Herramienta 3 Enfocar el conocimiento del territorio

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II. Diagnosis

Rehabilitar arquitectura tradicional como dialogía cultural: conceptos y principos para su conocimiento y rehabilitación

Josep MUNTAÑOLA Doctor arquitecto Profesor en la Escola Superior d’Arquitectura de Barcelona (UPC) España

1. Introducción

como “dialógico”,1 sino que otros arquitectos importantes como Carlo Scarpa, Richard Neutra

Lo esencial del acto de rehabilitar es, justamente, este “re”habilitar, o volver a hacer habitable, y lo triste de algunas posturas en defensa de la modernidad ha sido el disminuir la importancia de rehabilitar, a causa de una incompatibilidad entre proyecto e historia, o entre la innovación de un futuro y la preservación de un pasado. En trabajos previos ya he analizado cómo esta pretendida incompatibilidad, esconde, de hecho, no una defensa de la modernidad, que no es incompatible con una reinterpretación del pasado, sino todo lo contrario, es decir un apoyo a la especulación para conseguir los máximos beneficios económicos con la arquitectura, dentro del marco de una economía de mercado totalmente abierta y sin ninguna regla. Esta economía de libre intercambio se autorregula en casos como los coches o los ordenadores, ya que el que los acumula para especular, ve como baja su precio rápidamente haciendo inútil su acopio. En casos de bienes de consumo “naturales”, como el café o el petróleo, existen mecanismos de control más o menos eficaces. Con el terreno y los edificios ocurre justamente lo contrario, llegándose a negar la posibilidad de penalizar la propiedad de pisos vacíos o la acumulación de propiedades para impedir que baje el precio, cuando sería inmediato si se aplicará una política fiscal de escala variable como se aplica de hecho en Dinamarca desde hace ya muchos años. Por lo tanto, el mercado no tiene la misma libertad porque, en este caso, habría que aplicar las mismas sanciones que se aplican en otros sectores de las economías con éxito. La arquitectura moderna, con excepciones, no ha caído en esta trampa. Alvar Aalto es un caso ejemplar y su vida es un testimonio constante de que la incompatibilidad entre modernidad y tradición es un grave error. Así dice: “La vida humana contiene en la misma medida tradición y nueva creación. No se puede arrojar la tradición a la basura diciendo que es algo viejo que debe reemplazarse por algo nuevo. La continuidad sigue siendo imprescindible en la vida del hombre. Las ciudades antiguas pueden combinarse perfectamente con una nueva planificación y con su interacción con la naturaleza …” (Schildt, Goran: Alvar Aalto de palabra y por escrito. El croquis Editorial, 2000) (Pág. 363). Es esencial entender que el análisis y la preservación de lo existente no es un freno a la creatividad y a la novedad, sino, todo lo contrario, una condición, un estímulo para un futuro innovador. No solo Alvar Aalto defendió este punto de vista que yo defino

Rehabilitar un enclave tradicional sin haber realizado una fase previa de análisis para determinar sus problemas y potencialidades en todas sus dimensiones puede llevar a tomar decisiones que deriven en hipotecas irreversibles para la sostenibilidad del enclave tradicional.

como “dialógico”1 sino que otros arquitectos importantes como Carlo Scarpa, Richard Neutra o Francesco Venezia lo han, así mismo, defendido. La postura de F.Ll. Wright es también de gran interés. Defendió siempre la compatibilidad entre tradición y modernidad desde el primer momento, en 1895, afirmando que los avances técnicos y artísticos han de ponerse en las manos de los mejores artesanos y de los mejores cerebros de la tradición. Ellos serán los que mejor sabrán innovar.2 Totalmente diferente a la postura europea de la época.

2. Condiciones para que un conocimiento de lo existente sea base de innovación Para una buena rehabilitación hace falta un conocimiento de la situación existente en profundidad. Pero: ¿Qué condiciones ha de cumplir este conocimiento para ser útil y estimular un buen proyecto dialógico? Es alarmante que esta pregunta tenga hoy tan pocas respuestas y tan poca investigación. Es quizás el arquitecto catalán prematuramente desaparecido, Enric Miralles, uno de los

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La naturaleza del territorio a analizar determinará la composición de los estudios multi-sectoriales de análisis a realizar con el objetivo de conocerlo y comprenderlo integralmente.

