Mis ilusiones encontradas

José Luis Fernández Seara

MIS ILUSIONES ENCONTRADAS

EDITORIAL

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A todos los que me han dado sus experiencias e intimidades. Gracias

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INDICE Capítulo 1. El hallazgo Capítulo 2. Su otro yo Capítulo 3. Mi adorable maltratador Capítulo 4. Un ave de altos vuelos. Capítulo 5. En búsqueda de lo personal Epílogo. A ti, gracias

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Introducción a la NOVELA 7

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Se trata de una narración forma novelada sobre distintas temáticas psicológicas dónde se intenta poner de manifiesto que se puede salir de ciertos estados psicológicos y de situaciones preocupantes y muy negativas de la vida y que através del esfuerzo, tgrabajo y ayuda, se puede salir airoso. En ell trasfondo está el tema del autodesarrollo personal. No se trata pues de una autobiográfica, ni está basada en hachos, ni en experiencias del todo reales. Muchas de las situaciones, lugares, personajes,.. sólo existen en la imaginación, en la fantasía y creatividad de la autora. La existencia o no de ese ángel, es casi irrelevante, lo importante es el papel que ha jugado en el desarrollo personal de la protagonista de esta historia, que le hacía ver cada día las cosas de una manera diferente, tener más ilusiones y de mejor calidad, que es lo que todo ser humano busca.

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CAPITULO 1 EL HALLAZGO Eran casi las once de la noche de un domingo de marzo. Había regresado bastante cansanda de un viaje de fin de semana a la costa del sol español con mis dos niños y una amiga de toda la vida. Como era de costumbre me había dejado en casa el teléfono móvil, pues me gusta desengancharme de llamadas relacionadas con mi trabajo, de gente ociosa y de aquellas invitaciones inoportunas del fin de semana. Al volver, una vez deshechas las maletas y los equipajes de los nenes y míos, encendí de nuevo el móvil para ver por si acaso había alguna llamada perdida o si había recibido algún mensaje. 11

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Apenas había nada, excepto un mensaje de texto que por su contenido entendí que ni siquiera, era para mí. Era un mensaje relativamente corto, pero me llamó la atención porque era tan tierno y tan romántico que me dejó en cierto modo embobada y perdida en mi fantasía romántica. Incluso se lo mostré a mi amiga para que ella también lo leyera. No obstante, ella ni le hizo el menor caso, y con actitud cortante, me dijo: - Bobadas, bórralo. Pero a mí, romántica hasta la médula, si me dejó clavada en mi curiosidad interior e imaginación sin límites sobre quién seria aquella persona –hombre o mujer- que sabía expresar su cariño y afecto a otro ser en un breve, pero romántico –como los hayamensaje de móvil. Al día siguiente lunes, pasó como otro 12

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día cualquiera de mi monótona y ajetreada vida, dedicando gran parte de mi tiempo atendiendo a tareas propias de mi trabajo diario, de la casa y del cuiadado de mis niños. Pero, llegando la noche, mi curiosidad inherente a mí por saber quién sería el/la autor/a de tal mensaje llego a su límite. Sin saber quién sería el remitente del mismo, ni si me hablaría o no, decidí marcar el número referencia y con mucha educación le dije: -Ud. me ha dejado ayer un mensaje en mi teléfono móvil. A lo que me contestó que lo dudaba, y si fuera así, habría sido por un error. Que si no me importaba, que le disculpara por ello. Puedo decir que al otro lado del teléfono me encontré con una voz de hombre un tanto templada y dulce, pero al mismo tiempo serio y distante. A lo que después de contestarle que le 13

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disculpaba por ello, sin pensarlo, añadí: -Pero sepa Ud. que dicho mensaje era muy, muy romático. Y sin más, dimos por finalizada la llamada. Los dos días siguientes van pasando en mi pequeña ciudad con esa rutina y cotidianidad propias del día a día. Pero a eso de las cinco de la tarde del jueves de misma semana me llegó un mensaje del mismo remitente –ese sí dirigido a mí- pidiéndome disculpas sinceras, por si había herido mi sensibilidad o molestado de alguna manera a mi entorno. Le contesté de inmediato a través de otro mensaje, diciéndole que de ninguna manera me había molestado, sino todo lo contrario, que me había gustado aquel mensaje y que quedaba disculpado de su error o equivocación. Lo cierto era que hubiera querido 14

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decirle que aunque no era para mí aquel mensaje, me había gustado y que me había parecido estupenda aquella equivocación. Pues, desde que leí ese mensaje del domingo, aquel ser real o ideal y más siendo hombre, ya estaba metido en mis pensamientos y mi fantasía. Deseaba conocerlo de alguna manera, aunque solo fuera por medio de mensajes de teléfono móvil, como así fue al principio. A partir de esa fecha, con cierta frecuencia nos escribíamos breves mensajes y a través de ellos nos ofrecíamos información relativa a cada uno de nosotros y de nuestras cosas, como si se tratase de un breve resumen escrito o un diario. Como era de esperar, con el paso del tiempo ya había más cuestiones de tipo personal y de compromiso en dichos mensajes. La cosa cada día iba a más. Entonces llegó un momento en que yo 15

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me planteaba que podía ofrecer a aquella persona tan especial, dado que soy una sencilla ama de casa, una trabajadora autónoma y una madre de dos niños. Y el, todo lo contrario. Pertenecía a una clase media-alta, profesional de élite y de cierto renombre, solvencia económica y de vida independiente. Por eso decidí ofrecerle mi amistad sincera. A lo que el accedió sin poner pero alguno, cuando se lo propuse. Me dijo: -Vale, a mí parece una propuesta genial. Pero, el devenir de la vida no es como tu lo planteas ni te lo imaginas, sino como se presenta día a día. De los mensajes fuimos pasando a dos o tres llamadas diarias de teléfono. Si al principio las llamadas eran conversaciones sobre cuestiones y cosas de la vida cotidiana, dejó de serlo, para pasar a 16

