La magia de pensar en grande Le voy a decir algo para empezar que probablemente le cause cierto nivel de controversia. Y me alegro. De la controversia nace la luz. O a lo mejor no le causa ningún problema aceptarlo porque está de acuerdo. Lo que le quiero decir para empezar es… “El mundo está cambiando más rápido de lo que nosotros, los humanos, somos capaces de entender y en consecuencia adaptarnos”. ¿Ya lo sabía? Hombre, me alegro de nuevo. Pero, y ¿qué implicaciones tiene esta afirmación tan aventurada? Pues que con rapidez y frecuencia nos encontramos en situaciones en las que no tenemos ni idea de qué hacer para salir airosos de los retos con que nos enfrentamos. Con la misma rapidez y frecuencia nos sentimos incapaces de responder ante las nuevas problemáticas de la actualidad. O reaccionamos tarde, o mal, o ambas. Y es entonces cuando empezamos a tomar decisiones que sólo hacen más grande el problema. Por ejemplo, pedir un crédito para comprar algo para lo que no tenemos recursos propios, ni realmente necesitamos. Ahora me pongo a buscar cuál es el mejor crédito disponible y me siento muy inteligente si lo encuentro y es mejor que el de mi vecino, cuando lo más inteligente era no solicitar el crédito en lo absoluto. Otro ejemplo. El del empleo. Para mí, y sé de otros muchos economistas para los que también, no es un misterio que “el empleo”, al menos como lo conocemos hoy en día, está en extinción y de manera irreversible. Llamamos crisis a lo que es tendencia o evolución. Y, en esa vena de alegría que traigo hoy, me alegro de este hecho. “¿Te alegras de que se esté acabando el empleo? Pero qué insensible”, podrá pensar. Lejos de ser insensible con el sufrimiento ajeno, simplemente soy consciente de que ciertos trabajos o empleos, muchos, son tan indignos que los debiera de hacer un robot y nunca un maravilloso ser humano. Según los estudios más recientes acerca del estrés, la causa número uno del mismo en este momento es “el jefe”. Hace 30 años era el divorcio y hace 30 años la número 2 era la muerte de un familiar cercano.

Pues “el jefe” ha conseguido desplazar a todas estas para colocarse en un glorioso primer lugar. Y la situación de estrés en los centros de trabajo en el mundo no va a mejorar, vamos, no puede mejorar. Cada día las exigencias de rentabilidad y eficiencia son mayores, con lo que el estrés aumenta de manera proporcional. De hecho, un factor reductor del estrés comprobado por sociólogos es la creación de crisis artificiales. Cuando no hay crisis en el país nos vemos obligados a cumplir las altas cuotas de rendimiento que se nos ponen. Cuando hay crisis ya tenemos una excusa para reportar una disminución de las ventas. Se elimina la tensión, nos sentimos más relajados y tenemos mejores razones que nunca para abusar del alcohol. Por eso, como sociedad, y aunque resulte paradójico, necesitamos una crisis de vez en cuando. Los políticos la necesitan (tienen que explicar sus incapacidades y la desilusión que provocan), cualquier ejecutivo la necesita, la iglesia la necesita. Y volviendo al empleo, es en este punto en el que los gobiernos piensan en reformas. Y son reformas inteligentes y adecuadas… si es que la situación del empleo no estuviese evolucionando. Temporalmente parece que los paliativos funcionan, pero como diría Peter Senge, “El camino más corto nos lleva al mismo lugar en el que estamos”. Nos acercamos a un mundo de autónomos, emprendedores, independientes, freelancers, como quiera llamarles, de manera inevitable, según mi opinión, claro. Lo que nos lleva a…

La reforma más Importante. La reforma más importante no es la laboral o la financiera o la fiscal. Ni siquiera la educativa, o por lo menos no en sentido académico. Si bien es verdad que aunque todavía, incluidos los países más avanzados, una parte importante de la población no cuenta con títulos universitarios ni técnicos, las personas a cargo de nuestros gobiernos, empresas o bancos, en su gran mayoría no pueden tener más certificados académicos, porque los tienen ya todos. Y a pesar de los mismos, sus decisiones, en ocasiones, rayan la estupidez, y en otras resultan o insuficientes o inadecuadas. Y para ese mundo de independientes interconectados entre sí la reforma más importante es la del pensamiento. Nunca jamás antes en la historia de la humanidad habíamos tenido tantas herramientas tan tecnológicamente avanzadas dándonos la posibilidad real de resolver los más grandes problemas de la humanidad. Jamás antes en nuestras vidas había sido tan real la posibilidad de triunfar siendo independiente. Pero necesitamos reformar nuestro pensamiento.

