Cuando llega la hora (de partir) Preadolescentes

Cuando llega la hora (de partir) Preadolescentes Pablo Sparta Hace poco tiempo atrás tuvimos uno de los momentos más críticos en nuestra clase de pr...
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Cuando llega la hora (de partir) Preadolescentes

Pablo Sparta

Hace poco tiempo atrás tuvimos uno de los momentos más críticos en nuestra clase de preadolescentes (12 a 14 años). Uno de nuestros queridos chicos falleció en un accidente ferroviario. Para todos fue un shock, un golpe desconcertante difícil de asimilar. Sin embargo, los más desprevenidos fueron los mismos preadolescentes quienes nunca se habían imaginado que algo como esto podría llegar a pasarles. La presente lección es la clase necesaria que tuvimos luego de la partida de nuestro amado "Joni". Nos decidimos a publicarla pues consideramos que puede ser de utilidad en casos como el mencionado. Adjuntamos una primera parte donde se desarrolla el estudio desde le punto de vista del maestro que lo conduce, y en segundo término, una hoja de actividades que realizarán los alumnos. Esperamos les sea de bendición. También apreciaríamos mucho vuestros comentarios. Suyo en Cristo, Pablo Sparta.

2002, Iglesia Ríos de Vida - http://www.riosdevida.com - [email protected]

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Cuando llega la hora (de partir) Preadolescentes

Pablo Sparta

Cuando llega la hora El cristiano y el fin de la vida del cuerpo. Uno de los temas más difíciles de enfrentar para las personas es la muerte. Todos tendremos algún tipo de contacto con este tema, ya sea porque pasemos por ella o porque algún ser querido fallezca. Frente a la muerte, la gente tiene distintas formas de reaccionar. La mayoría se pone muy triste, se angustia y hasta caen en fuertes depresiones. Otros se sienten culpables por la muerte del ser querido, pensando que si hubieran hecho esto o aquello la podrían haber salvado; o se acuerdan de hechos que hicieron sentir mal a la persona fallecida (peleas, discusiones, falta de expresiones de cariño). Unos reaccionan con ira, furia, enojo, se ponen muy agresivos. Tienen ganas de gritar, de pegar, de “romper todo”. Es que se sienten que no pueden hacer nada, se sienten “impotentes”. Algunos le echan la culpa a alguien, dejando que crezca el rencor y la rebeldía dentro de ellos. Así hay personas que se enojan con el doctor que estaba involucrado, o con los pastores porque no lo visitaron, o con Dios porque permitió que eso ocurriera. Hay personas que niegan que la persona haya muerto: es tan fuerte el dolor que sienten que se creen una fantasía y actúan como si la persona aún estaría viva. También es común, sobre todo en los niños, que se produzcan temores. Miedo a morir, miedo a que muera un ser querido cercano, miedo de ir a un lugar desconocido y ser separado de nuestros seres queridos, miedo a que nuestro cuerpo se dañe, miedo a sufrir y otros miedos. Todo esto pasa porque la muerte es una situación que lleva al ser humano al límite de sus fuerzas.

¿Dios inventó la muerte? La muerte es algo feo, horrible. ¿Puede ser que Dios la haya querido para nosotros? Cuando Dios creó al hombre, lo creó para que viva, no para que se enferme ni para que se muera. La muerte vino después por culpa del ser humano, no por culpa de Dios. Dice la Biblia en 1° Corintios 15:21 “Porque...la muerte entró por un hombre...” y tiene razón. Dios le había avisado al hombre que es lo que tenía que evitar para no morir. Génesis 2:16-17 Y Jehová Dios mandó al hombre diciendo: "Puedes comer de todos los árboles del jardín; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás." Sin embargo, el ser humano no hizo caso, desobedeció y comió del fruto del árbol. Génesis 3:17-19 Y al hombre dijo: --Porque obedeciste la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te mandé diciendo: "No comas de él", sea maldita la tierra por tu causa. Con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado. Porque polvo eres y al polvo volverás. No fueron los poderes de la fruta que comieron los que causaron que entrara la muerte en el mundo, sino la actitud de desobediencia –es decir- el pecado. Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte.... A partir de ese momento se dispuso una nueva ley en la naturaleza. Hebreos 9:27 Y de la manera que está establecido á los hombres que mueran una vez, y después el juicio; Y luego de Adán y Eva, todos los hombres y mujeres de este mundo tuvieron que pasar por la muerte. Sólo se salvaron Enoc y Elías.