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temas más profundos y de más calado. Yo me iba dando cuenta de que cada vez necesitaba hablar con él, más veces, más tiempo y, incluso, de cosas tan personales que jamás había contado a nadie, aunque tenía buenas amigas. Necesitaba contarle a aquella persona tan especial para mí, mis frustraciones, mis desilusiones, mis tristezas y mi tristeza por la que estaba pasando, preguntarle sobre los distintos aspectos de la vida, sobre los avatares diarios, sobre la educación de los niños, sobre la política y cuestiones sociales,.. pero sobre todo de la amistad, del cariño, del amor y de sexo. Además, de hablar y conversar con él largamente, lo que más me gustaba de él era que siempre tenía las respuestas acertadas a mis inquietudes y necesidades. Era y sino lo parecía, una persona sosegada, accesible, tolerante, abierta, liberal,.. que sabía escucharte, ponerse en tu lugar y entenderte de una forma que yo 17

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nunca había sentido de otras personas. Siempre tenía una frase atenta, amable y de ánimo. Nunca, ni un reproche, ni una sola recriminación. Al contraio, te quitaba culpa, te daba ánimos y me hacía mirar hacia delante. Me decía con mucha frecuencia: -TU –seguro que era con letras mayúsculas, pues a mí, me lo hacía sentir asílevanta la cabeza y mira hacia delante. Me había creado tanta dependencia de él y de sus interpretaciones que a medida que pasaban los días sentía mayor necesidad de hablar y consultar con aquella persona que para mi era un ángel, no se si de la guarda o tanía otro papel, pero para mí lo era. Lo cierto es que no podía pasar un solo día sin hablar con él y deseaba hacerlo cuantas veces me lo permitían mis labores, y hablarle de todo aquello que me podía 18

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suceder o inquietar en mi vida o en ese momento. Hablamos como he dicho de cosas corrientes y cotidianas como la educación y cuidados de los niños, de lo fatigoso que es trabajar, de los quehaceres de la casa, pero también de lo más profundo, de mis sentimientos y anhelos. Pero había en mi vida una situación tal que me llevaba inquietando y haciendo muy infeliz y que no me atrevía a contar a nadie. Desde hacía tiempo tenía clavada una espina que poco a poco había ido minando mi autoestima hasta tal punto de que me hacía sentir un ser inútil, de poca valía y muy insegura de mi misma. Me había hundido como persona y como mujer. Un día tuve el valor de contárselo, después de tener dudas de si hacerlo, o no. Me escuchó por largo tiempo, más de una hora y media, sin apenas decirme, ni 19

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preguntarme nada. Y sin que se lo hubiera dicho yo, eso era lo primero que yo necesitaba. Que alguién me escuchara sin interrumpirme. -Y él hizo así, escucharme. (La gente oye, pero no escucha y lo peor te interrumpe, y te mete su experiencia que en general, no te sirve para nada). Luego, con sus palabras, con sus ánimos y su interpretación de los hechos me hicieron ver las cosas de otra manera tan distinta a como yo y muchos de mi entorno lo habíamos hecho antes. Añadía: -Uno puede equivocarse en cualquier momento o situación de la vida. Eso le pasa a cualquiera de nosotros. Lo importante es darse cuenta del error, analizar las causas y los por qués, pero nunca culpabilizarse a uno mismo-. En ese momento compredí que yo 20

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misma me había colocado desde aquel momento una rueda pesada de molino en mi cuello, y que me estaba hundiendo día a día en mi propia miseria. Pero ahí estaba él que siempre veía las cosas por el lado bueno, con optimismo vital, con esa palabra que daba de lleno en tu alma y que salías a flote de cualquier tristeza, dolor o penalidad. ¿Como sabía decir las cosas y en el momento que más lo necesitabas?. Puedo decir que desde ese momento mi vida cambió para siempre. Con el tiempo, sobre todo para mí, aquello de una simple amistad se convirtió en un vivir sin él. Deseaba conocerle fisicamente, llamarle, que me llamara y que me mandara mensajes de cariño y de ánimo. Mis deseos y mis sentimientos era un vivir y un suspirar por mi ángel. Deseaba en mi fantasía que cubriera mi alma y mi 21

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cuerpo de besos, de mimos, de ternura, de amor. Lo cierto es que había en nuestra relación mucha ilusión, generosidad, cariño,.. pero sobre todo, lo que más me gustaba era nuestra complicidad. Lo que uno pensaba o sentía, el otro ya lo había sentido o pensado antes. Nunca me pude imaginar que existiese en la vida real un amor tan bonito, solo en las novelas y películas romáticas y de fantasía. Se que esta suerte me ha tocado a mí como si fuese por una designación divina. Para mí, él lo era todo, mi despertar, mi respiración, mi sentir, mis ilusiones, mis pensamientos, mis deseos y mis anhelos. Todo mi ser y mi sentir estaba junto a él, a pesar de la distancia que existía entre los dos. Yo sentía que mi ángel estaba constantemente junto a mí, que me adoraba, que estaba pendiente en cada momento de 22

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mí y de mis circunstancias y que me susurraba al oído: -Tranquila, afronta esa situación que te preocupa con ánimo paciente, pero con fimeza. Se siempre tu misma. Y eso era lo que yo intentaba hacer en cada momento de mi vida. Cada día a la primera hora desayunaba con sus mensajes, con el café y las tostadas. Era mi elixir del día a día. A través de sus mensajes me daba ánimos y me valoraba de otra manera a como lo hacían los demás. Me decía lo muy apreciada que era y que mirara la vida y sus aconteceres diarios de otra manera. - Y vaya si lo lograba. Preparaba los niños para el colegio y los llevaba con una alegría interna tal que me sentía más bella y más feliz. Si tenía alguna contrariedad me detenía 23

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y me decía a misma: -Tranquila y piensa lo que el te diría que hicieres o dijeres. Era mi life motive (mi empuje) diario, mi guía, mi asesor.