Las 4 claves del pensamiento de un independiente autónomo para lograr el éxito. No hace falta inventar el hilo negro. Sólo necesitamos estudiar a las personas que están desarrollando su independencia con éxito inigualable para saber cómo piensan. Los filántropos sociales del momento, los jóvenes millonarios de la actualidad “hechos a sí mismos” (hay mucho más detrás de estas fortunas que simplemente tecnología u oportunidad), los pequeños y grandes empresarios que están viviendo su sueño hecho realidad; todos ellos tienen algo en común y es cómo piensan. He identificado 4 claves en esta nueva mentalidad de abundancia. Las llamo las 4 claves del pensamiento de un independiente exitoso y son las siguientes: Clave N° 1. Viven el Poder del Ahora. Clave N° 2. Su principal trabajo es sobre sí mismos y saben cómo hacerlo. Tienen una nueva comprensión acerca del mundo que les permite realizar los cambios necesarios en el momento adecuado. Entienden el verdadero poder de las creencias y paradigmas. Clave N° 3. Conocen el auténtico secreto de la creatividad y la innovación y que, paradójicamente, está al alcance de cualquier persona. La mayoría de las empresas o negocios de estos nuevos emprendedores independientes son tan innovadores o creativos que pensamos que han de ser verdaderos genios para poder haber llegado a tener esas ideas. Nada más lejos de la realidad. Clave N° 4. Han desarrollado un auténtico dominio emocional, y en particular en los aspectos que más cuentan a la hora de ser independiente. Uno de los más importantes es el de la Responsabilidad Personal. Para cada una de estas claves podría revelarle información tan especial e incontrovertible que su solo uso daría radicalmente la vuelta a las condiciones de su vida o, por lo menos, lo convertirían en un exitoso independiente o empresario. En el próximo capítulo describiré en más detalle en que consiste cada clave pero le advierto que con el conocimiento únicamente no se logran grandes cambios. Así que desde ahora haga algo, lo que sea, por mejorar su pensamiento. Como dijo Richard Bandler, “en el mundo del futuro, hacer algo es siempre mejor que no hacer nada”.

Las claves del pensamiento exitoso Es viernes, cinco y veinte de la tarde, de una semana intensa en trabajo. Quiero darle terminación al artículo que lleva por título el de este pero sin el letrero de “continuación”. Me siento ya cansado del trabajo de la semana, pero si soy congruente con la Reforma más importante, modificaré mi actitud y haré lo que tenga que hacer, con gusto, con pasión. No tengo que hacerlo, quiero hacerlo. Me doy cuenta de que el mejor momento para hacerlo nunca será mañana, sino ahora. Y esto me da pie para empezar con la primera clave de la mentalidad de la abundancia, la mentalidad de pensamiento de las personas que logran resultados en la vida. Clave N° 1: Viven el poder del ahora. Esta es la clave más rápida de escribir y más difícil de explicar, porque está más basada en la experiencia directa que en la comprensión intelectual de la mente. Haré mi mejor esfuerzo en este sentido. De una manera sencilla le explico que la mayoría de las personas viven el presente aislados del mismo. Usan el pasado para definirse a sí mismos y piensan en el futuro de maneras totalmente disfuncionales. Tal vez su pasado, o el mio, no sea una gran historia que contar. El problema no es ese pasado incontable, el problema es usarlo para definir nuestra identidad y nuestro ahora. Por ejemplo, algunas personas no cuentan en sus pasados con la obtención de un grado académico o título universitario y entonces definen su presente en términos derrotistas o peor, proyectan su futuro en términos deterministamente negativos. La vida nos llena de ejemplos de personas que sin título universitario alguno han logrado cosas extraordinarias. De alguna forma se olvidaron de su pasado y sólo crearon futuros positivos en su mente. Pero esto es sólo un ejemplo. Las personas que han quebrado en algún negocio o empresa deben esta situación a dos cosas bien concretas: 1) abrieron una empresa en algún momento (es imposible quebrarla sin abrirla) y 2) como la paternidad, es difícil aprenderla sin hijos, dirigir una empresa es imposible aprenderlo sin empresa que dirigir. El punto es que una persona exitosa debe gran parte de su éxito a sus decisiones oportunas. Los estudios demuestran que las personas exitosas toman decisiones rápidas y difícilmente se arrepienten de ellas, mientras que por el contrario las personas menos exitosas tardan mucho en decidir para después de hacerlo dudar de las decisiones tomadas, arrepentirse y detenerse en medio de la nada sin ninguna acción tomada.

