OFERTA AGREGADA Y EXPECTATIVAS RACIONALES

OFERTA AGREGADA Y EXPECTATIVAS RACIONALES Definición: La oferta agregada es la oferta total de bienes y servicios en la economía. Curva de Oferta Agre...
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OFERTA AGREGADA Y EXPECTATIVAS RACIONALES Definición: La oferta agregada es la oferta total de bienes y servicios en la economía. Curva de Oferta Agregada (SA): La curva SA muestra la relación entre la cantidad agregada del producto ofrecido por todas las empresas en una economía y el nivel general de precios. Derivación de la Curva de Oferta Agregada: La lógica en que se apoya la relación entre el nivel general de precios en la economía y el nivel del producto (ingreso agregado) –esto es, la curva SA- es muy diferente a la lógica en la que se basa la curva de oferta de una empresa en particular. La curva de oferta agregada no es una curva de oferta del mercado, como tampoco la suma simple de todas las curvas de ofertas individuales en la economía. Supuestos: Curva de Oferta Individual Una curva de oferta muestra la cantidad de producto que una empresa en particular suministraría en cada precio posible ceteris paribus, o todo lo demás es igual. Al trazar la curva de oferta de una empresa, suponemos que los precios de los insumos, incluidos los índices salariales son constantes. Así, la curva de oferta de una empresa específica muestra que ocurriría con el producto de esa empresa si el precio del producto cambiara sin incrementos correspondientes en los costos. Este supuesto es razonable en el caso de una empresa individual, una empresa es pequeña en relación con la economía en su conjunto. Curva de Oferta Agregada ¿Que pasaría si hubiera un aumento en el nivel general de precios?. No es realista creer que los costos permanezcan constantes en el caso de empresas específicas si el nivel de precios se incrementa, y ello por dos razones. 1. El producto de ciertas empresas es el insumo de otras. En consecuencia, si los precios de los productos aumentan, se incrementaran los precios de al menos algunos insumos. 2. No es realista suponer que las tasas salariales (importante costo en insumos) no aumentan cuando el nivel de precios se eleva. Dado que ninguno de los precios de los insumos (incluidos las tasas salariales) se mantiene constante cuando cambia el nivel general de precios, las curvas de ofertas de las empresas cambian al cambiar el nivel general de precios, motivo por el cual no podemos sumarlas para obtener una curva de oferta agregada. 3. Otra razón de que la curva de oferta agregada no pueda ser la suma de las curvas de oferta de todas las empresas individuales en la economía es que algunas empresas sencillamente no reaccionan a los precios determinados en el mercado. En realidad ellas fijan los precios. Unicamente en mercados perfectamente competitivos las empresas se limitan a reaccionar a los precios tal como los determinan las fuerzas del mercado. En otros tipos de industrias (industrias de competencia imperfecta) las empresas toman sus decisiones tanto de producción como de precios con base en sus propias percepciones 1

de demanda y costos. Las empresas que fijan sus precios carecen de curvas de oferta específicas, porque deciden al mismo tiempo tanto su producción como sus precios. Relación Producto Agregado y el Nivel General de Precios Dado que los precios de los insumos cambian cuando cambia el nivel general de precios y puesto que muchas empresas en la economía fijan tanto precios como producción, es evidente que, en el sentido tradicional de la palabra oferta, la “curva de oferta agregada” no existe. Lo que existe es lo que podríamos llamar una curva de “respuesta precio/producto”, esto es, una curva que describe las decisiones de precio y las decisiones de producto de todos los mercados y empresas en la economía de acuerdo con cierto conjunto de circunstancias. Cambios en la curva agregada de corto plazo Desplazamientos a la derecha (Incrementos en la oferta agregada) Reducción de Costos Reducción de los precios del petróleo Reducción de los índices salariales Crecimiento Económico Más capital Más trabajo Cambio tecnológico Políticas Públicas Políticas de la oferta Recortes fiscales Desregulación Buen Clima Desplazamientos a la izquierda (Decrementos en la oferta agregada) Elevación de Costos Aumento de los precios del petróleo Aumento de los índices salariales Estancamiento Deterioro del capital Políticas Públicas Desperdicio e ineficiencia Sobreregulación Mal tiempo, desastres, destrucción por guerras.

