IL SEMBLERAIT QUE LE MONDE TE POUSSE

IL SEMBLERAIT QUE LE MONDE TE POUSSE – guión para una charla inaugural – — gabriel pericàs — i Me gustaría empezar, cómo no, con una cita: «En el ...
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IL SEMBLERAIT QUE LE MONDE TE POUSSE – guión para una charla inaugural –

— gabriel pericàs —

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Me gustaría empezar, cómo no, con una cita: «En el discurso que hoy debo pronunciar, y en todos aquellos que, quizás durante años, habré de pronunciar aquí, hubiera preferido poder deslizarme subrepticiamente. Más que tomar la palabra, hubiera preferido verme envuelto por ella y transportado más allá de todo posible inicio. Me hubiera gustado darme cuenta de que en el momento de ponerme a hablar ya me precedía una voz sin nombre desde hacía mucho tiempo: me habría bastado entonces con encadenar, proseguir la frase, introducirme sin ser advertido en sus intersticios, como si ella me hubiera hecho señas quedándose, un momento, interrumpida. No habría habido por tanto inicio; y en lugar de ser aquel de quien procede el discurso, yo sería más bien una pequeña laguna en el azar de su desarrollo, el punto de su desaparición posible. Me habría gustado que hubiese detrás de mí (habiendo tomado desde hace tiempo la palabra, repitiendo de antemano todo cuanto voy a decir) una voz que hablase así: “Hay que continuar, no puedo continuar, hay que decir palabras mientras las haya, hay que decirlas hasta que me encuentren, hasta el momento en que me digan –extraña pena extraña falta, hay que continuar, quizás está ya hecho, quizás ya me han dicho, quizás me han llevado hasta el umbral de mi historia, ante la puerta que se abre ante mi historia; me extrañaría si se abriera”.» Hasta aquí.

Tan importante como el contenido de la cita es la idea de que la utilice sin haber leído el resto del texto1. No obstante, si efectivamente no lo leí entero, es porque esta cita me pareció casualmente útil para empezar a hablar de este proyecto. Una razón es la coincidencia que implica el que yo utilice el principio de una lección inaugural para esta charla, que, en cierto sentido, también inaugura el proyecto. Pero otra razón más relevante es que se refiere a esta idea de voz perpetua, la ausencia de principio, etc. Y yo quiero pensar que esta idea de avance infinito (∞), algo que he tratado a menudo en trabajos precedentes, es el germen de esta propuesta.

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La cita son los dos primeros párrafos de El orden del discurso de Michael Foucault y es totalmente cierto que nunca leí el texto íntegro, de modo que desconozco la pertinencia real de esta cita si la contextualizásemos.

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Pero antes de empezar, permitidme dos confesiones con respecto a los elementos que aparecen en el folleto [enseñar folleto]. La primera confesión tiene que ver con el título de la exposición, Il semblerait que le monde te pousse, significa “parecerá que el mundo te empuja” y es una traducción al francés, más o menos literal, de una expresión que se utiliza en Mallorca, de donde yo soy, como una metáfora hiperbólica para ilustrar la fuerza bruta. Su uso, mayormente, se centra en amenazas referidas a violencia o sexo: “Te pegaré una hòstia que pareixerà que el món t’empeny” [Te pegaré una ostia que parecerá que el mundo te empuja] o “Te pegaré un polvo que pareixerà que el món t’empeny” [Te pegaré un polvo que parecerá que el mundo te empuja]. Mi ejercicio en este caso, ha consistido en traducir la expresión al francés con el fin de sustituir esta imagen soez y ofensiva por otra más sugerente y positivista. Un empuje grandilocuente, energético, de fuerza infinita, animosa y jovial. La segunda confesión se refiere a la imagen de difusión del proyecto, la que aparece en la portada del folleto. Para esta imagen he utilizado una estrategia similar a la del título. Pensaba que una pata de caballo sugería este empuje al que el título parece referirse. El caballo entendido como símbolo de potencia, etc. Pero la verdad es que esta pata no pertenece a un animal vivo sino que es una pata disecada

sostenida por la veterinaria que me la prestó para hacer la foto2. En el folleto sólo aparece una esquina de la imagen pero en el póster que se ha editado a modo de “contra folleto” aparece la fotografía completa. Sobre este tema volveremos más adelante.