La primera clave para vivir el presente es, entonces, usarlo para decidir con rapidez en hacer las cosas que nos llevarán a los objetivos que realmente deseamos. Muchas personas esperan a que las condiciones sean las propicias para decidir algo. Las personas exitosas saben que no existen circunstancias propicias y que cualquier momento es el propicio. Y la segunda clave es usar el futuro para crear mundos mejores que el actual en nuestra mente. En conclusión, vivir el ahora es hacerse consciente del momento presente y aceptarlo como lo que es, un reto maravilloso y necesario, y usarlo para tomar las decisiones que sabemos que tenemos que tomar, sin posponerlas a un mañana que no sabemos si tendremos. Vigile su mente y corrija todos aquellos momentos en que desearía que las cosas fuesen diferentes a como son. Jesús se refería a esto cuando pedía a sus discípulos que se mantuvieran vigilando. No me refiero a no desear algo mejor, sino a la aceptación de lo que es. Creo que esta aceptación y su consecuente eliminación de la resistencia, le darán una paz mental inimaginable por muchos, que le servirá para cambiar rápidamente sus circunstancias actuales. Clave N° 2, trabajar en uno mismo. Si tuviera que elegir entre las claves y estuviera limitado a usar solo una, por el motivo que fuese, escogería esta. La razón es muy simple; está bajo mi control. Esta clave representa el abordaje conocido como FITO por sus siglas en inglés (fromtheinsidetotheoutside) y fue puesto de moda por un tal Gandhi con su ya famosa frase “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”. Nunca le pregunté a Gandhi qué específicamente quería decir con esta frase, pero asumo que quería decir algo así como “cambia tú para que todo lo demás cambie”. En mi vida personal se han obrado milagros en diversas situaciones y en todas, que yo recuerde, primero yo cambié y después cambió el mundo que me rodeaba. ¿El problema? Que normalmente este no es el enfoque que la mayoría de las personas le da a sus vidas. En España, por ejemplo, habemos muchas personas esperando que cambie la economía, el mundo o el gobierno al menos, pero sin buscar el más mínimo cambio personal. ¿El resultado? No soy psíquico, pero sé con certeza que nada va a mejorar hasta que nosotros modifiquemos el enfoque mental. Como regla general, aquello en que nos enfocamos con más insistencia se hace más grande. Si nos enfocamos sistemática y persistentemente en los problemas, estos crecerán en lugar de disolverse. Si no me cree, siga leyendo las noticias acerca de la prima de riesgo cada día y verá