arquitectos que mejor analizo estos temas.3 En efecto, lo importante es que este conocimiento se coloque en su dinámica sociofísica, o entre una historia social y su geografía. Existe aquí un paralelismo sorprendente con el tema de qué conocimientos ha de tener un buen traductor. Conocer las dos lenguas y el contexto cultural del escrito original, pero, tal como indican los mejores teóricos,4 el traductor ha de sumergir en el lenguaje original el nuevo, buscando una dialogía entre ritmos y tonos. Se trata más de una identificación de significados que de una traducción literal palabra por palabra, lo cual es imposible, especialmente en el caso de la poesía, que equipara la traducción a una poesía innovadora. Por lo tanto, el conocimiento de lo existente ha de ser “sintético”, ha de ser “arquitectónico”. Por ello dice Miralles que conocer una ciudad o un edificio ya existente es comprender sus “cambios” de

Paisaje rural en Grecia

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forma y uso, y saber su “por qué”. O también cuando indica que las funciones más específicas e interesantes de un lugar se descubren solamente tras muchos años de vivir en él.5 Desarrollar un lugar, edificio, ciudad o territorio, exige, pues, conocer, qué significa y cómo llega a este significado. Solamente después puede conseguirse la complementariedad dialógica a la que antes se refería Alvar Aalto. Conocer la “arquitectura” de un lugar es pues la condición necesaria para re-habilitarlo correctamente. Demoler un lugar y construirlo de nuevo, en cambio, no exige este conocimiento. He aquí la dificultad que hace más difícil aceptar la rehabilitación, puesto que obliga a este análisis previo. Pero, como decíamos, al destruir lo existente se pierden, para siempre, estímulos insustituibles para el desarrollo de una cultura, y culturas enteras. Lo mismo ocurre con la traducción: si no existieran traducciones, se perderían las lenguas minoritarias y acabaríamos con una sola lengua y con una gran pobreza lingüística y cultural que se basa justamente en la dialogía inter-lenguas. Las lenguas (y las arquitecturas) completamente aisladas, se mueren.

3. Cómo se conoce la “Arquitectura” de un lugar Como decíamos, conocer la arquitectura de un lugar es conocer la razón de ser de sus edificios, ciudades, paisajes, etc., no solamente “conocer” su imagen, su estilo, etc. Antes de rehabilitar hay pues que analizar y conocer lo que se rehabilita. Veamos la importancia de la escala y de la delimitación del campo de conocimiento necesario. Uno de los errores más corrientes es pensarse que un edificio se acaba en un edificio, una ciudad en una ciudad, etc. La primera condición de conocer la “arquitectura” de algo es descubrir que la red de relaciones dentro de un edificio está relacionado con la

Región de Apamea (Siria)

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red de relaciones entre el edificio y su contexto: ciudad, campo, etc. Así una organización de espacios paralelamente a una fachada en los siglos XVII o XVIII, responde a una tipología de “palacio” que pretendía conseguir una circulación con “vistas” a los jardines, conectando una cadena de espacios de forma “teatral”, por otro lado. Esto no tendría ningún significado sin una “arquitectura” que relaciona un “orden” social con un “orden” de la naturaleza geográfica. Esta “arquitectura“ acaba siendo imitada por casas de campo muy alejadas de los palacios de la corte. Por lo tanto, son las relaciones entre uso del territorio e historia social las que indican cual es la escala del conocimiento arquitectónico. Hay pasos en un núcleo urbano que tienen un significado de acceso al agua y de conexión con el río. Modernamente estos pasos ya no son necesarios para beber o obtener agua. Sin embargo: ¿Por qué no mantener la conexión con las fuentes y el río por razones de sostenibilidad y, como dice Alvar Aalto, de facilitar las conexiones entre lo nuevo y lo viejo desde un uso correcto de la naturaleza? Las razones de ser de la arquitectura se basan pues en una “forma de conocimiento” que sintetiza espacio y tiempo, de un lado, y realidad física y social, de otro lado. Estas “formas de conocimiento” son las que en la teoría dialógica se definen por sus “cronotopos”,6 o sea por las articulaciones entre personajes sociales, históricos, de un lado, y el espacio-tiempo físico, de calendario y de la astronomía, por el otro. Así, encontrar la arquitectura de un lugar, para rehabilitarlo es encontrar sus “cronotopos”. Cuando hay un cambio de arquitectura en una ciudad, es que ha cambiado sus cronotopos, y cuando hay varias ciudades superpuestas, su suma es una suma de cronotopos distintos: romanos, medievales, etc. La suma, o la superposición, de distintas arquitecturas con su forma y función específicas es justamente la arquitectura que buscamos. Es un