2 Hay un tema interesante en torno a la concepción de la escena de la veterinaria sosteniendo la pata de caballo, en lo que se refiere al hecho de que la chica vaya descalza. Esta decisión fue tomada porque, en las primeras pruebas del póster,

el pie descalzo hubiese aparecido en la esquina inferior derecha y, por consiguiente, en la imagen del folleto. Esto también tenía que ver con el erotismo del pie femenino desnudo. Pero, sobre todo, con añadir un elemento que hiciese sospechar de la veracidad de la imagen: una veterinaria sin zapatos al lado de un caballo es una imagen poco verosímil o, en todo caso, peligrosa.

Pata de caballo (la mentira). Póster, impresión offset sobre papel plegado, 42,5 x 30 cm. (edición de 300).

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Volviendo al proyecto.

Elipse rotando sobre su propio eje (el atractivo). instalación, tubos de neón, metacrilato, barras de acero y componentes electrónicos, 5 elementos de 2 m x 1,30 m c/u.

La intervención más, por decirlo de algún modo, llamativa, es la que he instalado en las ventanas del piso superior del edificio¥ en el que nos encontramos. Y que vemos ahora desde el interior. Estos paneles animados de elipses de neón han sido fabricados con las elipses exteriores de los clásicos open neon signs [enseñar open con elipse rota]3. Les he quitado el adjetivo que informa de su cometido; la palabra open (abierto) para evitar explicitar con excesiva obviedad su función como reclamo para la entrada de público. Porque, en todo caso, esta no es la única función que desempeña la instalación. También pretende ilustrar, en cierta medida, una de las ideas del proyecto; la perpetuidad.

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La búsqueda quimérica del infinito ha sido protagonizada por numerosos personajes y formulada por infinidad de relatos a lo largo de la historia. Pero si alguna de estas búsquedas me resulta especialmente fascinante es la de la máquina de movimiento perpetuo. La razón de esto es esencialmente formal: la estructura de muchas de las máquinas que se han ido inventando durante los últimos 800 años, y en las cuales, por cierto, se ha basado el diseño de la instalación luminosa de las ventanas, suele ser razonablemente circular4. Y con esta circularidad podríamos ilustrar el progreso de los numerosos prototipos desarrollados por científicos entusiastas a lo largo de la historia: Tras un predecible fracaso vuelven al comienzo, no avanzan o, en el mejor de los casos, lo hacen en vano.

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Leonardo da Vinci (s. xv)

Esta imagen es una constatación de la existencia de los rótulos luminosos prefabricados a los que me refiero. No obstante, en realidad las piezas que forman parte del proyecto están producidos por encargo, lo que, paradójicamente resultaba más barato.

Anónimo (s. xix)

Robert Boyle, Self-flowing Flask (s. xvii)

Modelo anónimo en 3d (2006)

Las máquinas de movimiento perpetuo, aquellas que generan, al menos, la misma energía que consumen, están totalmente descartadas de aquello considerado científicamente viable porque contradicen las leyes de la termodinámica. Esto no significa que no se siga intentando.

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No sé hasta que punto esta información es reveladora para vosotros. Pero de un tiempo a esta parte no puedo evitar acompañar mi trabajo de ciertas averiguaciones más o menos accesorias que ponen en evidencia el uso material de la información5. Este procedimiento implica tener estrategias no sólo para la investigación –para lo cual estaréis de acuerdo conmigo que hoy en día no se requiere una lucidez extraordinaria– sino para tomar decisiones en lo que se refiere a la selección de tal información. El problema sigue sin ser la escasez de ideas, sino la contingencia esencial de todas ellas.

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Esta es una afirmación muy importante.

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Uno de mis recursos para superar este asunto es el robo . El hurto más o menos aleatorio de objetos que puedan representar temas que me despiertan curiosidad, pero no curiosidad suficiente para convertirlas en motivo de investigación sin que exista una razón de peso. 6

Este es un poster que robé del sótano victoriano de una casa de Londres en la que estuve viviendo una temporada. Supuse que sería de algún antiguo inquilino o del propietario y que nadie lo echaría en falta así que lo metí plegadito en mi maleta cuando volví a Barcelona. Un leve sentimiento de culpa me obliga, después del robo, a compensar mi comportamiento, a utilizar el material para algo provechoso que justifique mi acción. Éste es uno de los mecanismos con los que logro esquivar la inapetencia que me causa la necesidad de elegir un tema. En todo caso, el póster muestra una pintura –de un autor que desconozco y cuya firma no consigo descifrar– que retrata, con más o menos mal gusto, una mecedora en un rincón. Esta mecedora anodina representa el paradigma del vínculo ideal entre forma y función.