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EQUILIBRIO EN EL MERCADO DE TRABAJO Y PLENO EMPLEO W/P SN

E

W/P

DN N  

Y

La curva de oferta de trabajo SN, refleja que la cantidad de trabajo ofrecida aumenta con el salario real. A lo largo de DN una reducción del salario real origina un aumento de la cantidad demandada de trabajo. El mercado de trabajo está en equilibrio en el punto E. SN1 W/P SN

W1 W0

DN1 DN

N   

Trabajo

Efectos en el mercado de trabajo de una variación de precios Las curvas SN y DN están trazadas para un nivel de precios constante Un incremento en los precios traslada ambas curvas hacia arriba en la misma proporción hasta SN1 y DN1 respectivamente. El nivel de equilibrio N no es afectado por la variación 3

MODIFICACIÓN DEL MODELO: INCLUSIÓN DE LA OFERTA AGREGADA

i LM

(M/P0) LM1

i0

P1 > P0 (M/P1)

E0 E1

DN Y0

Y1

Y

P

P0

E0

P1

E1

DA

Y0  

Y1

Y

El modelo IS-LM mantenía los precios constantes (M/P) Al aumentar los precios se desplaza la curva LM producto del aumento de la demanda monetaria, lo cual produce un nuevo punto de equilibrio que permite definir la DA

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INTERACCIÓN DE LAS OFERTA Y DEMANDA AGREGADAS

P

P (A)

(B) SA

ΔPΔY SA

P1

P1 P0

P0 DA1 DA0 Y0 Y1

Y

Y0 Y1

DA1 DA0 Y



Los efectos de un traslado de la curva de demanda agregada de DA a DA1 dependen de la pendiente de la curva de SA.



Si la curva es relativamente plana, como en el panel A el traslado de la curva de DA se traduce en un incremento de la producción.



En el panel B un incremento de la oferta monetaria provoca un traslado de la curva de DA aumentando una subida del nivel de precios

P

P (Keynes: Desempleo)

P1

(Clásica: Pleno Empleo) SA

SA

Y

Y0

Y



La curva SA keynesiana es horizontal, lo que implica que en el nivel de precios existentes se ofrecerá cualquier cantidad de producto.



La curva SA clásica está basada en el supuesto de que siempre hay pleno empleo del trabajo y que por consiguiente, la producción siempre alcanza el nivel correspondiente al pleno empleo del trabajo Y0, y es independiente del nivel de precios.

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OFERTA AGREGADA LOS SALARIOS Y EL EMPLEO

Modelo de Phillips: Es una relación inversa entre la tasa de desempleo y la tasa de crecimiento de los salarios monetarios; cuanto más elevada es la tasa de desempleo, menor es la tasa de incremento de los salarios monetarios, o expresados con otras palabras, existe una relación de intercambio, o un compromiso, entre la inflación de salarios y el desempleo. La Curva de Phillips muestra que la tasa de inflación salarial disminuye con la tasa de desempleo. Si W es el salario de este período y W -1 el del período anterior, la tasa de inflación salarial, cw se define como: cw = W – W -1/ W -1

(1)

Si ū representa la tasa natural de desempleo, podemos escribir la curva de Phillips sencilla de la siguiente forma: cw = - ε (u – ū )

(2)

Donde ε mide la sensibilidad de los salarios al desempleo. Esta ecuación indica que los salarios disminuyen cuando la tasa de desempleo es mayor que la tasa natural, u > ū, y aumentan cuando es inferior. La curva de Phillips implica que los salarios y los precios se ajustan lentamente a las variaciones de la demanda agregada. Ejemplo: La economía se encuentra en equilibrio, con los precios estables y el desempleo en la tasa natural y que, a continuación se produce un aumento en la cantidad de dinero del 10%. a. Los precios y los salarios deben aumentar ambos en un 10% para que la economía vuelva al equilibrio. b. La curva de Phillips muestra que, para que los salarios y los precios crezcan un 10%, la tasa de desempleo tiene que reducirse, lo que provocará que la tasa de crecimiento de los salarios aumente. c. Los salarios empezaran a elevarse, lo mismo que los precios y a la larga, la economía volverá a los niveles de producción y de empleo correspondiente al pleno empleo. El aumento de la cantidad de dinero ha originado una reducción del desempleo. Este punto se puede apreciar inmediatamente reescribiendo la ecuación 2, utilizando la definición de la tasa de inflación salarial, para observar el nivel de salarios actual con relación al nivel del pasado: W = W -1 [1 - ε (u – ū )]