¿Por qué los creyentes tenemos que morir, si ya fuimos perdonados de nuestros pecados? El libro de Romanos (6:23) dice que la paga del pecado es muerte pero que la dádiva o regalo de Dios es vida eterna. Y el libro de Hebreos (2:14-15) declara que el Señor Jesús murió para destruir el poder del que tenía el imperio de la muerte. Entonces ¿por qué morimos si ya hemos sido perdonados, salvados y tenemos vida eterna? ¿No podía ser que nos pase igual que Enoc y Elías? La Biblia no da una respuesta directa a este tema, y no sabemos exactamente por qué Dios hace de esta manera. Pero vemos algunas razones que seguramente nos van a ayudar. Si el Señor no quiere llevarnos al cielo sin morir, por algo será porque El sabe lo que hace. Si Dios lo permite, seguro que será para bien. Dice Romanos 8:28 Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que son llamados conforme a su propósito. Aunque tengamos que pasar por enfermedades y muerte, no vamos solos pues nuestro Padre está con nosotros. Veamos el Salmo 23: 4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Saber que vamos a dejar este cuerpo nos ayuda a no envanecernos o “agrandarnos”. Dios ha puesto límite a nuestra existencia en la tierra y nada podemos hacer. (Salmo 90:10 Los días de nuestra vida son setenta años; y en los más robustos, ochenta años. ... pronto pasan, y volamos.). Que nos vayamos con el Señor “a tiempo” puede evitar que hagamos o suframos cosas malas. El rey Ezequías, al enterarse que se iba a morir, se puso muy mal; por eso Dios le prolongó la vida 15 años (2ª Reyes 20). Pero en esos años “de más” el rey de envaneció mostrando los tesoros a los extranjeros y, por otro lado, tuvo un hijo llamado Manasés que luego fue uno de los reyes mas malvados del reino de Judá (2ª Reyes 21:16). La muerte es un enemigo vencido pero no está destruida todavía: 1ª Corintios 15:26 El último enemigo que será destruido es la muerte. Como a todos nuestros enemigos, tenemos que usar la fe para enfrentarla. Por ahora, morir es la única forma de ir al cielo y terminar con la lucha que tenemos contra nuestra naturaleza pecaminosa (el viejo hombre).

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¿A dónde vamos los hijos de Dios al dejar este cuerpo? El Señor Jesús dice que hay un lugar preparado para nosotros, una vez que partamos de este mundo. Juan 14:1-3 NO se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, á preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Aunque hay mucho lugar, el cielo no es para todos sino sólo para aquellos que tienen la vida de Cristo. Algunos piensan que después de morir, se va a un lugar llamado Purgatorio para “purgar” (limpiar) o pagar algunas cosas malas que hemos hecho. Pero la Biblia no lo menciona, sino que dice que en el mismo momento que nos vamos de acá, llegamos allá: 2ª Corintios 5:8 Pues confiamos y consideramos mejor estar ausentes del cuerpo, y estar presentes delante del Señor. Filipenses 1:23 Me siento presionado por ambas partes. Tengo el deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; Lucas 23:43 Entonces Jesús le dijo: --De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

¿Cómo será el cielo? ¿No sería lindo que alguien volviera y nos contara cómo es allí? Cuenta la Biblia que el apóstol Pablo fue llevado al cielo, y vio y oyó cosas hermosísimas, pero Dios le prohibió que las cuente. 2ª Corintios 12:2-4 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años--si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe-- fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y sé respecto a este hombre--si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe que fue arrebatado al paraíso, donde escuchó cosas inefables que al hombre no le es permitido expresar. Así que Dios no quiere que sepamos mucho del cielo. El sabrá por qué, tal vez para que no queramos irnos antes de tiempo. Pero algunas cosas sabemos de este lugar tan precioso: Lo más importante: vamos a estar con el Padre y su Hijo Jesucristo. (Marcos 16:19 Y el Señor, después que les habló, fué recibido arriba en el cielo, y sentóse á la diestra de Dios.) Allí van a estar todos los creyentes. Jesús contó que Lázaro, el mendigo, estaba en el cielo con Abraham (Lucas 16:23). ¡Va a ser hermoso encontrarnos con tantos héroes bíblicos, con tantos amigos y conocidos! Tendremos muchísimo tiempo para disfrutar del cielo porque el “tiempo no será más” (Apocalipsis 10:6). No habrá tristezas, ni llanto, ni dolor: Apocalipsis 21:4 Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas. El lugar será hermoso, por eso es llamado “paraíso”. En el libro de Apocalipsis (21:9-22:5), el apóstol Juan expresó como pudo las maravillas que estaba viendo: una ciudad increíble de piedras y preciosas, iluminada directamente por Dios, donde no habrá noche (¡no hará falta dormir!) ni maldición ni enfermedad... Tendremos un cuerpo nuevo, transformado, especial como el de Jesús luego de haber resucitado. Este cuerpo lo tendremos recién cuando Jesús venga a buscar a Su Pueblo y todos resuciten (1 Corintios 15:51-54). Es un lugar donde nos sentiremos tan a gusto que nunca nos vamos a querer ir.

Dios nos cuida. No es bueno tener miedo, ni siquiera a la muerte. Tenemos un gran remedio contra el temor que es el amor de Dios: 1 Juan 4:18 En amor no hay temor; mas el perfecto amor echa fuera el temor... Jesús vino a librarnos del temor a morir, para que vivamos felices y sin ataduras, para que no estemos esclavos de ese miedo: Hebreos 2:15 15 y para librar a los que por el temor de la muerte estaban toda la vida condenados a esclavitud.. El está atento y controla todo lo que nos pasa, nada es por error, nada es por accidente. El tiene un plan para nuestra vida. Lucas 12: 6-7 ¿No se venden cinco pajaritos por dos cuartos? Pues ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pero aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; más valéis vosotros que muchos pajaritos. No tengamos dudas de que todo lo que nos pasa es para bien (Romanos 8:28) porque su voluntad es perfecta (Romanos 12:22).