error buscar solamente una sola época como la única. Hay épocas más interesantes que otras, desde la perspectiva de un conocimiento de arquitectura, pero es a partir del lugar que se ha de rehabilitar, que hay que juzgar la situación global, y no, al revés, valorar solamente desde una historia virtual que se pretende es siempre y en cualquier lugar válida. Veamos un ejemplo: La región del pirineo de “la Cerdanya”, habitada desde épocas prehistóricas se ha convertido en zona turística con “chalets” estilo “Cerdanya,” rústicos del pirineo, inexistentes históricamente y hoy puro invento postmoderno, turístico. La “arquitectura” de este territorio, muy compleja, muy específica, ha pasado casi desapercibida. A pesar de numerosos planes urbanísticos la relación dialógica con el pasado, que no es algo de “estilo”, apenas existe. ¿Por qué? Porque todo en este valle, todo, estaba relacionado a partir de un juego gigantesco de vigilancia, por ser una zona de paso, de un lado, y de una búsqueda de autonomía de subsistencia, por otro lado, por ser una región de paso aislada, de difícil acceso en invierno y con asentamientos pequeños. Como resultado, existía una red de relaciones visuales entre todas las ventanas y los castillos, torres o baluartes de defensa y, además, las ciudades, o edificios de cada núcleo poseían enorme complejidad tipológica que se multiplicaba a nivel de servicios mínimos: horno de pan, iglesia, hostal, colmado, carbón, etc. Sin “conocer” esta arquitectura específica del valle, el pseudo¬tradicionalismo interpreta todo este mundo medieval como “desorden” o “desarrollo espontáneo”, sin darse cuenta de la profunda unidad cronotópica de su arquitectura, en nada, en nada, espontánea, sino necesaria. Y, añado, atención porque esta gigantesca y caleidoscópica arquitectura de la “Cerdanya”, lo es a tres dimensiones. La “arquitectura” de un edificio, territorio, o ciudad, es pues el resultado de una red espaciotemporal de relaciones entre objetos situados geográficamente y sujetos relacionados

Vista de Casares, Andalucía (España)

Paisaje urbano en Alejandría (Egipto)

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históricamente. Cuando tenemos el levantamiento de un objeto existente a rehabilitar, este objeto es como una lupa, anteojo, o telescopio, a partir del cual comprender la arquitectura que lo ha hecho posible7.

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4. Los recorridos de reconocimiento (Les Parcours de la Reconnaissance8)

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El cronotopo mental/educativo

El uso social del espacio

La construcción del espacio

El cronotopo territorial y geográfico

El cronotopo histórico y social

El proyecto

Muy difícil traducir este libro póstumo de Paul Ricoeur, filósofo francés que en los últimos años de su larga vida nos ha dejado escritos excelentes sobre arquitectura.9 Se trata de un texto hermosísimo sobre las relaciones entre las acciones e los hombres y su valor social, o sea, reconocerse a sí mismo en el otro a partir de nuestro “deambular por el mundo”. ¿Qué tiene que ver con la arquitectura? Mucho, puesto que las relaciones entre “itinerarios” (la promenade de Le Corbusier) y el “reconocerse” en el otro sujeto humano, es justamente la “arquitectura” en su razón de ser profunda. Por lo tanto, recorrer un edificio o una ciudad existente es tratar de entenderse, o de “reconocerse” en aquellos espacios desde la acción propia (parcour) “en lugar de” otros sujetos posibles. Cada capítulo del libro podría servir de guía teórica a nuestro propósito de rehabilitar bien, pero destacaré solamente una inteligente simetría entre memoria y promesa (utopía) que Ricoeur completa con las dos contrarias el olvido y la traición. Es decir, un exceso de memoria detiene la promesa de algo nuevo, pero el olvido nos impide “reconocernos” en edificios existentes que podrían preservarse. El olvido total es la muerte de la memoria y la destrucción total del pasado, con un futuro incierto y angustioso. La promesa (utopía) complementa el pasado y lo innova, pero: ¿Cuántas veces la modernidad ha de traicionar la promesa, de mayor calidad de vida, de mayor seguridad social, etc. Para controlar sus excesos? Por ejemplo, la presión sobre los inquilinos viejos para que se vayan, en lugar de establecer vitalicios, etc.10 En conclusión, en cada proyecto de rehabilitación hay que establecer los “recorridos del reconocimiento”, de la arquitectura que vale la pena preservar y así poder “dialogar” con ella desde una modernidad presente. En el diagrama I puede encontrarse esta misma realidad fenomenológica el espacio-tiempo de la arquitectura como triple dimensión articulada tanto desde la geografía, como desde la historia, como desde el proyecto.11