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CAPITULO 2 SU OTRO YO Hoy me siento un poco más triste y en cierta manera más preocupada, de lo habitual. Lo que un principio pudiera parecer una sopresa y en cierto modo una alegría, se tornó poco a poco en una preocupación y en un cierto decaimiento de mi estado de ánimo. Esta mañana, una vez que dejé a mis niños en el colegio, volvía caminando hacia mi casa un tanto distraída y sin prisa, por las calles de mi ciudad. Y en esto que girando la cabeza hacia el otro lado de la calle, vi pasar una mujer que me llamó la atención por su forma de vestir 25

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y su caminar rígido. Intuitivamente pensé que podría tratarse de una compañera y amiga del colegio y que hacía algunos años que no sabía nada de ella, pero que yo no había olvidado, aunque aparentaba mucha más edad de la que realmente tenía. Me di la vuelta, crucé la calle y me acerqué a ella. Sin dudarlo le llamé por su nombre. Ella se detuvo y mirándome con temor, me dijo: -¿Qué quieres de mi y cómo te llamas tú?. -¿Ya no me recuerdas?. Fui una buena amiga tuya del colegio de monjas claretianas, y si me miras bien, seguro que me reconoces, pues no he cambiado tanto. Sigo siendo alta y delgadita como antes-, le contesté. 26

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Claro que me reconoció –pues no hacía tantos años que habíamos dejado los estudios- y después de los respectivos saludos y presentaciones, le dije que si tenía un poco de tiempo y si quería podríamos ir al bar de enfrente a tomar un café y a charlar un rato. A lo que accedió de buena gana y con una leve sonrisa en los labios. Para abrir conversación –lo cierto es que la vi un tanto perdida- comencé contándole que a pesar de mi juventud, ya me habían pasado muchas cosas y actualmente estaba separada y que tenía dos hijos –niña y niño de tres y siete años, aunque le aclaré que más que dos niños, eran dos torbellinos- a los que adoraba con todo mi ser y que eran la razón máxima de mi existir. Proseguí diciéndole que mi vida era de lo más corriente, atendiendo a los quehaceres de la casa, a los niños, las 27

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compras, el trabajo,.. que dedicaba demasiado tiempo a todo ello y por desgracia, muy poco tiempo a mí misma. María -pues ese era su nombre- estaba cabizbaja, callada, escuchando, pero sin prestar demasiada atención a lo que yo le contaba. Entonces yo me callé a propósito unos segundos para darle su turno. Al rato ella tomó la palabra sin mirarme y me dijo: -Lo tuyo al lado de lo mío es un jardín de rosas. Mi vida desde que deje el colegio ha sido un verdadero desastre. Desde entonces fui de mal en peor. Pronto caí en un estado de depresiónansiedad bastante profundo, del cuál todavía al día de hoy no he salido y que me ha hecho mucho daño mentalmente. Eso, en buena parte debido a los problemas que he tenido con la anorexia y la 28

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bulimia, cuando apenas tenía unos diecisiete años, y con las que tuve que luchar, más de unos cinco años. Y con lágrimas en los ojos, añadío: -Aquella fue una etapa desgraciada, tanto para mí, como para mi familia. Y para colmo, me ingresaron en un psiqiátrico. Allí estuve metida durante más de tres meses con locos de atar, a cada cual peor –y yo que estaba más cuerda que un santoirremisiblemente caí en una pequeña locura yen una grave depresión. Esa etapa marcó definitivamente mi vida y mi futuro. No volví a levantar cabeza y creo que ya no lo haré jamás, aunque tengo un buen psicólogo. Mucho tendrían que cambiar las cosas. Y añadió: -Allí dentro era el caos, la penumbra y la desesperación. Sin duda, unos y otros me arruinaron la vida para siempre. 29

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Se que yo estaba enferma, que sufría la enfermedad de la anorexia –de eso se encargaron de repetírmelo más de cincuenta veces-: -Tenemos que cuidarte, estás enferma de anorexia. Aquel antro para locos y desequilibrados no era el lugar más adecuado para que me ingresasen a mí que todavía no estaba loca. Te puedo decir que los días eran interminables, la mayor parte drogada con pastillas –no se para qué, aunque tal vez era lo mejor para no ver, ni sentir nada- y el resto llorando amargamente por estar en aquella situación que no me merecía, pero que esta sociedad tan generosa, sin contar conmigo, me condenó. -Creo que fueron más de tres meses de condena a prisión, sin delito alguno, dijo sollozando María. Para sacarle de aquella tristeza y 30

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amargura decidí tomar la palabra y cambié de conversación, comentándole que hace pocos dias había estado cenando con Dory, Eva, Ana, María, Tere, Olga, Manuelar y Rosa, antiguas compañeras de nuestra clase. Entonces levantó la cabeza y me miró interrogante. -Cuenta, cuenta. La verdad es que le conté muchas más cosas de las que sucedieron en realidad, dejando volar mi imaginación –pues era poco lo que podría contar- pero quería sacarla de aquella situación tan penosa que la tenía hundida y que a mi me estaba afectando muy negativamente. Puedo decir que en aquel tiempo de colegio María era la envidia de las demás, pues posiblemente era una de las chicas más lista, más guapa e interesante de la clase. Y en esos momentos pensé yo en las vueltas que da la vida. La vi muy deteriorada mental y 31

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fisicamente, excesivamente delgada y bastante triste en comparación con el recuerdo y la imagen que guardaba yo de ella, y que podría esperarse de una chica, todavía tan joven. Recuerdo que era una adolescente alegre, vivaz y con grandes iniciativas. Aquello –conversación y café- se había alargado más de lo pensado y decidimos dar por teminado ese encuentro inesperado y a la vez tan interesante, al menos para mí. Entonces, casi a la vez decidimos darnos los números de teléfonos de contacto –aunque ella comentó que casi siempre lo tiene apagado- y quedar para otra ocasión en el mismo lugar y en un tiempo no muy lejano, pues ella quería contarme sus desgracias y tristezas, y yo ansiaba conocelas, aunque siempre con la esperanza de ayudarle. Pero, ¿cómo hacerlo?. En esa faceta que me caracteriza de la 32