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Póster robado (el motivo). Objet trouvé, impresión offset sobre papel, 50 x 70 cm.

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Bruno Munari en un conocido manual para diseñadores y bajo el más que pertinente epígrafe “Simplificar”§ apunta unas cuantas cuestiones que nos servirán para poner el tema sobre la mesa. 7

«Veamos ahora un ejemplo famoso de simplificación: la silla nº 14 del señor Michael Thonet. Michael Thonet era un carpintero ebanista, nacido en Boppard a orillas del Rhin en 1796. Si hubiese sido un artesano repetidor de viejas formas, y no alguien creativo, ahora yacería en el olvido como la inmensa mayoría de los artesanos repetitivos, pero el solo hecho de estar ahora hablando de su trabajo significa que era un verdadero diseñador. […] Las sillas de aquella época estaban hechas con muchas piezas de madera, muchos listones o barrotes encajados entre sí o pegados con cola. […] La realización y el montaje de todas estas piezas requerían mucho trabajo y desperdicio de material. Michael Thonet pensó que a lo mejor podría inventarse una silla más simple, hecha sin desperdiciar nada, ligera y elegan7

Me refiero al libro Cómo nacen los objetos. Apuntes para una metodología proyectual.

te. Tal vez examinando muebles de malaca curvada tuvo la idea de intentar curvar palos de sección redonda, de haya, empapados en vapor (pensando en las ramas que cuando son frescas se pueden doblar y cuando están secas se rompen), para después introducirlos en un molde y secarlos haciendo evaporar la humedad absorbida. De esta forma los palos conservarían las formas deseadas. ¿Y cuáles eran estas formas deseadas? Thonet pensó que curvando la madera se podían reunir varias funciones: las patas posteriores y el respaldo podían ser una sola pieza, que ya no tendría necesidad de encajes ni de colas. El asiento, en lugar de hacerlo cuadrado, lo hizo redondo de una sola pieza en lugar de las cuatro piezas que había que encajar. De esta forma su primera silla fue realizada con sólo seis piezas unidas con sólo diez tornillos. […] Fue en el año 1859 cuando la silla nueva, modelo 14, se realizó. Esta silla sigue construyéndose aún hoy de la misma forma y hasta hace muy poco habían sido fabricados más de setenta millones de ejemplares. La silla así proyectada y construida resultó más económica, más práctica, ligera y elegante por la coherencia formal del material y de la tecnología empleada, sin más adorno decorativo que las formas surgidas de la técnica. Con el mismo principio proyectual Thonet fabricó más tarde toda una serie de sillas, banquetas, sillones y butacas que son de una coherencia formal ejemplar. Una silla Thonet actualmente representa también un símbolo cultural en las casas donde se encuentran.»

La unión ideal forma/función a la que me refería antes tiene que ver con pensar la inevitabilidad de terminar construyendo un balancín si lo que uno ha inventado es la curvatura de madera.

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Permitidme ahora, y enseguida explico por qué, cambiar de tema y explicar muy rápidamente una curiosidad sobre unas figuras llamadas Daruma. Los muñecos Daruma son figuras votivas japonesas que representan a Bodhidharma (Daruma en japonés), el fundador y primer patriarca del Zen. Dice la leyenda que el maestro Daruma estuvo meditando durante nueve años seguidos en una cueva, lo que le provocó la pérdida de brazos y piernas, atrofiados por falta de uso. Es por esto que los muñecos Daruma tienen forma ovoide, lo que combinado con un centro de gravedad bajo les permite volver a su posición vertical al ser empujados hacia un lado8. Esto representa simbólicamente el optimismo, la persistencia y la determinación. 8

Muñeco Daruma tradicional

de Daruma (V&A Museum, Londres)

Netsuke japonés del siglo xvii en forma

Juguete tentetieso contemporáneo.

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Haciendo colisionar estas dos historias he construido esta escultura. Para hacerla utilicé cuatro piezas en forma de arco provinentes de dos sillas Thonet que adquirí en un anticuario [enseñar sillas]9. Una de sus características es este balanceo algo estúpido10 [proyectar vídeo balancear escultura]. He aquí [señalar movimiento] el conflicto entre ambas caras de la persistencia: optimista y utópica pero repetitiva y absurda.