en qué termina. Por Dios, mi vida no cambia un ápice ya sea que esta dichosa prima de riesgo pase de 500 a 700 puntos o baje a medio punto. ¿Que estoy loco? Perdón, pero el loco es el que no percibe la realidad. Y mi realidad la cambio yo, no la prima de nadie. Dedique menos tiempo a las noticias y más a sí mismo. Vale, pero ¿en qué? Buena pregunta, y merece una buena respuesta. Dos cosas: las creencias personales y nuestra forma de hacer preguntas. Aspectos personales en los que cambiar hay muchos más, pero con estos dos tenemos el inicio del cambio personal muy encaminado. ¿Qué son las creencias? En breve, son construcciones mentales acerca de cómo funciona el mundo, la vida, nuestro trabajo, la sociedad, un país, etc. Erróneamente se piensa que las creencias son como etapas de incertidumbre o desconocimiento de algo hasta que encontramos la verdadera respuesta del asunto en cuestión. Por ejemplo, si yo “creo” que cierta persona es antipática, pareciera como que estoy en una situación de incertidumbre hasta verificarlo o no mediante datos o hechos concretos. Una vez que reciba muestras de su antipatía entonces ya no será una creencia sino una certeza. Recuerde que en alguna ocasión se pensó que el mundo era plano dadas la gran cantidad de evidencias al respecto con las que se contaba. Otra creencia muy común hoy en día es que estamos sumidos en una crisis sin precedentes y sin fondo. ¿Es esto una creencia o un hecho incuestionable? ¿Usted qué cree? Sin meternos en camisas de once varas para no complicarlo mucho más de lo que ya es, le diré que existen una cantidad enorme de evidencias de que primero son nuestras creencias y luego, como consecuencia de estas, viene nuestra experiencia de la realidad. Es decir, no experimentamos lo que es, sino lo que creemos que es. En pocas palabras, vivimos una crisis porque creemos que hay crisis. “Sí claro, mi desempleo es imaginario”, le escucho decir, o “mis clientes me están comprando un imaginario 60% menos”. O cualquier cosa similar. Y lo que yo le puedo decir con enorme respeto y empatía hacia su situación es que son sólo las consecuencias de haber mantenido una creencia el suficiente tiempo como para convertirla en experiencia. La vida, las experiencias de vida, se tornan lógicas alrededor de esta idea o creencia, en un bucle de retroalimentación en el que la creencia se convierte en certeza y a su vez esta sensación de certidumbre provoca más elementos de verificación. Todo esto en un círculo de retroalimentación sin fin en el que la serpiente se muerde la cola.

Son ya famosos los experimentos con bebidas alcohólicas que no contenían alcohol y que, sin embargo, producían borracheras en los sujetos del experimento, quienes estaban plenamente convencidos de que sí contenían la sustancia embriagante. O los ejemplos de los productos placebo. Vamos, es imposible decir que ningún producto milagro funciona, cuando la evidencia nos demuestra que existen y siempre existirán personas que sí experimentaron los efectos esperados. Todo funciona bien hasta que la autoridad demuestra con otros estudios que el determinado producto es un fraude y es entonces cuando las personas comienzan repentinamente a encontrar que efectivamente no funcionan. Cada vez que pregunto me encuentro con que la mayoría de las personas creen en el poder de la mente, pero no en sus vidas. Al estudiar a los exitosos nos encontramos con tres creencias que han formado parte de sus vidas y de su éxito. Vea si estas creencias le sirven y adóptelas de inmediato si la respuesta es positiva: 1. Creen en que lo que desean es posible. Sin creer en la posibilidad de las cosas o metas, el resto es ya irrelevante. 2. Creen en su capacidad personal para conseguir lo que se proponen, en su auto eficacia. 3. Creen que con lo que tienen o saben será más que suficiente, que no necesitan más, vamos. Cambie sus creencias y cambiará su vida. Ahora bien, si no cree en lo que le digo, entonces estará confirmándolo y le tendré que agradecer por darme la razón. Las preguntas. ¿Qué son las preguntas? Pero, ¿no acabo de hacerle una pregunta? ¿Se puede contestar una pregunta con otra pregunta? Sí se puede y sobre todo lo hacen los políticos y otras personas que no saben qué responder. Pero como yo sí sé qué responder, le diré que las preguntas son la manera en que los seres humanos usan el lenguaje para pensar. Otra pregunta, ¿qué es pensar? Es el arte de hacerse preguntas y encontrar la respuesta. ¿Por qué son importantes las preguntas? Buena pregunta. Porque logran tres cosas: 1. Dirigen el enfoque de nuestra atención. Si yo le pregunto por lo bueno, dirijo su atención a lo bueno y viceversa. En la pregunta está la respuesta. Por ejemplo, si alguien le pregunta “¿Por qué no encuentro solución a mis problemas?”, ya le está respondiendo. Esa pregunta enfocará a la persona en problemas sin solución, lo cual