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generosidad, quería ser para ella su amiga, su psicóloga, y su abogada. -Bueno, estas eran mis buenas intenciones. Sinceramente quería ofrecer mi estusiasmo y mi nueva forma de ver la vida y las cosas. Estoy segura de poder aportarle mi granito de arena. Pues, yo sin haber pasado ni por asomo por situaciones similares por las ella ha pasado, aunque también han tenido lo suyo, tengo en la actualidad una gran vitalidad y estusiasmo que sí podrían movilizar los ánimos y fuerzas negativas de mi colega. Pasados unos días, me llamó María para quedar –si yo podía esa misma tarde- para tomar café en el mismo sitio del otro día. Quedamos y la verdad es que al verla de nuevo hoy me sorprendió positivamente, pues la vi mejor vestida y con un aspecto más cuidado. También, más expresiva y con 33

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menos tristeza que el día anterior, como si albergara cierta ilusión por tener a alguien que de veras le quería escuchar y le devolviera a una etapa más feliz de su vida, como pienso que así fué. Una vez que hicimos los preámbulos de cómo nos había ido los días pasados, me dijo. -Querría contarte una historia que me sucedió no hace mucho tiempo y que todavía no sé explicarla muy bien. Una tarde, a eso de las cuatro y media estaba yo esperando en una cafetería a un amigo de mi Facultad para tomar algo y charlar con él. La verdad es que me gustaba un poco, pero nada más. Pero, por algun motivo se retrasó, bueno lo cierto es que nunca llego a esa cita. Mientras estaba esperando y tomando un café se me acercó una amiga de mi juventud, a la que ya había olvidado, y me dijo que si no me importaba se sentaría unos 34

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momentos en mi mesa. -Por supuesto, siéntate-, le contesté. Estuvimos hablando un buen rato de las cosas del pasado y también de ciertos rollos que nunca me gustaron y de los que no guardo un buen recuerdo, y que por tanto, yo prefería olvidar. Después de todo ello, va la tía y me suelta: -Pues te parezca bien o mal, yo quiero que seas solo para mí, y no para nadie más, sea hombre o mujer. Me quedé por un tiempo sin saber que decirle y sacando impulso de mis pocas fuerzas y de mi débil carácter (pues lo que es carácter me falta cantidad) y con muy mala leche, le dije: -Ni lo sueñes encanto, y lárgate de mi presencia o te monto un pollo aquí delante 35

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de todos. A lo que ella sin decir ni una sola palabra, en ese momento cogío su bolso, sacó un cuter, y por debajo de la mesa me lo clavó en el muslo derecho de mi pierna, causándome una herida de casi tres centímetro de profundidad y seis puntos de sutura. -Aún tengo aquí la cicatriz, señalando su pierna derecha. En esto, que comencé a gritar como una loca –por el dolor y la histeria que me dió- y en esto que se acercaron los camareros para preguntarme que me había pasado y ayudarme. Les dije: -Detengan a esa loca que sale por le puerta. -Nosotros no hemos visto a nadie- me respondieron. Ellos lo único que hicieron es llamar al samur y a la policía, al verme sangrando por la pierna, y en breve estaban todos allí para 36

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socorrerme e interrogarme por lo sucedido. Me llevaron primero al hospital y luego a la comisería para hacer el relato de los hechos y la oportuna denuncia contra mi examiga. -Y todo hasta hoy, nada se supo de lo sucedido. La verdad es que todavía no me lo explico que me pudo suceder aquella tarde. Os diré que la historia de María me pareció fascinate, por lo intrigante y cantidad de detalles que ella me dió en el desarrollo de la misma, aunque yo tengo serias dudas sobre algunos aspectos de la misma, y pienso que puede haber en ella tintes de su propia fantasía y claros rechazos inconscientes de sus deseos sexuales y de su vida pasada. En la actualidad, la suelo llamar por 37

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teléfono para ver como le va y nos seguimos viendo de vez en cuando como amigas para hablar de las cosas de la vida. Procuro ayudarle lo máximo que puedo, aunque sabemos que su pronóstico de curación no es muy halagüeño, al menos en un futuro inmediato.

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CAPITULO 3 MI ADORABLE MALTRATADOR “Lo que daría yo por cambiar su temor por una estrella dónde sin golpes viviera ella sola”. (En la ventana de Andy& Lucas). Volvamos de nuevo a mi pasado no muy lejano y que aunque pasen los años creo que no podré sacarlo de mi pensamiento. Yo como muchas de las mujeres he sido víctima de la violencia de género y sobre todo del maltrato psicológico. Alguna la gente cree que el maltrato sólo es físico –y que en mi caso casi no ha existido, aunque si hubo ciertos amagos- que es sin duda humillante y denigrante para toda persona –sea hombre o mujer, pues 39

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también hay maltrato femenino-. Pero se da otro igual o peor y menos visible y es el psicológico –creo yo o para mi lo fué y para otras mujeres que he conocido y han compartido su experiencia- que también es muy doloroso y muy triste. Como se refleja muy bien en la canción de Malo de Bebe, te hunde en la miseria día a día, te hacen creer que no vales nada, ni para nada –y eso te lo recuerda a menudo-. Sin tu maltratador no existes -el es tu mundo, pues ya se ha encargado de ir reduciendo tu círculo de amistades, asignándole a casi todos y a todas, defectos de diferente índole, que si este es así y si esta va de la otra manera,.. Se preocupa de controlar y disminuir los contactos con tu familia, poniéndote pegas a tus ausencias de casa -que si son muchas veces las que vas a ver a tus padres, que si le dedicas demasiado tiempo a las visitas-,.. Te controla lo que haces y a dónde vas, haciéndote constantes 40