Figura 1 : Las tres dimensiones de la arquitectura

transformación de la costa mediterránea dialogando con lo existente, en lugar de destruirlo? Como consecuencia hay que establecer la red de relaciones espaciotemporales, sociofísicas y cronotópicas propias de la arquitectura vernacular mediterránea: sus relaciones con las actividades en el mar, con los nuevos usos turísticos,, con las necesarias conexiones mar-montaña, pesca-agricultura, etc. Probablemente quedan pocos ejemplos vivos, pero hay que apoyarse en los pocos que existan para promover su reproducción, de un modo parecido a cómo se han conseguido preservar especies animales y vegetales a partir de unos pocos ejemplares vivos. La complejidad de estas relaciones cronotópicas presentes en arquitecturas preservadas hay que incorporarla en los nuevos asentamientos, o en el crecimiento de los antiguos, sin copiar nunca ni estilos ni técnicas constructivas, sino imaginando cómo preservar las relaciones socio-físicas y culturales en el interior de las nuevas arquitecturas, cosa que casi nunca se ha hecho.

5. Principios metodológicos para RehabiMed Podríamos ensayar unos principios metodológicos para el área del mediterráneo de RehabiMed, inspirados en los fundamentos teóricos anteriores. Dicho de otro modo: ¿Cómo facilitar la

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Casa-patio abandonada en Birzeit, expresión de la vida en comunidad (Palestina)

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Aprender del pasado no es nunca copiarlo sino comprenderlo, entender su arquitectura, sentirla como propia: cultivarla. Por tanto es esencial, en los casos de preservación, mantener la calidad de estas relaciones entre el mar y la montaña, entre los espacios públicos y el mar, entre las barcas y la circulación, entre lo privado y lo público, entre lo natural y lo artificial, entre la noche y el día, entre lo festivo y lo no festivo, etc. Existen estudios antropológicos y metodológicos que pueden ayudar en este análisis de relaciones.12 Por último, hay que decidir como revitalizar estos tejidos vernaculares sin destruirlos, o sea sin destruir toda esta red de relaciones, sino, por el contrario, revitalizarlas. Parece algo imposible, pero no lo es, puesto que durante muchos siglos ha sido posible: ¿Por qué no ahora? Porque no aceptamos vida moderna en arquitectura anterior, antes de tomarnos la molestia de analizar esta posibilidad. No todas las actividades modernas son posibles en todas las arquitecturas existentes. Se trata de seleccionar en los planes de rehabilitación integral cuáles son posibles y dónde son posibles. Cuando una relación se rompe y se acepta esta ruptura (pongamos por ejemplo las vistas al mar), será porque deja de tener sentido por un cambio cultural profundo, o porque otras relaciones más importantes (por ejemplo, los beneficios de especular con el suelo). Pero, en ningún caso, es posible construir y rehabilitar sin modificar, preservar o eliminar relaciones. Por lo tanto es esencial, en cualquier proyecto de rehabilitación el análisis previo de qué relaciones hay que estimular, cuáles hay que eliminar y cuáles son nuevas y necesarias. No hay duda de que ello implica un “jerarquía” (una “arquitectura”) de valores. No se trata de una decisión mecánica o ni tan siquiera solamente científica, sino, además, se trata de un juicio ético y estético.13 Existen centenares de listas de factores a tener en cuenta en un

Mercado en las calles de la medina de Túnez

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lugar, para evaluarlo o para rehabilitarlo. Sin embargo, como ya he puesto en evidencia en numerosos trabajos14 cada vez se valoran más los factores relacionados directamente con la economía: precio del suelo, posibilidad de trabajo, cercanía de sitios de compra, etc. Aunque esenciales, estas “relaciones” no son suficientes, y aquí pongo algunos factores normalmente olvidados.

a) Grupo de factores relacionados con el ruido, la toxicidad del aire o las radiaciones. Son especialmente vulnerables los niños y ancianos. b) Grupo de factores psico-sociales e vandalismo y violencia social directamente relacionados con la apropiación de los lugares y la presencia de vigilancia social, natural. (No solo policía). c) Relaciones de privacidad-publicidad, con necesidades específicas en cada edad, sexo, cultura, etc. d) Relaciones histórico-culturales que estimulan y hacen inteligible relaciones esenciales en el pasado o, por el contrario, su destrucción convierte la rehabilitación en ininteligible o, incluso, en anecdótica o absurda. e) Relaciones entre forma y transporte, y sus complejas articulaciones a diferentes escalas, incluyendo la conexión, importantísima, entre visibilidad y orientación espacial, ya que su ausencia provoca accidentes de todo tipo. Y así podría seguirse.