contribuirá a deprimirla más y a encontrar todavía menos soluciones. Utilice preguntas que empiecen con la palabra “cómo”. Son tremendamente efectivas y usará menos palabras, aire y energía. 2. Modifican nuestro estado emocional y nos colocan en estados de mayor uso de nuestros recursos personales. La pregunta “qué tiene de bueno esta situación” ha probado ser más efectiva que antidepresivos en enfermos con depresión crónica. 3. Nos permiten establecer sintonía al darnos información de las demás personas que de otra forma nos sería desconocida. Y cualquier persona que domine el arte de la influencia sabe que la empatía es una herramienta formidablemente efectiva. Existen tratados acerca de cómo hacer preguntas, preguntas de poder, preguntas de posibilidad, preguntas de pertinencia, preguntas de contenido, preguntas de proceso, y un largo etcétera. Dese el tiempo de dominar el arte de preguntarse las cosas adecuadamente y me dará las gracias por este consejo. Haga una lista en este momento de una serie de preguntas poderosas y positivas que va a usar por lo menos por 30 días a partir de hoy y que le van a permitir enfocar su mente a las soluciones y a las oportunidades. Busque con algunas de ellas sentirse mejor, no peor. Hágalo una vez por día al menos, y preferiblemente en las mañanas, recién levantado de la cama, que es cuando todavía no restablecemos plenamente nuestra identidad actual. Una advertencia: cuidado con la pregunta “por qué”. Esta pregunta es la que se conoce como un reforzador de respuesta y, a menos que quiera reforzar la respuesta obtenida a alguna solicitud, no la use jamás. Clave N° 3: Conocen el secreto de la creatividad y la innovación. Con frecuencia me preguntan mis clientes de consultoría cuál es la clave del éxito empresarial. Y claro que debe de haber alguna clave pues las estadísticas, por cierto tanto en épocas de crisis como en épocas de no crisis, indican que más del 50% de las empresas creadas no llegan al año. Y esto ocurre en cualquier país del mundo. Y todas estas empresas nacieron con muchas ilusiones y todo el compromiso de sus propietarios. Sin embargo, un año después quedan sólo los recuerdos y muchas deudas. Los expertos aseguran que en la mayoría de los casos, estas empresas quiebran por una deficiente planeación financiera. Vamos, que finalmente no contaron con el capital que necesitaban en la cantidad en la que lo necesitaban. Pero yo creo que esto es ridículo. Nadie puede con certeza saber qué va a pasar con su negocio nuevo y, por lo tanto, nadie sabe con certeza cuánto dinero va a necesitar para financiar su aventura empresarial. Además,

dentro del otro 50% de empresas que sí llegan al año existen muchas que también lo logran sin capital alguno o mínimo en todo caso. “Planear a largo plazo no tiene nada que ver con el futuro”, Peter Drucker

Mi hipótesis es que las empresas no triunfan porque no supieron diferenciarse, porque no agregaron un valor nuevo al mercado que hiciese que los posibles clientes sintiesen deseo de adquirirlo. Por el contrario, las empresas que sí llegan al año y logran superar inclusive la barrera de los 10 años basan su éxito en la creatividad y la innovación, agregando un valor único y distinguible al mercado que antes no existía. ¿Por qué es la creatividad algo tan esquiva, escasa, rara, vamos, tan poco presente en nuestro día cotidiano? Bueno, la respuesta es que no lo es. Ni es rara, ni esquiva, ni escasa. Al contrario, está presente en muchos actos del día con el día. Pero no nos damos cuenta. Vivimos una percepción equivocada acerca de esta propiedad humana, rodeada de una serie de mitos falsos que necesitamos derribar. Los mitos acerca de la creatividad. Mito N°1: La creatividad es una habilidad personal otorgada por la naturaleza a unos cuantos afortunados o elegidos. Nada más lejos de la verdad. Lo que pasa es que como en muchas otras cosas, juzgamos algo en función de los resultados y no en función de su potencial. Es decir, la vida nos enseña que las muestras de creatividad son escasas y propias de genios, dado que la mayoría de las personas andan por el mundo en una especie de hipnosis colectiva, llenas de hábitos y costumbres comunes. Pero si pensamos en el cerebro y su uso, un estudio no muy detallado nos llevaría a la misma conclusión que con la creatividad: la mayoría de las personas no tienen cerebro. Y sin embargo, cualquier disección aun realizada por un aficionado nos revelaría inequívocamente que cerebro tenemos todos, lo usemos o no. E igualmente que con este extraordinario “aparato” localizado entre las dos orejas, la creatividad la tenemos todos, la usemos o no.

