Ciudad Rodrigo en la Guerra de la Independencia

Ciudad Rodrigo en la Guerra de la Independencia. Wellington frente a Napoleón. 1. MARCO TEÓRICO: Guerras Napoleónicas. Guerra Peninsular. Guerra de la...
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Ciudad Rodrigo en la Guerra de la Independencia. Wellington frente a Napoleón. 1. MARCO TEÓRICO: Guerras Napoleónicas. Guerra Peninsular. Guerra de la Independencia. Tres nombres diferentes para referirnos a un conflicto que fue determinante en la historia de todo el continente europeo. Ciudad Rodrigo, plaza fuerte de la frontera entre España y Portugal, fue un enclave estratégico codiciado por los ejércitos franceses e ingleses durante los años que duró la contienda. Desde que en noviembre de 1807 los ejércitos napoleónicos llevan a cabo su primer intento para invadir Portugal bajo el mando del general Junot, esta ciudad cobra mayor protagonismo hasta el final de la guerra, en 1813. Sus murallas y su Tierra fueron testigos mudos de combates, sitios, batallas y saqueos. Durante setenta y seis días sufrió el asedio dirigido por los prestigiosos mariscales de Napoleón, Massena, Ney y Junot, que se inició el 25 de abril de 1810 y concluyó el 10 de julio con la rendición de la plaza, después de una desesperada pero heroica resistencia. Gracias al tiempo empleado por el ejército napoleónico en la toma de Ciudad Rodrigo, Lord Wellington, al mando de las tropas aliadas, pudo organizar la defensa del territorio portugués y concluir la construcción de las Líneas de Torres Vedras, fortificación infranqueable que obligó al ejército francés a desistir en sus pretensiones imperialistas sobre el territorio luso. Casi dos años después del primer asedio, será Wellington quién vuelva a sitiar la ciudad para liberarla de la ocupación francesa. En señal de agradecimiento, las Cortes de Cádiz le otorgan el título de Duque de Ciudad Rodrigo el 30 de enero del mismo año. En este segundo asedio perdieron la vida dos de los más relevantes generales del ejército británico, Crawfurd y Mackinnon, además de centenares de soldados y víctimas anónimas. Pero también la ciudad fue víctima tras el brutal asalto, sufriendo un terrible saqueo motivado por su firme resistencia.

Ciudad Rodrigo atesora un rico patrimonio histórico y militar que nos ayuda a ilustrar los relatos de aquellos años de enfrentamiento, como su fortificación abaluartada o los impactos de artillería en la torre de la Catedral y otros edificios. Los habitantes de hace dos siglos podrían reconocer las viejas calles, casas, palacios e iglesias, porque apenas se han modificado desde entonces. En los alrededores y cercanías de la población también se mantienen otros puntos y lugares emblemáticos de la contienda: el Teso de San Francisco, el Monasterio de la Caridad, el Fuerte de la Concepción, Almeida, Freineda, Fuentes de Oñoro, Espeja, Fuenteguinaldo, El Bodón, Tamames….

En el año 2010 Ciudad Rodrigo conmemoró los doscientos años del primer Sitio sufrido por la localidad. Gracias al esfuerzo desarrollado por las Administraciones y las Asociaciones Locales, junto con la colaboración desinteresada de algunos particulares, tuvieron lugar toda una serie de actos encaminados a dar a conocer este importante hito histórico que hasta el momento no había recibido toda la atención que merecía. Entre ellos cabe destacar la organización de la exposición titulada “La Ciudad frente a Napoleón. Bicentenario del Sitio de Ciudad Rodrigo de 1810”. Este año de 2012 celebramos el Bicentenario de la liberación de Ciudad Rodrigo gracias a la intervención del ejercito inglés comandado por el Duque de Wellington, quien el 19 de enero de 1812 obligó al general Barrié a rendir la plaza y abrió la brecha del imparable avance en la expulsión de las tropas napoleónicas de la Península. Porque la muralla de Ciudad Rodrigo simboliza la resistencia española ante los deseos imperialistas de Napoleón y las brechas que fueron abiertas en ella representan la realización de los deseos de ambos ejércitos: por un lado, con la toma de Ciudad Rodrigo, el Mariscal Massena, considerará superado el mayor obstáculo para adentrarse en el territorio luso, y posteriormente, esa brecha, abierta exactamente en el mismo lugar en que lo fuera dos años antes, será una brecha en la moral francesa, simbolizando la descomposición del Imperio Napoleónico y el resurgir de la esperanza en el pueblo español. Con esta exposición intentamos dar a conocer un momento que fue crucial en el devenir histórico de Ciudad Rodrigo y de toda la Península, contextualizarlo en el tiempo y poner de manifiesto las razones que la convirtieron en un enclave