Que tenemos que hacer nosotros frente a la muerte. La Biblia no dice que no tenemos que entristecernos cuando alguien querido se va. Jesús mismo lloró cuando su amigo Lázaro murió (Juan 11:35-36) y así todos se dieron cuenta de cuánto lo quería. El Señor Jesús comprende nuestro dolor pues el mismo fue afligido con todas nuestras tristezas (Isaías 63:9 En toda angustia de ellos fue angustiado...), nos bendice y nos consuela (Mateo 5:4); es mas, nos consuela tanto que después podemos consolar a otros: 2 Corintios 1:4 El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios. Pero los cristianos no somos fatalistas como el resto de la gente, no nos desesperamos ni nos enloquecemos porque nosotros tenemos esperanza de vida luego de acabado nuestro tiempo aquí. Por eso no tenemos que dejar que nos contagien ni se nos peguen las reacciones desesperadas de los que no conocen a Jesús.

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Cuando llega la hora (de partir) Preadolescentes

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1 Tesalonicenses 4:13 Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Tenemos que recibir esa paz tremenda que nos da el Señor: Filipenses 4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. Si estamos demasiado desesperados, tendremos que revisar si realmente creemos en lo que Dios dice, si nuestra fe no está débil... o no existe. La muerte propia o ajena de enfrenta con fe, es la única manera. La fe es estar plenamente convencidos de que lo que esperamos y aún no vemos, existe y es real (Hebreos 11:1). Estando fuerte nuestra fe, hasta estaremos contentos en el momento de partir. Así le pasaba al apóstol Pablo. Cuando el estaba por morir, no le pidió a nadie nada, no hizo como Ezequías. Es mas, dijo que para el, estar con Cristo era muchísimo mejor (Filipenses 1:23). Obviamente que no vamos a buscar morir, pero cuando llegue el momento, estaremos en paz para entrar en la etapa mas maravillosa de nuestra vida: la eternidad.

Reflexiones Dice la Biblia que mejor es ir a una casa en duelo que a una casa en fiesta, porque aquello es el fin de todos los hombres y al que vive le hará reflexionar (Eclesiastés 7:2). Sin duda que estas situaciones nos pueden ayudar a pensar un montón de cosas. Creo que hay dos que son muy importantes. 1. Hay sólo una oportunidad de hacer las cosas. Tenemos que aprovechar el tiempo para hacer las cosas que Dios quiere que hagamos. Pablo decía que el morir era una ganancia para el, pero que el vivir era Cristo –es decir- trabajar para Jesús. Debemos aprovechar cada uno de nuestros días, como si fueran un tesoro (Salmos 90:12 Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría). Como dice el dicho popular: no dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy. 2. El segundo tiene que ver con el primero: atendamos a los demás hoy, no lo dejemos para mañana. Abracemos a nuestros padres hoy, digámosle a nuestros parientes cuánto los queremos hoy, alentemos a nuestros amigos hoy. También cuidemos de nuestro cuerpo y salud. Cada momento es hermoso y no podemos desperdiciarlo. A veces Dios nos sacude un poquito para que nos pongamos las pilas, para que volvamos a cargarnos de fuerza y subamos un nuevo escalón. ¿Le decimos al Señor que estamos dispuestos a vivir como El quiere?.

Bibliografía. Anhelando Su Venida – Daniel García – Editorial Quilmes Más que Maestros – Betty C. De Constance – Publicaciones Alianza El Pastor como Consejero – Paul Hoff – Editorial Vida Las citas bíblicas están tomadas de la versión Reina Valera (Antigüa o Actualizada según el caso)

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Cuando llega la hora El cristiano y el fin de la vida del cuerpo.

Actividad 1. Acerca de la persona que ya no está.

¿Qué es lo que mas vas a extrañar?

¿Hay algo que no pudiste hacer o decirle? ¿Qué?

¿Te arrepientes de algo, te sientes culpable por algo?

¿Te hizo pensar en tu propia partida?

Indica cuáles son tus sentimientos: Estoy enojado con el que murió. Estoy enojado conmigo mismo. Estoy muy triste. No siento nada. No siento nada, no puedo llorar y me siento mal por eso. Siento que ya nada será como antes. Tengo miedo de morir. Tengo miedo de que alguien cercano a mi muera. Estoy confundido, no entiendo por qué Dios permitió que muriera. Otros:_____________________________________________________________. ¿Para qué puede servir que alguien fallezca?

Actividad 2. Aprovechar el tiempo. Escribe a continuación tres cosas que deberías hacer para aprovechar mejor el tiempo que Dios te da. 1. 2. 3.