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interrogatorios sobre a quién vistes o encontrastes por la calle o en tal sitio, con quién hablaste, que te dijo,.. Cuida de tu forma de vestir, que si eso te queda grande o te hace más gorda, que si enseñas demasiado, o de lo que dirán los demás, a veces te pareces a una puta,.. –Por eso se encarga de comprarte ropa, incluida la más intima-. Decide por ti en casi todo: cuestiones diversas del hogar y la educación de los hijos, las compras del supermercado haciéndote la lista de productos, el lugar de vacaciones y cuándo ir y volver,... Además nunca me daba la razón ante mis hijos. Si opinabas sobre algo, decía: -De eso no tienes ni idea-. Si le llevabas la contraria me gritaba y se dirigía a mí con ademanes amenazantes y vociferando me decía: -¡Cállate¡. 41

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En definitiva, por lo que ha sido el mío y visto en otras maltratadas, estos bichos – dígase, maltratadores- son unos verdaderos linces en la manipulación, unos controladores y unos embacadores. No se lo creerán, pero el mío no fue asi al principio, hablemos de dos o tres años antes del maltrato. Al contrario, era encantador –eso me lo parecía a mí, ciega de amor él-. Era galante, atento, detallista. No se le pasaba una fecha. Decía: -Este día hicimos esto o aquello por primera vez. Fuimos a tal sitio y no lo pasamos bomba,.. y detalle al canto: un beso, una rosa, un regalo, una celebración íntima,.. Y yo en las nubes. -La leche-, diría mi amiga Paula. Ella simpre me lo recordaba con esta frase: -Mi marido es un lelo, pero el tuyo es un hijo de su madre, un lobo con piel de 42

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cordero. Yo, incluso pensaba –como dice el refrán: la fortuna de la fea, la bonita la deseaque Paula me tenía un poco de envidia, pues ella tenía todo: personalidad y físico, pero un marido imbécil, y yo normalita, un marido estudiado, con hacienda y porque no?: guapo. Luego me di cuenta que ella era una persona noble conmigo y que siempre me intentó ayudar y abrir los ojos. La ciega, la tonta, la que no veía un burro a tres pasos, esa era yo. Pero ese idilio sólo fue al principio de nuestra relación. Poco a poco fue cambiando y ya aparecían de vez en cuando signos agresivos, de mal genio y de mal humor hacia mí. Yo ya no era su cielo o por lo menos en todo momento como lo era antes. Ya no hacía las cosas como a él le gustaba. -No me escuchas, 43

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-No cambias nada-. Esas eran frases que me decía con cierta frecuencia. O, - Si me eres infiel te mato. Curioso. Esta sentencia –si sentencia y no frase porque lo podría hacer efectivosolamente era aplicable a mí. El ya me fue infiel antes de casarnos con una de mis “mejores” amigas, que supongo que tenía la buena fe de que fuera entrenado para el matrimonio, por si acaso. Pero de este tema, ni de otras cosas parecidas no se hablaba, aunque yo estaba segura de que me seguía siendo infiel. -Tu intuición femenina nunca te falla-, me recuerda con frecuencia mi ángel. Por parte de mi marido había demasiadas ausencias y viajes sin justificar, llamadas de teléfono,.. de las cuales solo de algunas te daba un montón de explicaciones y detalles, sin que tu se las pidieras, y de otras apenas decía nada, o como mucho te respondía con monosílabos si le hacías 44

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alguna pregunta. Pero a todo cerdo le llega su San Martín. Un día por la tarde, creyendo que yo no estaba en casa –pues me quedé descansando en la cama de los niños- hizo una llamada de telefóno con el manos libres a una de sus amantes o lo que fuere, teniendo una conversación de lo más subido de tono y profunda en cuanto al tema del sexo se refiere. No se trataba de una disertación más o menos filosófica o teórica sobre el mismo. Muy al contrario, era toda una clase aplicada de cuando estaban juntos y también cuando lo hacían en solitario. No faltaba ni un solo detalle. Podrían haber hecho un video casero – o varios, pues había materia, nunca mejor dicho- que sería, sin duda, muy cotizado y visto en Internet. Esto fue mi salvación. Me hizo abrir los 45

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ojos, pues tenía unas telarañas tupidas, y tomar la decisión que debía haber tomado mucho antes. No voy a decir que yo no tuviera la culpa de mantenerme en esa situación matrimonial, si la tengo, pero quiero que sepaís que no es nada fácil salir de ella. Desde fuera y después de esa etapa, si piensas que no era tal difícil. Pero dentro, no lo es. En mi caso –y por lo que he visto en otras- mi marido ha hecho poquito a poco que yo dependiera casi totalmente de él. Dependencia afectiva -sinceramente creo que es uno de los factores más determinante de que no lo hayas dejado antes a tu maltratador-, dependencia económica, laboral,.. Te crees –ya se ha encargado de que tu pienses así- que sin él no eres nadie, ni vales para nada. Me lo ha repetido más de cien veces a 46

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lo largo de convivencia con él. -Tú, sin mí, no eres nadie. Luego está el tema de los niños. Si no hay hijos la cosa se ve un poco más fácil, al menos en teoría, aunque dependerá de cada caso, claro está. Como yo digo, la casa, los muebles, el coche,.. se pueden vender y ya está arreglado, pero y los niños?. Que hacer?. También los vendes en el rastro o en la feria?. Aunque sepas que tienes ayudas oficiales, no crees mucho en ellas –o te pones la excusa- de que esas casas de acogida no son lo mejor. Que lo ideal sería tal vez irte a un piso o apartamento con tus nenes. Y por último, esta la presión de tu familia, que no pienséis que se pone de tu lado. Al contrario, la mayoría le defiende a él, y le disculpa. Te dicen: 47

