2: LA LITERATURA RENACENTISTA

UNIDAD 3 - 3/2: LA LITERATURA RENACENTISTA Con el Renacimiento se inician los Siglos de Oro de la cultura española: siglo XVI (Renacimiento) y el XVII...
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UNIDAD 3 - 3/2: LA LITERATURA RENACENTISTA Con el Renacimiento se inician los Siglos de Oro de la cultura española: siglo XVI (Renacimiento) y el XVII (Barroco). Etapa de esplendor político y literario.

CONTEXTO HISTÓRICO-CULTURAL PERIODOS 1. ÉPOCA DE CARLOS I Momento de esplendor político y económico, de optimismo y apertura a las nuevas corrientes europeas. Educado en Alemania, Carlos I llegó a España acompañado de notables humanistas. Su reinado supuso la aceptación del Renacimiento y la asimilación del humanismo. En política, Carlos I continúa la línea de fortalecimiento del poder real de los Reyes Católicos. 2. ÉPOCA DE FELIPE II Periodo de fervor religioso que da lugar a la aparición de una abundante literatura religiosa. En los territorios europeos que formaban parte del Imperio se extiende el movimiento luterano que desemboca en el protestantismo. España se alía con el papado y se convierte en la defensora del catolicismo, iniciándose así el periodo conocido como la Contrarreforma (etapa de desconfianza hacia la cultura y de aislamiento de Europa). MARTÍN LUTERO: Teólogo alemán que criticó duramente el desenfreno moral de la Iglesia romana, inicialmente en el comercio de bulas, y creó el movimiento religioso que rechazaba la autoridad del Papado y aspiraba a un retorno a la espiritualidad primitiva. Tanto en el reinado de Carlos I (1ª mitad del siglo) como el de Felipe II (2ª mitad del siglo) suponen periodos de estabilidad, si bien hay momentos de tensión social (revueltas y expulsión de los moriscos). El mantenimiento de un imperio tan grande y el esfuerzo de la colonización llevaron, a la larga, a diversas bancarrotas. Así pues, en el siglo XVI comienza la decadencia económica y política, mientras que la cultura vive un periodo brillante.

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LA CULTURA o

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Refleja la asimilación del humanismo, que concibe al ser humano como eje del universo (un intelectual que se interesa por todos los saberes y se rige por la razón.) Admiración por la cultura clásica grecolatina (mitología, amor por la naturaleza y la belleza). Los humanistas más influyentes fueron: Erasmo de Rotterdam (en lo religioso y literario). Proponía una religiosidad más intimista y tolerante, rechazando prácticas externas como los ayunos y los cultos a las reliquias. Rasgos erasmistas en el “Lazarillo de Tormes” y en el “Quijote”. Baltasar de Castiglione (en lo social). En su libro “El cortesano” expone el modelo de conducta social renacentista: el hombre renacentista debe cultivar de forma equilibrada las letras y las armas, y perseguir la elegancia mediante la naturalidad y la sencillez.

ESTÉTICA o o o

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Se valora el equilibrio, la armonía, la serenidad, lo natural. El arte renacentista tiene una finalidad estética, aspira a la belleza (Aristóteles). También tiene presente a Platón y su concepción del mundo: la contemplación de cualquier rasgo de belleza (en la mujer, en la naturaleza y en el arte) mejora al ser humano porque lo acerca a la divinidad (base del amor platónico que recoge Petrarca y que está presente en toda la lírica renacentista) Con el esteticismo renacentista desaparece el didactismo medieval.

LENGUA Y LITERATURA o

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LENGUA: elegancia y naturalidad El concepto de elegancia está unido al de sencillez (Juan de Valdés en su libro “Diálogo de la lengua”). Frases equilibradas, epítetos, léxico culto. LITERATURA: la admiración por la cultura grecolatina explica el esteticismo, el platonismo y la imitación de los escritores griegos y latinos, tanto en los temas (mitología, naturaleza y amor) como en las formas (églogas y epístolas). 1ª mitad del siglo: incorporación de temas paganos. 2ª mitad del siglo: tono moral, búsqueda del sosiego espiritual (estoicismo de Horacio: “beatus ille”)

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LA LÍRICA

LA LÍRICA EN LA PRIMERA MITAD DEL S. XVI Conviven tres corrientes: 1.

Poesía de cancionero (predominio del octosílabo)

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Poesía tradicional: romances y canciones líricas de gran difusión oral. Empiezan a recogerse por escrito.