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10 No querría dejar de defender aquí su valor escultórico en términos fromales. Inevitablemente, la construcción de esta pieza reúne varias ideas que están muy presentes en el proyecto. Por un lado remite a la idea de infinito –de un modo visual incluso, ya que vista de perfil dibuja una lemniscata (∞)– y a la lógica de la repetición –por su construcción por módulos, las juntas de unión, la simetría, etc. Por otro lado parece acentuar cierta idea clásica de la dicotomía dentro/fuera que, sin lugar a duda, es estructuralmente imprescindible para este proyecto. Y finalmente la ambigüedad, claro.

Objeto (la buena idea). Escultura, fragmentos de madera curvada provinentes de sillas Thonet encolados, 32 x 32 x 32 cm.

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A continuación, y a propósito de la persistencia, me gustaría enseñaros una fotografía.

Y a pesar de no ser una repetición fortuita –porque, como digo, nos burlábamos de la foto de cuando éramos niños– al ver las imágenes juntas pensé que podría utilizarlas para empezar un trabajo que tendría su causa en la sospecha de sentido que esta reincidencia11 podía provocar.

2 de la serie Laura y yo (la reincidencia). fotografía digital, 10 x 15 cm.

La chica a la que abrazo en esta imagen es una amiga de la infancia, con quien coincidí durante varios años cuando practicaba hípica en Mallorca y de la que parece ser que estuve locamente enamorado durante un tiempo. La cuestión es que acudí recientemente a su ceremonia de graduación universitaria y alguien nos hizo esta fotografía, en la que algunos reconoceréis una parodia más o menos evidente de una imagen que utilicé en una conferencia en enero de este mismo año.

1 de la serie Laura y yo (la reincidencia). fotografía digital, 10 x 15 cm.

11 Es pertinente pienso, señalar aquí una falsedad. Las arrugas y el envejecimiento de la imagen antigua son falsas, resultado de haber llevado la fotografía impresa durante un mes en el bolsillo de mi chaqueta. Una construcción apresurada de nostalgia. Otro comentario realmente revelador tendría que ver con la imagen de la graduación. Si bien es cierto que Laura se licenció como veterinaria recientemente, yo nunca asistí a la ceremonia. Por tanto no solamente la postura que adoptamos es impostada, sino que ni siquiera la foto se hizo realmente en la graduación de ella. Tanto la banda como el diploma que sostiene en la mano son ficticios. De todas las fotos que se hicieron, se eligió la única en la que yo apareceía con los ojos cerrados, lo cual no deja de ser una peculiaridad que ayuda a dotar de verosimilitud y apariencia despreocupada a la instantánea.

Iniesta.

Una de las firmas del diploma, correspondiente al ministro de educación, es un autógrafo de Andrés

Lo que todavía no he dicho es que Laura se licenció como veterinaria.

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Sin embargo, dejadme explicar, muy rápidamente porque vamos mal de tiempo, el resultado de esta suerte de razonamiento descabellado.

De modo que uno podría malinterpretar esta postura –de abrazarla como si se me fuese a escapar para siempre– repetida en estos dos momentos concretos, como si significase que, ya cuando éramos niños, ¡yo no estaba enamorado de ella, sino de la veterinaria potencial que llevaba dentro!12

12 Es posible… Sin embargo tengo que decir que muchas de las decisiones para realizar los elementos que componen este proyecto han sido tomadas en función de lo sugestivas que iban a resultar contadas de forma informal. De ahí la posibilidad de utilizar como detonante legítimo una anécdota de mentira o, en cualquier caso, un tanto exagerada.

Pese a todo, mi intención ha sido acentuar la posibilidad –real– de reconocer en la figura de la veterinaria un objeto de deseo. Para sugerirlo me he limitado a combinar la imagen simple de una veterinaria con el clásico mito erótico –y esto es una cosa personal– de la chica joven oriental.

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Esto es, grosso modo, mi proyecto para Composición de lugar. Muchas Gracias. A propósito, las piezas están situadas en el pasillo de entrada a este auditorio, más o menos estratégicamente colocadas como si estuviesen todavía sin montar, para que un eventual espectador se pueda hacer una idea del proyecto.

Veterinaria (1 y 2). fotografía digital, impresión lambda, 1 elemento de 100 x 70 cm y 1 elemento de 90 x 70 cm.