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-Debes aguantar, tan poco es tan malo y además, es el padre de tus hijos. Y piensas que tal vez tienen razón. Y vuelta al mundo que te sigue amordazando. No me lo toméis a mal. Pero, os digo que se necesita mucha fuerza de voluntad, mucho coraje y decisión para romper con todo, con el presente y con el pasado. –Y a mí, me faltaba todo eso-. Pero, al final llegó mi separación. Al cabo de unos días –pues supe aguantar callada durante ese tiempo para pensar las cosas, buscar soluciones y apoyos,..- y al fin le dije: -Dentro de un rato me voy de casa y me llevo también a los niños. No hay vuelta atrás. -Tampoco tu necesitas demasiadas explicaciones. -Tú tienes tu vida y tenías la mía, claro que solamente hasta hoy. 48

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-Besitos, mi adorable maltratador. -Qué?, es lo único que ha sabido balbucear el imbécil. -Hasta nunca, idiota. Cogí las maletas y las bolsas –poca cosa, la mayoría de mis nenes- y le dije: -Despide si quieres a tus hijos, que ya están en la calle, esperando para marcharnos. -A dónde os vais?-, me pregunta. -Mi abogado te informará. (Pensé: Bueno no tengo abogado, pero lo buscaré). Fue mi primer farol. Yo diría más, la primera afirmación de mi autoestima que estaba por los suelos, creo que ni sobra tenía la pobre. Busqué ayudas de todo tipo y puedo afirmar que las he tenido por todos los lados y de todo tipo: de mis hijos, de mi familia, de mis amigas –amigos no tenía, pues mi adorable maltratador se había encargado de 49

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eliminarlos a todos y ponerlos bien lejos, por si acaso me hacían los servicios que mi querida amiga en otro tiempo le había prestado a él, y eso no podía ser-. En esos momentos necesitas de todo: ayuda económica, laboral y por supuesto, psicológica. Esta es totalmente necesaria, terminas destrozada en todas tus facetas de personalidad. Tu autoestima casi ni existe, no tienes confianza en ti misma, eres insegura, tienes temores y miedos estúpidos y por todo, pensamientos negativos, formas de pensar erróneas, atribuciones falsas de las causas, constantes autoculpabilidades,... En mi caso de todo, pero negativo.

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CAPITULO 4 UN AVE DE ALTOS VUELOS “Corazón que nació libre nose puede acordonar”. (Amalia Rodrigues, canción: Amor mariñeiro). Paula fue durante muchos años–y tal vez lo siga siendo, aunque en la actualidad no tenemos ningún tipo de relación, ni de contacto- una de mis mejores amigas. Nos entendíamos de maravilla y podía contar con ella para todo y en todo momento. Era una chica con buen tipo, guapa, alta, delgada, alegre, simpática, vivaz, interesante,… y a veces pizpireta como las burbujas del champán y de la gaseosa. Embelesaba a cualquier hombre y era la envidia de muchas mujeres, incluida yo. 51

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A mí lo que más me gustaba de ella era su forma de ser y de pensar. Era una mujer de pensamiento ágil, lúcido, lógico, abierto, liberal,… con ciertos tintes de genialidad. Encajaban bien cuerpo y mente. Para mí un ideal de persona y de mujer. Siempre tenía el comentario, la frase o la sentencia acertada y precisa para cada situación, momento y para cada persona. Tenía casi todo, pero como en este mundo de los mortales, siempre hay un pero. Su vida de matrimonio –que por suerte para ella no le duró mucho y que fue decisivo y excusa para sus decisiones en el futuro- no fue nada fácil, ni por supuesto una etapa de felicidad. Ella valía para todo y en todo. Por el contrario, su marido era todo un zoquete. Ni contratando al Dr. Gachet podría haber elegido mejor. Yo, por supuesto, a pesar de mis limitaciones, nunca lo elegiría como mi 52

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pareja. Quizás tenía buen tipo, pero de mente era un tanto torpe. Tenía menos luces que un farol en una noche espesa de niebla. -Ni tan siquiera era un buen amante–, bueno eso, decía ella. Era un simplón y egoísta –eso lo pienso yo- que sólo estaba colado por los huesos y alguna parte de su mujer. Y tal vez, nada más. Apenas tenía conversación y para lo que decía, casi callado estaba más guapo. Solo sabía decir con clarividencia infinita: -Queréis una copita, está muy buena. Ana si valía. Era una muñequita preciosa, pero con la cabeza muy bien amueblada. A ella nadie le podía decir aquello de: -Nena, tu con la boquita callada estás más guapa. Muy al contrario, cuando hablaba era encantadora. Era brillante en sus 53

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comentarios y muy agradable y cortés para los escuchantes. No tenía una palabra mal sonante, ni ofensiva para nadie. Comentaba, argumentaba y definía las cosas. Pero no te atacaba y ni te ofendía, como hacemos la mayoría cuando no estamos de acuerdo con lo que dice el otro, o te lleva la contraria. Cuando el ambiente se ponía feo, por los enfrentamientos entre nosotras, por decaimiento,.. siempre sabía salir de la situación con otro tema de interés o con una nota de humor. Se levantaba de la mesa y con mucho desparpajo y mucha gracia dándo una vuelta sobre sí misma, decía: -Chicas, recordáis el dicho militar de aquello de: “Ligeritas de ropa, les gusta a la tropa”. Pues, nada vamos a dar una vuelta. Se acabaron los malos rollos. Sabía hablar de cualquier tema o 54

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problema -de política, de economía del país, de la educación de los niños y jóvenes, de los valores actuales, de la igualdad entre los sexos, del papel de la mujer en el mundo de hoy, del maltrato, de las drogas, de la delincuencia juvenil, de la emigración, de la amistad, de sexo, de las relaciones familiares, de los problemas matrimoniales,… de todo-, siempre con mucha sabiduría, oratoria y cortesía. Recuerdo sentencias que eran toda una filosofía de vivir y que yo tonta de mí, poco ponía en práctica en mis tiempos de casada, ni en ningunos de los ámbitos de mi vida. Decía (y ella sí lo hacía):