(2a)

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Para que los salarios aumenten por encima de su nivel anterior, el desempleo debe descender por debajo de la tasa natural. La enmienda de Friedman y Phelps Aducían que esta curva podía trasladarse a lo largo del tiempo, a medida que los trabajadores y las empresas se fueran acostumbrando a la inflación y esperasen que ésta continuara. La proposición de Friedman y Phelps es que: a largo plazo la economía se desplazará hacia la tasa natural de desempleo, cualquiera sea la tasa de variación de los salarios y de los precios. El argumento se basaba en la definición de la tasa natural de desempleo como la tasa de desempleo friccional que es coherente con el equilibrio del mercado de trabajo. Siempre que el desempleo esté por encima de la tasa natural, estará buscando empleo más gente que la que es compatible con el mercado de trabajo. Este exceso de desempleo dará lugar a que el salario real caiga, de modo que las empresas querrán contratar a más trabajadores y habrá menos personas que quieran trabajar, volviendo a descender la tasa de desempleo hasta volver a la tasa natural. De forma similar, cuando el desempleo es inferior a la tasa natural, hay demasiadas pocas personas disponibles para que las empresas cubran sus puestos de trabajo tan deprisa como lo hacen normalmente, por lo que el salario real, por lo que el salario real subirá, dando lugar a que las empresas deseen contratar a menos trabajadores y atraigan más gente a la población activa. La tasa de desempleo se elevará hasta volver a la tasa natural. Por tanto afirmaban, que aunque puede existir una relación de intercambio a corto plazo entre la inflación y el desempleo, no la hay a largo plazo.

EXPECTATIVAS RACIONALES En las últimas décadas la teoría macroeconómica ha girado en torno a la intervención del gobierno en los mercados. Una escuela de pensamiento cree que los mercados funcionan mejor si no se interviene en ellos; otra escuela cree que la intervención del gobierno puede mejorar notablemente el funcionamiento de la economía. ESCUELA DE LAS EXPECTATIVAS RACIONALES (NUEVA ESCUELA CLÁSICA) Concibe el mundo como un lugar donde los individuos actúan racionalmente buscando su propio interés en mercados que se ajustan rápidamente a condiciones cambiantes. Sostiene que la intervención del gobierno sólo consigue empeorar las cosas.

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Principales hipótesis de trabajo de la nueva escuela clásica: 1. Los agentes económicos maximizan. Las familias y las empresas toman decisiones óptimas. Esto significa que utilizan toda la información disponible para tomar sus decisiones y que estas decisiones son las mejores a las que pueden llegar en las circunstancias en que se encuentran. 2. Las decisiones son racionales y se toman utilizando toda la información relevante. Las expectativas son racionales cuando son estadísticamente las mejores previsiones que se pueden hacer del futuro utilizando la información disponible. La consecuencia de las expectativas racionales es el supuesto de que el público acaba, a la larga, por entender cualquier política económica del gobierno y, por tanto, que no es posible engañarle continuamente, ni siquiera la mayoría de las veces. 3. Los mercados se vacían. No hay ninguna razón para pensar que las empresas o los trabajadores no estén dispuestos a ajustar sus salarios o sus precios si con ello mejorara su situación. Por esto, los precios y los salarios se ajustan para conseguir igualar la oferta y la demanda; en otras palabras, los mercados se vacían. La liquidación de los mercados es un supuesto potente. EXPLICACION DE LOS SUPUESTOS De acuerdo a los supuestos no hay lugar para el desempleo involuntario. Cualquier persona sin trabajo que verdaderamente quiera un empleo, estará dispuesto a rebajar su salario hasta que sea lo suficientemente reducido como para provocar una oferta de empleo de algún empresario. Cualquiera que tenga un exceso de mercancías en sus estantes, reducirá los precios con objeto de poder venderlas. El ajuste flexible de los salarios y los precios deja a todos los individuos y empresas en todo momento en una situación en que los primeros trabajan tanto como desean y las segundas producen como quieren. La esencia del enfoque de equilibrio de las expectativas racionales es el supuesto de que los mercados están continuamente en equilibrio. En concreto, los economistas de las expectativas racionales consideran incompleta o insatisfactoria cualquier teoría que suponga que existe la posibilidad de que los individuos puedan mejorar su situación intercambiando entre ellos y, sin embargo, no la aprovechen. El enfoque de equilibrio de los mercados: la curva de oferta de Lucas ¿Por qué tarda tanto la economía en ajustarse a una perturbación?, hay dos respuestas básicas, la primera es que los salarios y los precios son reacios a variar a corto plazo: a los salarios y los precios le lleva su tiempo el poder cambiar en respuesta a las variaciones de la cantidad de trabajo y de bienes demandados. La segunda es que los salarios y los precios son reacios a variar en el corto plazo como consecuencia de problemas de información: los salarios y los precios, aunque son plenamente flexibles, se ajustan sólo en parte porque los individuos únicamente disponen de una información parcial.

