INDICE DE DESARROLLO HUMANO

INDICE DE DESARROLLO HUMANO María Soledad Moreyra, 2012 Unidad de Investigación, Desarrollo, Extensión y Transferencia Gestión Ambiental (UIDET GA) 1...
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INDICE DE DESARROLLO HUMANO María Soledad Moreyra, 2012 Unidad de Investigación, Desarrollo, Extensión y Transferencia Gestión Ambiental (UIDET GA)

1. INTRODUCCIÓN Hace ya más de dos décadas, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) creado por Mahbub ul Haq significó un punto de inflexión en la forma de entender y medir el desarrollo, al poner en un primer plano la expansión de las capacidades de las personas en relación a los indicadores puramente econométricos anteriormente empleados. Desde entonces, el IDH se ha convertido en una herramienta para conocer la posición relativa de los países en términos de desarrollo humano. El IDH se hizo necesario a medida que la validez del ingreso per cápita, como indicador del bienestar de una sociedad, fue puesto en revisión. El trabajo de Mahbub ul Haq plantea un claro quiebre con la estimación económica tradicional, a la que consideran insuficiente para capturar otras dimensiones relevantes de la vida de las personas. Bajo este marco teórico, la medición del desarrollo humano requiere una mejor comprensión de las oportunidades efectivas que tienen las personas de desarrollar sus capacidades. En otras palabras, supone subrayar que el crecimiento de la economía es un medio para poner en movimiento un proceso de expansión de las posibilidades humanas y no un fin en si mismo. La preocupación por las condiciones del desarrollo humano en las diversas regiones del mundo, viene siendo una constante frente a las profundas desigualdades que se evidencian en todo el espectro de niveles de desarrollo económico. Tradicionalmente, la riqueza de los países se ha evaluado únicamente a partir PBI, es decir a través de su condición económica. Fue a partir de 1990 cuando las Naciones Unidas comenzó a tomar como base otro indicador: “El Índice de Desarrollo Humano” mediante el cual compara anualmente el nivel alcanzado por las 162 naciones de las cuales dispone información estadística actualizada y uniforme. El IDH incluye tres componentes básicos, la longevidad- medida a través de la esperanza de vida al nacer- , los conocimientos – representados por la tasa de alfabetismo y de matriculación combinada (primaria, secundaria y terciaria) y el acceso a un nivel digno de vida – cuyo indicador es el ingreso per cápita ajustado por una función logarítmica de utilidad decreciente. El valor del IDH para cada país resulta del promedio simple del valor de cada uno de estos indicadores en cada una de las dimensiones antes mencionadas, considerando cada componente con una importancia de un tercio (1/3) sobre el total. Se considera que los países con un IDH inferior a 0.5 tienen un bajo nivel de Desarrollo Humano, aquellos cuyo IDH esta comprendido entre 0.5 y 0.8 un nivel medio y aquellos cuyo IDH es superior a 0.8 un nivel alto. Es importante resaltar que las variables que componen el Índice reflejan agregaciones de largo plazo. El IDH no solamente da cuenta del grado de