-Si tú deseas tomar dos o tres tazas de café al día, y tu marido solo necesita una, por qué te conformas solo con una igual que el. Tómate dos o tres, o las que necesites. O aquella relacionada con la idea que tienen muchos maridos acerca de su mujer. 55

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Apuntillaba con total sabiduría e inteligencia: -Muchos hombres piensan que su mujer

es coto privado de caza, sólo para él y del que pueden disponer a su antojo, en el momento que quiera y de forma que le guste, sin pensar en los deseos, gustos y necesidades de ella. Muy al contrario, las mujeres somos seres libres para poder disponer de nuestro vida y de nuestro sexo cuando queramos y con quién deseemos, faltaría más. Debemos decidir libremente nuestra vida y por supuesto, nuestra sexualidad. Esta idea si me hacía pensar y reflexionar y me preguntaba por qué muchos hombres –incluido el mío- creen que las mujeres somos de su propiedad, como un objeto, un coche, una casa,.. Piensan que el cura, la sociedad,.. se la dió para siempre y no permiten que coexistamos fuera de su esfera. Se atribuyen derechos que 56

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no tienen y te anulan, piensan por ti, deciden por ti, te culpabilizan y te hacen sentir inferior, despreciable e inútil. Yo desde siempre sabía que Paula volaría muy alto y muy lejos, y que yo no podría seguirla, aunque lo intentase, ya que yo no tenía ni su personalidad –que era arrolladora- ni su capacidad de decisión, ni tampoco esas ansias de libertad que ella tenía. Y además, tengo mis circunstancias: dos hijos a los que les debo un futuro y una ayuda constante durante mucho tiempo. Por el contrario, ella tenía profundos deseos ser libre como un águila real, incluso creo que utilizó su matrimonio para demostrarse a sí misma que esa forma de vida no era para ella, y que sabría dirigir sus pasos hacia otras latitudes y otros lares, y yo estoy segura de que ya los ha encontrado, porque sabía muy bien lo que quería y cómo hacerlo. Ha dejado desde hace unos años esta 57

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pequeña ciudad de provincias –que yo considero que era una jaula demasiado pequeña para un ave de ágil y altos vuelos-. Sinceramente me alegraría mucho por ella que todo le vaya bien y que haya conseguido sus sueños de libertad y de autorrealización. Yo sé que ella será feliz -me lo dice mi corazón- pero yo he perdido una gran amiga, mi mejor amiga.

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CAPITULO 5 EN BUSCA DE LO PERSONAL Después de mi separación tuve que empezar una vida totalmente nueva. Como os podéis imaginar en los últimos años de mi matrimonio, todo o casi todo en mi vida había sido un fracaso: mi vida familiar, laboral y social, mi vida afectiva, mi sexualidad,.. Los meses siguientes, tampoco fueron mucho mejor, excepto que me había liberado de un infierno: del maltrato. En principio no tenía trabajo, ni casa propia, ni muchos recursos económicos, y lo peor, no tenía personalidad. Había vivido en un estado constante de angustia, de intranquilidad, desasosiego, de miedos y de temores, de inseguridad, de 59

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indecisiones,.. y que en general, me sentía un ser inútil, despreciable, demasiado dependiente de los demás, negativo y triste. No me parecía en nada a aquella chica de dieciséis o diecisiete años que se comía el mundo, a la que nada le achicaba y que veía la vida con muchísimo optimismo. Aquella jovencita se había desvanecido como una nube de verano. -A partir de mi separación, ¿cuál era mi panorama?, me preguntaba a cada momento del día. Mi pasado reciente ha sido un desastre y un sin vivir en mí, como decía aquella ilustre mujer. Pero, y mi futuro?. Cuál sería mi futuro? -Sin duda, incierto. Si quería salir adelante y darle una vuelta completa a mi vida no me quedaba otra que empezar a construir mi futuro. 60

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-Y eso es lo que intenté hacer desde el primer momento. Dicen que Dios aprieta, pero no ahoga. Os puedo decir que en mi caso eso es verdad. Porque en ese tiempo de incertidumbre y desasosiego aparece mi ángel –como he dicho antes, nunca mejor llamado- por la función que ha desempeñado a lo largo de estos últimos años en mi vida. Lo más importante: Me ayudó a construir mi futuro. -Vaya si me ayudó. Lo primero que tuve que hacer fue amueblar y ordenar mi mente y mi vida, pues era un verdadero caos mental. Me ofreció la oportunidad de oro para realizar mi propio cambio y eso lo hice. Me puse manos a la obra, y tal vez llegó la hora de reinventar mi destino. Yo había perdido mi forma de ser y de 61

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ver la vida, y lo poco que podría tener era más bien negativo, o estaba distorsionado y desordenado. Ya os dije que yo no tenía autoestima, ni independencia, ni capacidad de decisión,... pero si tenía cantidad de temores, miedos, pensamientos negativos, cogniciones erróneas, atribuciones falsas, inseguridad, indecisión, tristeza vital,... Estaba abrumada por mis circunstancias de la vida, del trabajo, de los quehaceres de la casa, por mi marido, por los niños, la familia y también por mi forma de ver y hacer las cosas. Que más os podría decir?: Que apenas tenía tiempo libre para dedicarme a mí misma. Una de las formas de mi personalidad que tanto había cambiado, era la manera de ver la vida. Le había dado la vuelta al calcetín. Tenía temores y miedos infundados y 62