6. Un ejemplo de paisaje rehabilitado Junto con la arquitecta y historiadora Magda Saura pude realizar entre el año 1990 y el año 1992 una rehabilitación de un frente marítimo excepcional entre las poblaciones de La Escala y Sant Martí d'Empuries. Este proyecto fue el resultado de la confluencia de factores históricos, la llegada de la Llama Olímpica a La Escala hacia los Juegos Olímpicos en Barcelona, del cruce entre varias administraciones, y del convenio entre la Universidad Politécnica de Cataluña, el Ayuntamiento de La Escala y la Fundación Getty de Los Ángeles que otorgó una subvención al proyecto gracias a la gestión de la profesora Magda Saura. El proyecto empezó con un plan especial de protección, siguió con un análisis exhaustivo de la situación muy degenerada del frente marítimo entre la ciudad grecorromana de Empúries y el mar, y acabó con la construcción del frente de mar, respetuoso con el mar, con las ruinas, con la vegetación/plantada por la Generalitat de Catalunya a principios del siglo XX, y con las dunas, resultado de un plan de protección de las ruinas a finales del siglo XIX. El trabajo valió la pena, aunque el proceso no estuvo exento de problemas de todo tipo, como es habitual en estos casos en los que se conjugan muchos intereses.

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Lo esencial es que la forma final no fue un “a priori”, sino un resultado dirigido por la intención esencial de que el paisaje cultural excepcional, del lugar no perdiera carácter, riqueza de relaciones (mar-montaña, ruinas y uso turístico, espacio público y tranquilidad ante el tráfico rodado, etc.). La calidad en el juego sociofísico de relaciones creo que se mantuvo y se consolidó, puesto que ya los coches estaban invadiendo las zonas verdes y la arena. No todo se logró, pero si algo se logró, fue gracias a la solidez del estudio histórico geográfico previo y el conocimiento profundo de la arquitectura del lugar. Creo que sería un lugar que Alvar Aalto visitaría hoy con agrado

1

Ver Muntañola, J. Topogénesis. Edicions UPC, Barcelona, 2000. Original en francés en Anthropos, París, 1996

2

M. Pollack, ed. The Education of the Architect. MIT Press, 1996.

3

3 Muntañola, Creo que sería un lugar que Alvar Aalto visitaría hoy con agrado. J. Arquitectura 2000. Edicions UPC, 2004. (Textos en inglés y en español).

4

Messori, R. La Parola Itinerrante. Mucchi, Modena, 2001.

5 6

7

Ver opus cit. nota 3. Supra. Muntañola, J. Architecture as a Thinking Matter. Congreso Internacional de Semiótica. Lyón, 2004 Saura, M. Pobles Catalans/Catalan Villages. Edicions UPC, Barcelona, 1999..

8

Ricoeur, P. Les Parcours de la Reconnaissance. Stock, París, 2005.

9

Ver Muntañola, J. ed. “Architecture et Hermeneutique”. (Textos originales e inéditos en francés y en español). Edicions UPC, Barcelona, 2002.

10

En Barcelona se han dado casos

11

11 Muntañola, J. Las Formas del Tiempo. (In press).

12

Rapoport, A. Arquitectura, Diseño y Cultura. (Texto en inglés y en castellano. Edicions UPC,Barcelona, 2001.

Esta obra ha sido publicada en la revista Quaderns d’Arquitectura del Colegio de Arquitectos de Cataluña.

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13 Muntañola, J. Arquitectura, Modernidad y Conocimiento. Edicions UPC, Barcelona, 2002.

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Resumen en conclusiones del programa europeo COST C2 (1996-2000). Publicado por la Comisión Europea: Impact of Infrastructures on the Quality of Urban Form. Publication number: EUR 19207. Año2000. ISBN: 92-828-8996-3