Mito N°2: Ya no es tan fácil inventar algo como lo era hace 100 años, todo está inventado. (Frase pronunciada ayer, o hace 100 años o hace 250 años y también dentro de 300 años) Parece que cuando, a finales del XIX, Charles Duell, el comisionado de la Oficina de Patentes Norteamericana proclamó que "Todo lo que podía ser inventado ya ha sido inventado“, no estaba solo en tan arriesgada predicción. También el reverendo Milton Wright, obispo protestante de la Iglesia Unidad Fraterna en Iowa, tenía una particular visión de lo que le esperaba a la Humanidad en el siglo XX. En una entrevista con el rector de una universidad de la costa oeste de Estados Unidos dejó perlas como estas: -¿El mundo se va a acabar? -Sí, estoy convencido de ello. El fin no puede tardar en llegar porque, si analizamos bien las cosas, ya se ha descubierto todo lo que había que descubrirse. Ya el hombre ha inventado todo lo que podía inventar. Eso es señal de que el mundo llega a su fin. -Pues… yo creo que no pasarán muchos años sin que los humanos aprendamos a volar. -¡Qué tontería!... Si Dios hubiera querido que el hombre volara le hubiera dado alas (...) Señor mío, no blasfeme. Los humanos nunca volarán. Nunca. Volar está reservado a los pájaros y a los ángeles. El Obispo Milton Wright tenía dos hijos, Orville y Wilbur. Ellos, los hermanos Wright, inventaron el aeroplano. En la mañana del 17 de diciembre de 1903, estrenando el siglo, efectuaron el primer vuelo completo de la historia. Y dentro de 500 años muchas personas seguirán pensando y diciendo que todo está ya inventado y estarán tan engañados como usted mismo si lo piensa en este instante. La creatividad es un recurso del ser humano, no de ciertos humanos, pero al igual que un músculo necesita ser entrenada, desarrollada y mantenida en funcionamiento para que no se atrofie. Lo sé, algunas personas parece que nunca la usarán, pero no se desespere. La tienen tan presente y en potencia como usted y yo. Algunos consejos para despertar este gigante dormido son: Medite. La meditación, entre otras muchas cosas, tiene la virtud de enfocarlo en el ahora y suprimir el pasado y el futuro. Ahí justamente reside la creatividad pura, la que no resulta una derivación de lo que ya sabemos. Cualquier otra cosa no es creatividad sino una simple consecuencia de pensamientos gastados y comunes.