desarrollo alcanzado por las políticas públicas ejecutadas en un periodo determinado, sino que también refleja la inversión que una comunidad ha realizado durante las décadas anteriores en políticas que modifican muy lentamente los valores de sus componentes. 2. PRINCIPIOS RECTORES DEL DESARROLLO HUMANO Para esta valoración del desarrollo humano, convergen tres principios esenciales: la participación, la equidad y la sustentabilidad. Simultáneamente, el crecimiento económico, es el marco que permite su concreción. • La participación: indica que las personas son gestoras de su propio destino. Ellas son a la vez, sujeto y fin ultimo del progreso humano. Es preciso por tanto, que participen organizadamente en las decisiones y en los procesos que conforman sus vidas. • La equidad, es la igualdad en el acceso a las oportunidades, mas allá de los logros alcanzados. Desde la perspectiva del desarrollo humano, es preciso eliminar todas las barreras que obstaculizan las oportunidades económicas, políticas y sociales. • La sustentabilidad se fundamenta, por una parte, en la aspiración ética de asegurar igualdad de oportunidades tanto a las generaciones presentes como futuras y, por la otra, en la necesidad practica de garantizar la supervivencia del planeta y sus habitantes. 3. DEFINICIÓN DEL DESARROLLO HUMANO El desarrollo humano es un proceso mediante el cual se amplían las oportunidades del ser humano para alcanzar sus objetivos. Teóricamente, estas oportunidades pueden ser infinitas y cambiar con el tiempo. Sin embargo, para cualquier nivel del desarrollo, las tres mas esenciales son disfrutar de una vida prolongada y saludable, adquirir conocimientos y tener acceso a los recursos necesarios para lograr un nivel de vida decente. El desarrollo humano tiene dos aspectos básicos: Por una parte, la formación de capacidades humanas, tales como un mejor estado de salud, conocimientos y destrezas, y por otra, la aplicación que la gente hace de las capacidades adquiridas. Si el desarrollo humano no consigue equilibrar estos dos aspectos, puede ser generador de una grave frustración humana. Según éste concepto de desarrollo humano, el ingreso económico es sólo una de las oportunidades que la gente desearía tener. Por lo tanto, el desarrollo debe abarcar más que la expansión de la riqueza y los ingresos. Su objetivo central es el ser humano. La verdadera riqueza de un territorio (nación, provincia o región) está en su gente. El objetivo básico del desarrollo es crear un ambiente propicio para que los seres humanos disfruten de una vida prolongada, saludable y creativa. Esto puede parecer una verdad obvia, aunque con frecuencia es

olvidada debido a la preocupación inmediata de acumular bienes de consumo y riqueza financiera. Algunas veces, las consideraciones técnicas acerca de los medios para alcanzar el desarrollo humano - y el uso de estadísticas para medir los ingresos nacionales y su crecimiento - encubren el hecho de que el objetivo primordial del desarrollo consiste en beneficiar a la gente de un modo integral. Este encubrimiento obedece a dos razones: la primera se debe a que las cifras sobre ingresos nacionales, a pesar de ser útiles para muchos propósitos, no reflejan la composición de los ingresos ni los beneficiarios reales por ellos generados (el incremento en costos de atención a la salud o en consumo de medicamentos incrementan el PBI). En segundo lugar, los individuos generalmente valoran muy positivamente cuestiones que nunca se materializan, o que no lo hacen inmediata o directamente, en términos de mayores ingresos o cifras de crecimiento, como por ejemplo una mejor nutrición y servicios médicos, mayor acceso a los conocimientos, vidas más seguras, mejores condiciones de trabajo, protección contra el crimen y la violencia física, horas de descanso más gratificantes y un sentimiento de participación en las actividades económicas, culturales y políticas de sus comunidades. Obviamente, la gente también desea mayores ingresos como parte de sus oportunidades, pero el ingreso no es la única condición para lograr mejoras en la vida humana. Esta forma de enfocar el desarrollo humano no es realmente nueva. La idea de que los beneficios sociales deben juzgarse según la medida en que promuevan el "bienestar humano" se remonta por lo menos a la antigua Grecia. Aristóteles ya advirtió que las sociedades no debían juzgarse simplemente por patrones tales como el ingreso y la riqueza, que no se buscan por sí mismos - "Evidentemente, la riqueza no es el bien que estamos buscando, ya que solamente es útil para otros propósitos y por otros motivos" - sino que se desean como medios para alcanzar otros objetivos.. IDH en la Argentina En el Informe sobre el Desarrollo Humano 2001 publicado por el PNUD, la Argentina se ubicaba en el puesto 34 en la escala confeccionada con los valores del IDH para 162 países, siendo Noruega, Australia y Canadá los que ocupan los tres primeros puestos. Es particularmente destacable el hecho de que la Argentina no es superada por ninguna nación de América Latina y esta situación se mantiene sin cambios desde el año 1964. 3.1. Medición del Desarrollo Humano En apariencia, en cualquier sistema para medir y controlar el desarrollo humano parecería ideal incluir muchas variables, para obtener un panorama lo mas amplio posible. Sin embargo, la actual carencia de información estadísticamente comparable lo impide. Tampoco es totalmente deseable tal amplitud, ya que el exceso de indicadores podría crear una imagen confusa del objetivo buscado.

