esto es inteligencia espiritual”.

San Pablo nos está diciendo que conforme a lo que tú piensas; así vives.

¿Y cómo hago yo para hacer morir las obras de la carne? Romanos 8:13 "....más si por el espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis". Esto es inteligencia espiritual. Hay tres cosas que posee la inteligencia espiritual y son: La intuición espiritual, comunión espiritual y conciencia espiritual. Intuición espiritual: Por medio de la intuición tú espíritu detecta las cosas espirituales. 1 Corintios 2:14 "el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios" La intuición es la que te ayuda a desarrollar el sentido espiritual del sentido físico de las cosas. Por ejemplo: ¿Cómo intuyes espiritualmente un ayuno físico? Lo intuyes conociendo el significado espiritual del ayuno, ¿Cuál es? Si ayuno físico es no comer; ayuno espiritual es no pecar. Eso es intuición espiritual, es la capacidad de "interpretar"

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La conciencia: La conciencia es aquel proceso de pensamiento que distingue lo que considera moralmente bueno o malo, alabando lo bueno, condenando lo malo, y así impulsando a hacer lo bueno, y a evitar lo malo. La conciencia es la que te reprueba el pecado y te aprueba la santidad y la justicia de las cosas. -La Conciencia Moral: Dios nos ha creado a su imagen y semejanza, nos ha dotado de Inteligencia y de Voluntad… por esas características nos diferenciamos de los animales. EL ORDEN MORAL PROCEDE DE DIOS: Y Dios ha puesto (inscrito) en el corazón de todos los hombres La Ley Natural. En la “Creación” inscribió en el corazón de cada hombre esa Ley, que es la Luz de su Inteligencia infundida, transmitida a nosotros; y gracias a esa Ley Conoceos lo bueno y lo malo de nuestros actos, lo que se debe hacer y lo que se debe evitar. (Desde el más culto y formado de los hombres hasta el más ignorante indígena de la selva) Esa ley, que impulsa, que mueve, que lleva a proteger a una madre indígena, sin que nadie se lo haya enseñado a proteger y cuidar a su criatura. Conciencia es nuestra propia inteligencia humana cuando juzga “prácticamente” sobre la bondad y maldad de nuestros actos. ¿Recuerdan la Película Clásico de Walt Disney: “PINOCHO”?

(VIDEO 2) Este ejemplo es ILUSTRATIVO para entender lo que dice San Buenaventura sobre la conciencia: “Es un Heraldo de Dios y su mensajero, y lo que dice no lo manda por sí misma, sino que lo manda como venido de Dios, igual que cuando un heraldo proclama el edicto de Rey” La conciencia no promulga su propia proclama, sino la del REY, de ahí se deriva el hecho de que la conciencia tiene la fuerza de obligar. Ese Rey es Dios. La conciencia da testimonio de la rectitud o maldad del hombre al hombre mismo, pero a su vez, y antes aún es “testimonio de Dios mismo”, cuya voz y cuyo juicio penetran en la intimidad del hombre hasta las raíces de su alma, invitándolo a la obediencia. Ahora bien, no vayan ustedes a creer que la conciencia moral encierra al hombre en una “soledad infranqueable e impenetrable”; sino más bien la “abre a la llamada”, a la VOZ de Dios. La conciencia es el Sagrario del Hombre, nos dice la Veritatis Splendor en su numeral 54, porque ella es el lugar, el espacio santo donde Dios habla al hombre. ***Es preciso que cada uno preste mucha atención a sí mismo, para oír y seguir la voz de su conciencia*** Esta exigencia de “interioridad” se hace hoy en día cada vez más

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necesaria, ya que este tiempo posmoderno que vivimos nos impulsa con mayor frecuencia a prescindir de toda reflexión, examen o interiorización. -¿Cómo actúa la conciencia? La conciencia hace posible asumir la responsabilidad de los actos realizados. Si el hombre comete el mal, el justo juicio de la conciencia puede ser en él, el testigo de la verdad universal del bien, al mismo tiempo que testigo de la malicia de su elección concreta. El veredicto del dictamen de la conciencia constituye para el hombre una garantía de esperanza y misericordia al estar patente la falta cometida, porque nos “RECUERDA” el perdón que se ha de pedir, el bien que todavía se debe practicar y la Virtud que se ha de cultivar sin cesar, con la Gracia de Dios. -Clases de conciencia: En razón de Cumplir la Ley de Dios. 1. Recta o verdadera. 2. Errónea. (Vencible: si no se han puesto los medios para salir del error) (Invencible: si puestos todos los medios, no se puede salir del error)

En respuesta o consentimiento a lo que ésta nos dicta. 1. Cierta (Siempre) 2. Probable (Algunos casos) 3. Dudosa (Nunca) Hay que salir de la duda. -Formación de la Conciencia. Por lo que hasta ahora hemos visto, llegamos a la conclusión de que todo hombre – mujer de fe, que quiere conocer mejor a Dios, se da cuenta cada día, que es un “Piaso de ignorante”… que debe formarse, actualizarse continuamente; ya que Dios es INFINITO y nunca lo conoceremos en su totalidad (Meter el mar en un vaso de agua) C.E.C 1783.