estratégico en el desarrollo de la contienda, así cómo dar a conocer a los protagonistas del enfrentamiento y las vicisitudes que determinaron la expulsión de las tropas francesas que habían convertido a Ciudad Rodrigo en un objetivo de vital importancia previo a la deseada invasión de Portugal. Gracias a los documentos que han llegado hasta nuestros días, podemos reconstruir la historia de hace dos siglos y reivindicar la relevancia de la Tierra de Ciudad Rodrigo en la historia de la Guerra de la Independencia.

2. OBJETIVOS: -

Contextualizar el periodo histórico de la Guerra de la Independencia Española, prestando especial atención al entorno geográfico que nos ocupa: las ciudades fronterizas de España y Portugal.

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Mostrar las características del enfrentamiento y sus consecuencias.

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Recordar la historia de la Tierra de Ciudad Rodrigo y poner de manifiesto el importante papel que desempeñó en el desarrollo del conflicto.

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Estudiar cómo el paso de los diferentes ejércitos y los años de enfrentamiento influyeron en la vida de las gentes y en las tradiciones locales.

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Conmemorar el Bicentenario de la liberación de Ciudad Rodrigo.

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Dar a conocer dos de los principales protagonistas del conflicto: Napoleón Bonaparte y Sir Arthur Wellesley, el Duque de Wellington que con su paso por Ciudad Rodrigo estableció unos lazos de unión que aún llegan hasta nuestros días.

3. DISCURSO EXPOSITIVO: La muestra se organiza en 3 Capítulos, en los que se desarrolla un discurso de carácter temático apoyado en las diferentes piezas que componen la colección. Aunque el Capítulo I es de carácter más general e ilustra algunos de los momentos y personajes más destacados de la contienda, en el Capítulo II se utilizan criterios de tipo cronológico a la hora de exponer los hechos determinantes del enfrentamiento para lograr una mayor comprensión de los contenidos que se quieren transmitir.

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Capítulos:



CAPÍTULO I: Goya. Un Reportero de Excepción.

La muestra comienza con una introducción a la Guerra de la Independencia, ilustrada a través de uno de los documentos gráficos más brutales que han llegado hasta nosotros: Los Desastres de la Guerra. Mientras que muchos artistas reproducen en sus obras el tema de la Guerra de la Independencia como algo hermoso, la visión de Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828), es ejemplarmente singular; testigo directo de la ocupación y resistencia napoleónica, plasma en las planchas que compondrán esta serie, toda la realidad y brutalidad de la miseria humana en un conflicto bélico. Goya se adelanta en el tiempo a los actuales y modernos reporteros gráficos de guerra, efectúa este trabajo de una forma un tanto clandestina, dado que en las primeras planchas realiza una feroz crítica a los ocupantes napoleónicos, para continuar con otra fuerte crítica al régimen absolutista de Fernando VII y al clero de la época. Por ello estas estampas no son publicadas hasta fechas muy posteriores a la muerte del autor. De la serie completa de “Los Desastres de la Guerra” que se muestran en esta exposición, las ochenta primeras láminas pertenecen a la quinta edición de 1923 y las dos últimas a la primera de 1958. Junto con la obra de este primer “reportero de guerra”, en este capítulo se exhiben otras piezas que nos hablan de los orígenes del enfrentamiento y de uno de sus principales protagonistas: Napoleón Bonaparte, presente en la exposición a través de una de las máscaras funerarias que en el año 1833 realizó su médico personal, Francesco Antommarchi, a partir del molde que elaboró del rostro de Napoleón dos días después de certificar su defunción en la Isla de Santa Elena, lugar al que fue desterrado después de librar su última batalla en Waterloo.



CAPÍTULO II: La Guerra de la Independencia en la Tierra de Ciudad Rodrigo.