Los indicadores claves Como ya mencionamos, la medición del desarrollo humano debe centrarse en tres elementos esenciales de la vida humana: 1- Longevidad 2- Conocimientos 3- Niveles decentes de vida En cuanto al primer componente, la longevidad, el indicador clave es la esperanza de vida al nacer, que refleja el promedio de años que vivirá un recién nacido en un determinado momento, sometido a los riesgos en que nace y vive la población real a la cual el niño pertenece. La importancia de la esperanza de vida se refiere primordialmente al valor que las personas le asignan al vivir bien y durante mucho tiempo. La longevidad puede no ser necesariamente el bien deseado, pero es necesaria para alcanzar otras metas valiosas de la vida. Es probable que vivir por mucho tiempo no sea el único y principal objetivo en si mismo para los individuos, pero sus planes y ambiciones dependen obviamente de tener un ciclo de vida razonable para desarrollar sus capacidades, utilizar sus talentos, y llevar a cabo sus proyectos. Existe una estrecha correlación entre una vida prolongada y una nutrición adecuada, buena salud, educación y otros logros valiosos. Por lo tanto, la esperanza de vida es una medida indirecta para muchas otras variables importantes del desarrollo humano. Es decir, si un país consigue tener un índice elevado de esperanza de vida, significa que ha realizado avances importantes en todos aquellos factores que hacen posibles para sus habitantes obtener la oportunidad de una vida saludable. En lo que respecta al segundo componente, los conocimientos, las cifras sobre alfabetismo, son sólo un crudo reflejo del acceso a la educación. Aprender a leer y escribir es el primer paso de una persona hacia el aprendizaje, de manera que el guarismo de alfabetismo, es esencial en cualquier medición de desarrollo humano ya que es un indicador sensible del avance educativo. La capacidad de adquirir conocimientos técnicos y científicos, captando la información más fidedigna sobre lo que ocurre en la realidad inmediata y mediata es fundamental en el aprendizaje de la lecto-escritura El tercer componente clave del desarrollo humano, el manejo de los recursos que se requieren para una vida decente, es quizás el mas difícil de medir de una manera sencilla. Es necesario para su medición datos sobre el acceso a la tierra, el crédito, el ingreso y otros recursos. Pero dada la escasez de información sobre mucha de éstas variables, es necesario utilizar un indicador de ingreso, asumiendo que la utilización del mismo será regida por la demanda y conveniencia que fija cada sociedad. El indicador de ingreso más corriente es el ingreso per cápita, ya que tiene un cubrimiento nacional amplio. No obstante, la existencia de bienes y servicios no intercambiables y las distorsiones en las tasa de cambio, aranceles e impuestos, hacen que los datos sobre ingresos per cápita, en precios nominales, no sean muy útiles a efectos de comparaciones

internacionales. Sin embargo, tales datos pueden mejorarse utilizando cifras reales de PBI per cápita ajustadas al poder adquisitivo, que proporcionan mejores aproximaciones, del poder relativo de comprar artículos y de lograr control sobre los recursos, para alcanzar un nivel de vida decente. Índice de Desarrollo Humano (IDH)

Salud

Educación

Ingreso

Longev idad

Nivel Educativo

Poder Adquisitivo

Esperanza de Vida

Logro Educativo

Ingreso per capita

Figura 3.1. Diagrama de indicadores seleccionados para el cálculo del IDH