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Poesía italianizante: la más representativa de la poesía culta. Toma como modelo a Petrarca. Poeta relevante: Garcilaso de la Vega. Formas: • Versos: el endecasílabo sustituye al octosílabo. Uso también del verso heptasílabo. • Estrofas: soneto, tercetos encadenados, lira, silva, estancia) Temas: El amor, la naturaleza y la mitología (explicado ya en la introducción) Garcilaso de la Vega •

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Poeta más representativo del espíritu renacentista, introductor del petrarquismo. Modelo de hombre renacentista, es un perfecto cortesano: cultivado y sensible, a la vez que valiente guerrero. Formación cultural humanista (lector de Horacio, Virgilio, Petrarca…) Su breve obra inicia una sensibilidad intimista, que se expresa en el análisis de los sentimientos del poeta. La fuente de inspiración de muchos de sus poemas amorosos es Isabel Freyre, una de las damas de la reina. Escribió 38 sonetos, 3 églogas, 1 oda (“A la flor de Gnido”, donde introdujo la lira), 2 elegías y 1 epístola a Boscán (amigo de Garcilaso). Su poesía gira en torno al amor y la naturaleza (“Églogas”). Introdujo el soneto, que se convertirá en la estrofa por excelencia hasta el s. XX. Égloga I: Los pastores Salicio y Nemoroso (Garcilaso) expresan sus quejas en una naturaleza dulce y bucólica. Salicio se lamenta por los desaires de su amada Galatea, Nemoroso llora la muerte de Elisa (Isabel Freyre). Égloga II: la primera que escribió y la menos brillante. Égloga III: en medio de una naturaleza suave y bucólica, cuatro ninfas tejen en unos tapices trágicas historias amorosas. Las tres primeras historias aluden a personajes mitológicos, la cuarta trata de los amores entre Nemoroso y Elisa. 3

LA LÍRICA EN LA SEGUNDA MITAD DEL S. XVI Con la Contrarreforma y el aislamiento, la lírica pierde el entusiasmo pagano anterior y, aunque las corrientes renacentistas no se pierden, quedan fundidas con el catolicismo. Es lo que se ha llamado Segundo Renacimiento o Renacimiento cristiano, en el que aparecen poetas moralistas y religiosos como fray Luis de León, san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús. Paralelamente, Fernando de Herrera continúa la lírica amorosa e inicia una poesía con un estilo que se aleja de la naturalidad del Primer Renacimiento (el de Garcilaso) y anuncia la complicación del Barroco. Dos escuelas o tendencias poéticas: La escuela salmantina: representada por fray Luis de León, que tiende hacia una lírica elegante y natural en el lenguaje, y de temas morales y filosóficos. FRAY LUIS DE LEÓN plantea temas morales, influido por Platón, Virgilio y Horacio, de quien procede su estoicismo (deseo de lograr la virtud, el ansia de paz espiritual o la alabanza de la vida sencilla). o Muy conocida es la “Oda a la vida retirada”, que recrea el tópico del “beatus ille” (feliz aquel que disfruta de la paz que brinda el campo, lejos del barullo de la ciudad), a invitación de Horacio. o En su obra poética se funden el platonismo y el cristianismo, porque presenta el mundo como un destierro doloroso, a partir del cual el ser humano puede elevarse a las verdades eternas a través de la contemplación de la naturaleza. La escuela sevillana, representada por Fernando de Herrera, más cultista, que busca la belleza formal, brillante y sonora, y que trata sobre temas profanos. Dos corrientes religiosas: Ascética: buscan la perfección del alma, a través del sacrificio, las oraciones y el desprendimiento de las vanidades del mundo. Por tanto, es una vía que todo el mundo puede seguir. Mística: El alma se funde con Dios, produciéndose el éxtasis o trance amoroso. El gozo que se alcanza es inefable, indescriptible. SAN JUAN DE LA CRUZ, a través de la lírica, expresa esa experiencia amorosa mediante símbolos sugerentes y emotivos, que se inspiran en la Biblia, el lenguaje amoroso y la naturaleza. Para conseguir la unión entre el alma y Dios hay que emprender el camino de la ascética. La experiencia mística es un don que Dios concede a unos cuantos elegidos. Sus tres grandes poemas, escritos en liras, reflejan el camino que lleva a la unión con Dios y el placer que ello proporciona: • “Noche oscura del alma” • “Llama de amor viva” • “Cántico espiritual” 4

LA NARRATIVA

LA NOVELA IDEALISTA Obras que reflejan un mundo idealizado de sentimientos y personajes nobles, muy alejados de la realidad. Literatura de evasión. Procedentes de la Edad Media: Los libros de caballerías. Sitúan la acción en la Edad Media. El protagonista es un caballero que representa el modelo de héroe épico. • Lectura preferida en la corte. • Se presentaban como relatos verídicos que habían sido escritos en alguna lengua extraña y el autor se declaraba mero traductor de la novela (“Quijote”) • Los erasmistas y humanistas las criticaron por su inverosimilitud. • Novela destacada: “Amadís de Gaula” La novela pastoril •

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Incorpora ambiente bucólico de las églogas. Narra historias amorosas entre pastores. Novela destacada: “La Galatea” de Miguel de Cervantes.