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Las empresas y las familias necesitan tiempo para averiguar exactamente qué esta pasando en su ámbito económico, y darse cuenta de que los salarios y los precios deben cambiar. Cuando lo han conseguido, se adaptan plenamente a la nueva situación. Este último enfoque, que se ha denominado de equilibrio de las expectativas racionales, tiene implicaciones importantes para el papel desempeñado por el dinero en la economía. El punto de vista del equilibrio de las expectativas racionales sostiene que las variaciones de la cantidad de dinero influyen en la actividad económica en la medida que, y sólo en cuanto que, sean inesperadas. En resumen, lo único que importa es la cantidad de dinero inesperada. Un supuesto frecuente que se hace a este enfoque es que algunas personas no conocen el nivel agregado de precios, aunque si conocen el precio absoluto (en dólares) al que pueden comprar y vender. Por ejemplo, en un momento determinado, un trabajador sabe que el salario corriente es $ 12 la hora, pero no conoce todos los precios de la economía ni, como consecuencia, el nivel agregado de precios y, por tanto, no sabe cuál es el salario real (el salario nominal dividido entre el nivel de precios, que es igual ala cantidad de bienes que puede comprar el salario). Puesto que es el salario real y no el salario absoluto el que determina si desea trabajar más horas y cuántas más, el trabajador tiene que estimar de alguna forma el nivel agregado de precios. La curva de oferta de Lucas (Robert Lucas, Universidad de Chicago), muestra que el nivel de producción que las empresas están dispuestas a ofrecer aumenta al crecer la relación entre el nivel de precios efectivo y el esperado. Si las predicciones de precios son demasiado elevadas, de manera tal que el nivel de precios efectivo es más bajo que el esperado, entonces el salario real efectivo resultará demasiado alto para el pleno empleo y el nivel de producción será inferior al nivel de pleno empleo. Expectativas racionales en el enfoque de la curva de Lucas ¿Cómo forman sus expectativas del nivel de precios las empresas y los trabajadores?. El enfoque de las expectativas racionales supone que el público utiliza toda la información relevante en la formación de sus expectativas de las variables económicas. En concreto, suponemos que los trabajadores y las empresas piensan utilizando los mecanismos económicos subyacentes a la determinación del nivel esperado de precios ¿Cómo lo averiguan?. Las familias y las empresas esperan que el pleno empleo prevalezca. Para determinar este nivel de empleo necesitan calcular el nivel esperado de precios. Con dicho nivel de precios esperado: No hay errores de expectativas, P=Pe, y la producción se espera que esté en su nivel de pleno empleo, Y. El nivel de precios debe ser tal que se igualen la oferta y la demanda agregadas, es decir, SA=DA La combinación de estas restricciones asegura que los mercados se vacíen, lo que se cumple por la condición SA=DA, y que no haya errores de predicción conscientes. La