Pregunte y esté atento a la respuesta. Un estudio no muy profundo de las mentes más creativas de la historia le enseñaría que estas personas encontraban la inspiración de las formas más poco comunes que pueda imaginar. Desde las charlas inconscientes con amigos imaginarios de Franklin hasta la idea del “Director imaginario” de AaronScheinfeld, fundador de la empresa Manpower, puede uno encontrar cualquier cantidad de ejemplos de fuentes de inspiración ciertamente increíbles. El mismo Napoleón Hill, autor del libro Piense y hágase rico, solía inspirarse en reuniones imaginarias con personajes célebres a quienes Napoleón había estudiado a profundidad y quienes, en esas reuniones, le daban respuestas extraordinarias a los problemas que el mismo Napoleón les presentaba. Pero algo más común, prácticamente parte de la experiencia cotidiana de la mayoría de las personas es hacerse una pregunta y recibir la respuesta a la misma de madrugada, cualquier noche en la que sin saber por qué, uno se despierta repentinamente a las 3:00 AM. Aunque la hora más frecuentemente reportada es las 3:05 AM, a mí en general me sucede a las 4:05 AM. Vamos, vea el reloj en este momento. Tal vez no sean las algo 05 AM, pero a lo mejor sí son las algo 05. ¿Curioso? Tal vez. Tal vez no me crea y lo entiendo, pero sin haberlo de ninguna forma pretendido estoy escribiendo estas palabras a las 5:05 PM. Practique el pensamiento lateral. Lea a Edward de Bono, el creador de este concepto y estudie las 6 técnicas de desarrollo del pensamiento lateral o de la perspicacia. Según Edward, y suena lógico, los humanos construimos el conocimiento aprendido nuevo sobre el viejo, lo que lo convierte en una continuidad de lo mismo e impide la creatividad. Esto es lo que él denominó “pensamiento lineal”. Usamos lo que ya conocemos para entender e interpretar lo que estamos conociendo en este momento y, al hacerlo así, lo desvestimos de cualquier interpretación novedosa o creativa. Es como una confirmación de lo que ya sabemos en lugar de aprender algo nuevo con alternativas valiosas y diferentes para enfrentar los problemas de nuestra vida. Por eso mismo Edward solía decir que cuando alguien decía que tenía 10 años de experiencia, con frecuencia lo que esto quería realmente decir es que tenía 1 o dos de experiencia y el resto de repetición. Estudie Programación Neurolingüística. Esta maravillosa ciencia “descubierta” a principios de los 70, a menudo es definida como la ciencia de identificar alternativas a los problemas cotidianos. Sin meternos mucho en materia para no liarnos más, le diré que la PNL representa una ruptura frontal con los patrones habituales de conducta y pensamiento, logrando frecuentemente experiencias liberadoras y desarrolladoras de nuestro verdadero y grandioso potencial.

Haga cambios frecuentemente en sus rutinas, cambie la colocación de los muebles de la casa, los cuadros de lugar, modifique el camino por el que siempre se va al trabajo (aunque tarde más en llegar). Sin necesidad de cambios drásticos, como por ejemplo cambiar de pareja, este tipo de modificaciones de hábitos nos proporciona interrupciones a nuestros patrones típicos de pensamiento logrando que nuestra percepción del mundo sea diferente y por lo tanto, nos permite identificar mejores o inexploradas soluciones a nuestros problemas. Aprenda el gran secreto de la creatividad. Y finalmente, la mejor de todas las soluciones, inclusive que las anteriores. De hecho, con que utilizase este secreto sería en general más que suficiente para que su vida estuviese llena de nuevas y buenas ideas. Este secreto tan extraño salió a la luz en un estudio que condujo hace ya como 30 años la compañía Shell en el cual, al tratar de contratar ingenieros creativos para sus instalaciones, se toparon de frente con él de manera inesperada. Buscaron afanosamente encontrar a ingenieros creativos y en su lugar se llevaron una sorpresa. Encontraron que no existían ingenieros creativos ni circunstancias especiales en la vida de las personas creativas que hubieran desarrollado en ellos esa cualidad. Encontraron que la creatividad no se incrementaba con pastillas ni sustancias externas, ni trasplantes de cerebro o médula ósea. Lo que encontraron fue que los ingenieros creativos eran creativos porque… A ver, sea creativo y termine la frase anterior. Claro que si ya posee el secreto seguro sabe la respuesta, pero si no lo posee todavía no pasa nada pues se la revelo en este instante pero casi con seguridad se le va a hacer una respuesta simple. Y antes de que la enjuicie así, le recuerdo que las mejores respuestas a los problemas o retos de la vida nunca vienen en forma de fórmulas complejas o ininteligibles. Muy al contrario, vienen en formas simples cumpliendo con una ley de la naturaleza que es la “Ley de lo más simple”, según la cual, la naturaleza siempre encuentra formas sencillas para hacer las cosas, en una manera congruente de utilizar el mínimo necesario de energía. Recuerde también que en la naturaleza no existe el desperdicio y complicarlo en exceso es gastar de más. “Hay que hacer las cosas de la forma más simple posible, pero no más.” Albert Einstein Y ya que está preparado para oír la extraordinaria conclusión a la que llegaron los especialistas de recursos humanos de Shell, le diré que su descubrimiento fue que…