Una de las primeras obras que encuentra el visitante en este capítulo es un grabado perteneciente a la obra de Louis Adolphe Thiers, Atlas de l´Histoire du Cosulat et de l`Empire, publicada en 1859 en París, en el que reproduce el plano de seis ciudades españolas afamadas tanto por los trágicos asedios que padecieron cómo por las heroicas defensas que protagonizaron antes de su ocupación por las tropas francesas. Entre las ciudades de Cádiz, Tarragona, Badajoz, Lérida y Tortosa, también aparece representada la plaza fuerte de Ciudad Rodrigo: por su situación estratégica esta localidad se convirtió en un enclave fundamental en el desarrollo de la guerra. Ejemplo de la resistencia española, en ella se congregaron numerosos voluntarios y milicianos provenientes de las localidades cercanas que ya habían caído bajo el dominio francés, dispuestos a dar su vida por defender su patria, su hogar y el trono del “Deseado” Fernando VII del invasor. A través de una amplia muestra de documentos originales se va dibujando la historia de Ciudad Rodrigo y de su tierra desde el año 1808 hasta el final de la Guerra en el año 1813. Entre las obras expuestas se incluyen mapas geográficos y militares, como el confeccionado en el año 1800 por los ingenieros militares Florian Gerig y Julián Albo en el que muestran la parte de frontera del Reino de León con el de Portugal que se hallaba entre Galicia y Extremadura; acuarelas, como la realizada por el médico militar británico Adam Neale representando el paso por Ciudad Rodrigo de la primera expedición inglesa procedente de Portugal, comandada por el general Sir John Moore, el once de noviembre del 1808; grabados; retratos de algunos de los principales protagonistas de la contienda como Napoleón Bonaparte o Lord Wellington y de héroes locales como Don Andrés Pérez de Herrasti o Julián Sánchez el Charro; armamento de la época como fusiles, pistolas, espadas o bombas de artillería; medallas, como la Cruz de Distinción de Ciudad Rodrigo, creada por R.O. de 6 de diciembre de 1814 para condecorar a los defensores de la plaza durante el asedio del 1810. Igualmente el visitante encontrará numerosos documentos como cartas autógrafas, algunas de ellas firmadas por Lord Wellington o Pérez de Herrasti, o periódicos, como la publicación inglesa The London Gazette,

Extraordinario, fechado el Miércoles 5 de febrero de 1812, en el que se publica un informe dirigido por Lord Wellington a Lord Liverpool en el que informa sobre el asalto y toma de la plaza de Ciudad Rodrigo. A partir de las obras y documentos expuestos, se mostrarán las consecuencias de los dos sitios sufridos por la localidad, tanto el del año 1810 como el del año 1812, las características del enfrentamiento y de cada uno de los ejércitos así como de la vida cotidiana de la época, sin olvidar las batallas más importantes en las que se enfrentaron los ejércitos español y aliado contra las tropas napoleónicas y las consecuencias derivadas de cada uno de los combates. •

CAPÍTULO III: Una mirada a la Historia.

Ciudad Rodrigo y varios lugares de la comarca mirobrigense, como Peñaparda, Fuentes de Oñoro, Aldea del Obispo, El Bodón o Fuenteguinaldo, han conmemorado en estos últimos tres años los avatares sufridos en la Guerra de la Independencia. Los enfrentamientos y batallas que vivieron estas tierras han sido el argumento principal elegido para conmemorar el Bicentenario de aquellos hechos, recreando los acontecimientos que formaban parte del acervo colectivo. Estas recreaciones y sus protagonistas son el hilo conductor de esta exposición fotográfica en la que su autor, el joven fotógrafo mirobrigense, José María Vicente, más allá de la historia y la representación también se deleita en la propia estética del momento fotografiado. Es la mirada del fotógrafo lo que prima y, como no, la otra mirada limpia del observador, del visitante, sin más ataduras que la contemplación de unas imágenes gestadas con el esfuerzo y predisposición de muchas personas, vinculadas o no a esta tierra, que quisieron recrear con su colaboración unos hechos que ahora se ofrecen como colofón de lo que ha sido el Bicentenario de la Guerra de la Independencia en la Tierra de Ciudad Rodrigo.