Propias del Renacimiento: La novela bizantina o novela griega Cuenta las aventuras de una pareja de enamorados, siempre de alto linaje y que suele tener un final feliz. • Tipo de novela valorado por los erasmistas por su visión moralizadora y su exaltación del amor casto. La novela morisca •





Triunfó a partir de la publicación de la historia de “El Abencerraje”, que apareció intercalado dentro de otra novela, como una novela que narra una pastora dentro de “La Diana” de Jorge Montemayor. El gusto por el exotismo, el refinamiento y el colorido de un idealizado mundo musulmán pervivirá en muchos escritores posteriores (Cervantes, Lope de Vega…).

LA NOVELA REALISTA Surge como una necesidad social y una reacción a la novela idealista. Novela de entretenimiento y, a la vez, de denuncia. El crecimiento de las ciudades genera nuevas formas de pobreza. Aparecen personajes que intentan salir de la miseria y viven en ambientes marginales en los que abunda la picaresca y la delincuencia.

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Retrata la sociedad de su época, criticando todos sus estamentos y los defectos de éstos. La novela picaresca es su mejor representante. Se inicia con “Lazarillo de Tormes”: Obra anónima, publicada en los últimos años del reinado de Carlos I. Cuenta las peripecias de Lázaro de Tormes, un criado de muchos amos. Narrada en forma de epístola autobiográfica: una extensa carta del protagonista, dirigida a un destinatario al que se alude como “Vuestra Merced”, en la que cuenta toda su vida. En ella, Lázaro va recordando y comentando sus experiencias desde que era un niño, retrata a sus diferentes amos y explica las ingeniosas tretas que ideaba para vivir. Este recurso da verosimilitud al relato escrito en primera persona. Consta de un prólogo (se justifica el propósito) y siete tratados, muy desiguales en longitud, que recogen las diversas peripecias del protagonista. Cuando Lázaro narra su vida, es un hombre casado con la criada del Arcipreste de San Salvador, su protector, y trabaja de pregonero en Toledo. Intención moralizante, pues el pícaro es consciente de sus errores y relata su historia desde el arrepentimiento. Uno de los elementos más innovadores del “Lazarillo” es el tipo de protagonista: un antihéroe, por su origen social y por el mundo en que se mueve, que va evolucionando a lo largo de la obra. Es la primera novela de aprendizaje.

LA PROSA DIDÁCTICA (S. XIV) En el siglo XVI, la prosa literaria siguen el estilo de los clásicos (Cicerón, Horacio…) y de los humanistas italianos (Erasmo de Rotterdam y Baltasar de Castiglione). De estos procede también el gusto por presentar los ensayos en forma dialogada, el tipo de texto que mejor se adapta al afán didáctico de los humanistas. La lengua: la obra más representativa es el “Diálogo de la lengua”, de Juan Valdés, que sigue el modelo de estilo renacentista desde una perspectiva humana y erasmista: defiende la elegancia natural del lenguaje y presenta sus argumentos en forma de diálogo. Prosa religiosa: en la segunda mitad del s. XVI, coincidiendo con la Contrarreforma y el auge de la poesía mística, aparece una prosa de tema moral y religioso. Santa Teresa de Jesús, junto con los poetas fray Luis de León y san Juan de la Cruz, representa la prosa ascética y mística. Fue una excelente prosista. Consciente de que dirigía sus escritos a las monjas de sus conventos, usaba un lenguaje vivo y antirretórico, en obras como “El libro de su vida” (autobiográfica). 6

EL TEATRO

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En la primera mitad del s. XVI, surgen una generación de dramaturgos que inician el teatro renacentista, entre los que destacan Juan del Encina y Gil Vicente. Juan del Encina, representa la transición de la Edad Media al Renacimiento. Comenzó escribiendo teatro religioso y evolucionó hacia un teatro profano en el que incluía temas mitológicos. A mediados del s. XVI, se instalaron algunos teatros en patios interiores que estaban rodeados de casas: los corrales. En los corrales, la escena y el público popular se situaban en el patio, mientras que las autoridades y clases altas lo hacían en las galerías superiores (antecesoras de los palcos que posteriormente se construirían en teatros y cines). La aparición de un teatro estable supuso el nacimiento de compañías teatrales profesionales y la regularidad en las representaciones. Se representaban obras religiosas (autos sacramentales) y profanas. Lope de Rueda (actor y autor teatral) sería el creador de la comedia renacentista, y sobre todo, de un tipo de teatro popular: el paso (pieza dramática muy breve que se incluían en la representación de obras más largas con el fin de avivar el interés del público. En él se presenta una situación cómica protagonizada por un personaje simple: el bobo. Del paso surgirá en el siglo XVII, el género del entremés. El teatro de Lope de Rueda será fundamental para el desarrollo del teatro posterior (el de Lope de Vega)

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