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combinación de estas restricciones caracteriza el enfoque de equilibrio de las expectativas racionales. EXPECTATIVAS ADAPTABLES Y EXPECTATIVAS RACIONALES Se da el nombre de "expectativas" a las previsiones que los agentes realizan sobre la magnitud en el futuro de las variables económicas. El comportamiento de los agentes dependerá, lógicamente, de cuáles sean sus expectativas. Por ejemplo, las demandas salariales de los trabajadores, y las subidas que los empresarios están dispuestos a conceder, dependen de las expectativas que ambos tengan sobre el comportamiento de la inflación en el próximo año. Esto ha sido entendido por los economistas desde hace mucho tiempo y Keynes, entre otros muchos, lo tuvo presente al elaborar sus modelos. Pero hasta hace muy pocos años no se había elaborado ninguna teoría sobre la forma en que se crean las expectativas. Keynes había considerado que las expectativas eran un factor exógeno, que se generaban mediante mecanismos que no tenían nada que ver con el funcionamiento del sistema económico. Los keynesianos que elaboraron grandes modelos macroeconómicos en los años sesenta se vieron en la obligación de añadir algo más: pensaron que los agentes económicos utilizaban los datos de los últimos años para predecir la situación de los siguientes. El enfoque más usual era el de las expectativas adaptables. Se suponía que los agentes ponderaban las tasas de inflación de los últimos años para estimar la de los siguientes; a la del último año se le daba una ponderación alta y a la de años anteriores más baja. Era un enfoque que podía ser fácilmente expresado en forma matemática e incorporado a los modelos macroeconómicos al uso. En el caso más sencillo, se suponía que los agentes esperaban que la inflación del próximo período fuese igual a la del último dato conocido. En términos matemáticos eso significa asignar a la inflación del último año una ponderación uno y a la de los anteriores una ponderación cero. Si los agentes esperan que la inflación de cada año sea igual a la del anterior, la inflación esperada será siempre inferior a la real. Los errores presentarán un sesgo sistemático: serán negativos y crecientes. En la realidad, la gente sabe que hay algunos acontecimientos que provocan el aumento de la inflación; si el precio del petróleo sube bruscamente en los mercados internacionales, o si el gobierno aumenta la cantidad de dinero en circulación y baja los tipos de interés, los agentes económicos pensarán que como consecuencia de ello habrá una subida de los precios. Pero el modelo de las expectativas adaptables no recoge esa realidad; al ignorar ese tipo de acontecimientos se está suponiendo de hecho que cuando la inflación aumenta, la gente se ve siempre sorprendida. A mediados de los años setenta se empezó a utilizar un nuevo enfoque, el de las expectativas racionales, propuesto por la corriente de pensamiento llamada Nueva Economía Clásica. El supuesto básico de este modelo es que la gente aprende de sus propios errores. Si los errores presentan un sesgo sistemático, los agentes son capaces de corregirlo para hacer predicciones más exactas. Las predicciones pueden que sigan siendo erróneas, pero esos errores ya no serán sistemáticos sino aleatorios.

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El supuesto de la racionalidad de las expectativas es interpretado a veces de forma equivocada como una pretensión de que las previsiones de los agentes son siempre acertadas; es una interpretación equivocada; si las expectativas de los agentes son racionales, seguirán cometiendo errores, pero diferentes en cada ocasión ¿Cómo se elaboran las expectativas? En teoría se puede suponer que los agentes utilizan los modelos económicos más avanzados para realizar sus cálculos. En la realidad los únicos que realizan esos cálculos son los expertos, que posteriormente difunden sus análisis a través de los periódicos y la televisión. La aplicación del supuesto de las expectativas racionales para el análisis de las políticas económicas tiene consecuencias demoledoras. Recuérdese que cuando estudiamos la ecuación cuantitativa, en el tema anterior, se afirmó que el aumento de la cantidad de dinero en circulación provocaría aumentos tanto en el nivel de precios como en las cantidades realmente producidas. El modelo de las expectativas racionales conduce a desechar este último efecto: el anuncio por parte del gobierno del aumento en la cantidad de dinero provocará expectativas de más alta inflación para el siguiente año. Los agentes acomodarán sus demandas salariales y los precios de sus productos a esas expectativas por lo que todo el efecto de la política monetaria será trasladado a un inmediato aumento de los precios sin afectar para nada a la producción real. Hay otras consecuencias del modelo algo más estimulantes. Si el gobierno anuncia que seguirá una política monetaria muy rígida, restringiendo la cantidad de dinero en circulación, los agentes adaptarán sus expectativas como consecuencia del anuncio y la inflación bajará ¡Aunque el gobierno no lleve a cabo esa política! Se podría así cortar la inflación sin provocar los desagradables efectos que sobre el producto real y el nivel de paro tienen las políticas restrictivas. Desgraciadamente para que ese mecanismo funcione es imprescindible que los agentes económicos se crean sin duda las afirmaciones de los ministros de economía, prueba de fe infrecuente. Y, por otra parte, los agentes económicos, aprendiendo de sus errores, desconfiarán a partir de entonces de las declaraciones del gobierno por lo que el instrumento quedaría invalidado.

Fuente bibliográfica: DORNBUSCH, RUDIGER; FISCHER, STANLEY Macroeconomía. Ed. Mc Graw-Hill. 2007

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