“Las personas que mostraban comportamientos creativos consistentemente era porque se creían y se sabían creativos. No pudimos encontrar ninguna otra razón.” Puede verificar esta historia en el fantástico libro “The living company”, escrito por uno de sus Vice Presidentes más connotados, el Dr. Arie de Geus. Y la cuarta y última clave… Clave N° 4, Dominio Emocional. En mi opinión, nunca deja de sorprender una historia de esas en las que alguien connotado y célebre, en la cima del mundo del éxito social, es de repente encontrado en una conducta deleznable o socialmente deplorable y, como consecuencia de ello, se pierde fama, dinero o ambas cosas. Recientemente, un tal Dominique, presidente de una de las instituciones financieras más grandes e importantes del mundo y candidato a presidente de otro importante país, fue acusado por una camarera de un hotel de lujo de Nueva York de ser sexualmente atacada por él. A la fecha, aun habiendo sido absuelto de cargos, este individuo poderoso y rico ha perdido gran parte de su fortuna y probablemente la totalidad de su fama positiva. Desde ese entonces se ha visto involucrado y está en investigación por ser parte de una red de explotación sexual y le han salido cualquier cantidad de acusaciones adicionales por acoso sexual. Como dice una famosa frase bíblica “¿De qué te sirve ganar el mundo si pierdes tu alma?” Parece que el alma de Dominique estaba ya perdida desde hacía tiempo. Pero sin ser moralistas en lo absoluto, para los expertos en conducta humana se trata de un problema evidente de Dominio Emocional. Y es una clave del pensamiento porque las emociones se regulan desde nuestro cerebro y están íntimamente ligadas con nuestra forma de pensar. Nuestros pensamientos producen emociones y estas, de manera inevitable, mueven el cuerpo, controlan la conducta. Las personas exitosas en los nuevos retos del siglo XXI tienen Dominio Emocional, a saber: tienen un muy buen auto conocimiento, siendo plenamente conscientes de sus fortalezas y debilidades y actuando en función de una certeza interior; auto regulan su conducta, adaptándola a las tareas a desarrollar con destreza; no dependen de la motivación externa y generan internamente la energía y emoción necesarias para reponerse ante cualquier

eventualidad que les aleja de sus metas; poseen suficiente empatía como para poder relacionarse y servir a los demás seres humanos, creando soluciones para sus vidas por las que la gente está dispuesta a pagar y, finalmente, tienen un adecuado cúmulo de habilidades sociales, que les permiten influir en la conducta de los demás, vender sus ideas y ser capaces de integrarse en equipos de trabajo de alto rendimiento. Sé que suena más fácil de hacer de lo que realmente resultará en la práctica, pero en el esfuerzo está el premio y en el camino la gloria. Como decía José Ortega y Gasset, “Las circunstancias no hacen al hombre, lo revelan”. Es en condiciones de presión cuando se revela quienes realmente somos, pero la buena noticia es que estamos en construcción así que “quienes realmente somos” no es, ni creo que llegue a ser en esta vida, un producto terminado. Lo maravilloso de la existencia humana es seguir cada día teniendo la oportunidad de crecer y evolucionar al siguiente nivel. De contar cada día con una nueva oportunidad de vivir el momento plenamente y saber que es el único instante permitido para alcanzar la felicidad, el ahora. Y desde este momento, el ahora, crear las creencias que nos van a permitir transformar nuestra experiencia, convertirnos en verdaderos creadores del mundo que deseamos experimentar. Permitirnos entrar en resonancia con la naturaleza y, si me lo permite, con Dios, la fuente absoluta de la creatividad, convirtiéndonos en auténticos creadores de nuevas oportunidades y alternativas para hacer nuestro mundo y el de los demás, un poquito mejor. Y, en todo este proceso, lograr el suficiente dominio emocional para que aprendamos a disfrutar el camino, el viaje, y no solamente el destino.