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por todo. Si hacía algo, porque lo hacía y si no, lo mismo. Me atormentaba yo misma por si haría bien aquello o no?, si agradaría a éste o aquella, si les gustaría aquello o lo otro,.. No me reconocía a mi misma. Miedos, temores, pensamientos negativos,.. Me sentía culpable, insegura, indecisa,.. Me preocupaba por todo y por todos. Mis pensamientos eran todos negativos – pues, creo que ya no debían fabricar de tipo positivo-. Presidían en todo momento mi forma de ver mi vida y la de los demás. Casi nunca veía el lado bueno de algo, siempre lo malo. Había perdido la capacidad de disfrutar y de ver la vida con cierto optimismo. Mi autoestima estaba por los suelos. -Bueno yo de eso no tenía. No valía nada, ni para nada. Ni como mujer, ni como esposa, ni como madre, ni como trabajadora,.. ni tampoco en la cama. 63

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-Era una calamidad (o así me sentía yo). Por no tener, yo creo que mi autoestima no tenía ni sobra. Así estaba mi eso: La autoestima. Pero tuve la suerte que alguien me recordaba yo valía muchísimo más de lo que yo me valoraba. Me decía: -Dite todas las mañanas delante de tu espejo: -Yo soy una buena madre-. Y date un besazo, de esos que suenan en tu cara. -Empieza valorarte tu misma. Y mañana: Soy una buena persona. Y otro beso. Y pasado: Soy una estupenda trabajadora. Y así sucesivamente. Y lo he hecho casi todo los días, por que me ha dado un amplio repertorio de frases positivas para valorarme a mí misma. Aprendí a quererme a mí misma. A 64

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prepararme como mujer (como dice la canción de la cantante Bebe: Hoy vas a sonreir, a ser la reina….), a comprarme ropa, aunque sea en el mercadillo de la plaza, pero la elijo yo y no el imbécil de mi ex. Me decía: -Ponte esto que te queda muy bien (aunque a mí no me gustase nada, lo ponía). Solo por agradarle. Este aspecto si ha sido un fallo imperdonable de mi personalidad. Siempre quería agradar a todo el mundo: a mi marido, a mis niños, a mis padres, a la vecina,… Todos, antes que yo. ¿Que pocas veces hacía algo por mí? Yo siempre era la última de la fila. Ahora me toca a mí. Primero yo y después pasen los demás. Tampoco creía en mi misma. No tenía fe en que podía hacer las cosas y de que podría conseguir tal o cual cosa. 65

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Mi personalidad estaba completamente anulada. Si, anulada. Aprendí a quitarme culpabilidad y de dar explicaciones de todo y disculpas a todos. Yo me sentía culpable por todo y de todo que me pasara a mí y a mi alrededor. Si mi marido estaba de mal humor yo era la causa, si los niños tenían un dolor, también yo tenía la culpa por no haberles cuidado mejor o haber prevenido tal cosa.

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EPÍLOGO A TI, GRACIAS A veces irónicamente me decía: -Eres una casa en ruinas. Por dónde quieres que empecemos?. Me costó muchísimo cambiar mi forma de pensar. Os puedo decir que si no fuera por ser tan especial no lo hubiera conseguido nunca. Pero, también supe creer en mí misma y en mis posibilidades. Con él aprendí a analizar las cosas, a interpretar las situaciones, atribuir sus causas, a pensar las cosas antes de hacerlas, ver alternativas posibles, a corregir errores pasados, a tener calidad de vida, a recuperar el entusiasmo, las ganas de vivir, la vitalidad 67

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física y la fortaleza espiritual, a eliminar temores, a quitarme culpabilidad por todo, a valorarme, a creer en una misma y a darme tiempo a mi mima. Mi vida recobró la calma, al sosiego, y a la alegría. Poco a poco fui madurando de tal manera que en el momento actual me siento libre, afronto las diferentes situaciones de la vida cotidiana con firmeza, tomo mis propias iniciativas y decisiones, tengo mi tiempo libre y, lo mejor, que me valoro y me siento muy positivamente. En definitiva pasé de ser una persona de poco valor, mediocre, insegura,.. a ser una mujer que ve las cosas de otra manera, que disfruta del día día, que afronta las situaciones difíciles con fuerza, decisión y acierto. Sin duda fue decisiva en todo ello la influencia y la manera de ver la vida de mi ángel, que sin darme cuenta fue dejando 68

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huella y marcando pautas en casi todo de lo que soy y de lo que me rodea. Me hacía ver las cosas y a los demás de otra manera, me hacia valorar y disfrutar de las cosas más pequeñas y de mi trabajo, y a relacionarme con los demás seres humanos de otra manera a como lo hacía antes. Era él quien me cubría con su sombra, pero en ningún momento me sentía condicionada por él, ni en mi manera de pensar, ni de sentir. Muy al contrario, me sentía libre como un pájaro de altura, que tenía poco que perder al mirar atrás, y todo un futuro ilusionante y esperanzador por delante. En la actualidad mi vida, mis pensamientos y sentimientos se dirigen al futuro con soltura casi inusitada. Y mi misión es ayudar a los demás en su desarrollo y bienestar y contribuir de algún modo a que este mundo sea un lugar más 69

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humanizado. Tengo proyectos, ilusiones y, sobre todo, FUTURO. Quiero terminar este relato de mi vida y mis aconteceres, pensando en mi ángel y teniendo la ilusión de que pase lo que pase, y que de una manera u otra, voy a seguir a su lado el resto de mi vida.

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CONTRAPORTADA Esta novela no es una narración autobiográfica, pero si está basada en muchos hachos y experiencias reales más o menos conexionadas entre ellas. Hay situaciones, lugares, personajes,.. que solo existen en la imaginación, en la fantasía y creatividad de esta autora. La existencia o no de ese ángel, es casi irrelevante, lo importante es el papel que ha jugado en el desarrollo personal de la protagonista de esta historia, que le hacía ver cada día las cosas de manera diferente, tener más ilusiones y de mejor calidad, que es lo que todo ser humano busca y necesita. -Tenía una forma de ser tan especial que te enamora y que te hace cada día ser más libre-, eran las palabras de nuestra protagonista.

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EL AUTOR

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